El artículo de Bruno Sgarzini pone el foco en un caso especialmente revelador de la relación entre poder político, capital tecnológico y Estado: Trump compró acciones de Palantir y posteriormente salió públicamente a defender la cotización de la empresa. Los registros muestran compras por cientos de miles de dólares durante el primer trimestre de 2026, mientras Palantir se beneficiaba de contratos multimillonarios con el gobierno estadounidense.
El punto político de fondo es más importante que la operación bursátil: la administración Trump aparece como un espacio donde se entrecruzan decisiones estatales, intereses empresariales y valorización financiera. Palantir, fundada con financiamiento de la CIA y estrechamente vinculada al aparato de seguridad estadounidense, se convirtió en un proveedor estratégico de software para vigilancia, inmigración y defensa.
Trump no sólo gobierna: también invierte en empresas que se benefician de las políticas de su propia administración. El caso Palantir expone la creciente fusión entre Estado, capital tecnológico y complejo militar-securitario estadounidense, donde los contratos públicos alimentan las ganancias privadas y las decisiones del poder político pueden impactar directamente sobre la valorización financiera de las corporaciones.

“Palantir Technologies (PLTR) ha demostrado tener grandes capacidades y equipos bélicos ¡Pregúntenles a nuestros enemigos!”, escribió Donald Trump en su red Truth Social cuando las acciones de la empresa se derrumbaban. De esta manera, el presidente estadounidense intentó detener la caída de acciones de Palantir, provocada por las declaraciones del inversor Michael Burry, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, quien sostenía que las acciones de la compañía de Peter Thiel estaban “infladas”.
Trump se convirtió así en el primer presidente estadounidense en influir en la cotización de una empresa. Por supuesto, el episodio podría ser una “trumpeada” más; el problema es que un fideicomiso que maneja su patrimonio compró, semanas antes, miles de dólares en acciones de Palantir. Se estima que, en varias operaciones, el fideicomiso utilizó el dinero de Trump para adquirir más de un millón de dólares en acciones de la corporación, beneficiada con contratos de la Administración Trump por 13 mil millones de dólares, en su mayoría con el Pentágono, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE), el Departamento de Agricultura, y el FBI, entre otros.
“Las inversiones del presidente Trump se mantienen exclusivamente a través de cuentas totalmente discrecionales administradas de forma independiente por instituciones financieras externas con autoridad única y exclusiva sobre todas las decisiones de inversión. Las operaciones se ejecutan y las carteras se equilibran mediante procesos y sistemas de inversión automatizados administrados por dichas instituciones”, declaró un portavoz de la Organización Trump en un comunicado. Sin embargo, el fideicomiso, que resguarda la riqueza del presidente estadounidense y el control de algunas de sus empresas, como Trump Media Organization, es manejado por sus hijos. En total realizó más de tres mil operaciones de compra y venta, en el primer trimestre del año, que encajan con una cartera administrada por algoritmos a través de terceros.
Una semana antes de que Nvidia ampliara un acuerdo con Meta, Trump compró acciones del fabricante de chips por un valor de entre 1 y 5 millones de dólares
El argumento legal, según un portavoz, es que todas estas inversiones; “se mantienen exclusivamente a través de cuentas totalmente discrecionales administradas de forma independiente por instituciones financieras externas con autoridad única y exclusiva sobre todas las decisiones de inversión. Las operaciones se ejecutan y las carteras se equilibran mediante procesos y sistemas de inversión automatizados administrados por dichas instituciones”. El tuit de Trump sobre Palantir, por supuesto, no es el único conflicto de intereses si se toma en cuenta los movimientos bursátiles de su patrimonio monitoreados en un documento oficial por la Oficina de Ética Gubernamental que va de enero hasta finales de marzo de este año.
Una semana antes de que Nvidia ampliara un acuerdo con Meta, Trump compró acciones del fabricante de chips por un valor de entre 1 y 5 millones de dólares. Jensen Huang, CEO de la compañía, se reunió varias veces con Trump e incluso anunció la participación de Nvidia en el proyecto Stargate de IA, lanzado por la Casa Blanca por un valor de 500 mil millones de dólares junto a OpenAI, SoftBank y la empresa de software Oracle. Huang participó, además, de la visita oficial de Trump a Xi Jinping en China, en el marco de las negociaciones para aprobar la exportación de chips avanzados de la compañía al gigante asiático.
Ese mismo mes de febrero, Trump adquirió, además, entre un millón y cinco millones de dólares en acciones de Oracle, propiedad de Larry Ellison, cuando cayeron en la bolsa junto con otras compañías como ServiceNow. Ellison y su corporación se han convertido en un estrecho aliado de la Casa Blanca desde que fue impulsado para tomar el control de la división estadounidense de TikTok luego de que se sancionara una ley que obligaba a su casa matriz, ByteDance, a desinvertir. También el hijo de Ellison, David, obtuvo la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones, dependiente de la Administración Trump, para que su compañía, Skydance, se fusionara con Paramount. En la actualidad está en negociaciones para quedarse con Warner Bros.
Los documentos oficiales también muestran otros movimientos bastante llamativos; por ejemplo, en el medio del auge de la IA, el dinero del presidente estadounidense fue usado para adquirir más de un millón en acciones de Amazon, entre un millón y cinco de Microsoft, y la misma cantidad en Dell Technologies. Hace pocas semanas, en la Casa Blanca, Trump recomendó comprar productos de esta compañía; el consejo parece que no fue gratis porque casi un mes después, el Pentágono adjudicó un contrato de casi diez mil millones de dólares a esta corporación para que “proporcione y gestione licencias de software de Microsoft, suscripciones a servicios en la nube y licencias de software locales para todas las fuerzas armadas, agencias de inteligencia y la Guardia Costera de Estados Unidos”.
Después están otros conflictos de intereses; si bien Trump se reunió con el CEO de Apple, Tim Cook, y la empresa anunció una mega inversión en Estados Unidos para instalar varias fábricas en el país, en el medio de la guerra comercial, no existió ningún contrato ni acuerdo apalancado por la Administración Trump. Sí es verdad que Apple aportó a la ampliación de la Casa y la toma de posesión presidencial de Trump. También Cook acompañó al presidente estadounidense en su visita a China donde la empresa de la manzana tiene la mayoría de sus fábricas. A principio de año, el patrimonio de Trump adquirió más de un millón de acciones en Apple en medio de todas estas gestiones.
Los documentos oficiales también muestran otros movimientos bastante llamativos; por ejemplo, en el medio del auge de la IA, el dinero del presidente estadounidense fue usado para adquirir más de un millón en acciones de Amazon, entre un millón y cinco de Microsoft
La gran mayoría de estas empresas —Apple, Amazon, Dell, Palantir, entre otras— fueron donantes de la campaña presidencial de Trump y también han aportado al proyecto de ampliación de la Casa Blanca. Entre la cartera de compra y venta de acciones de Trump, también hay cuestiones bastante particulares; la principal compra de los administradores de su fortuna fueron las acciones del megafondo de inversión Vanguard Group, uno de los más grandes de Estados Unidos junto a otros como BlackRock y State Street Corporation. Cuando el portafolio de Trump compra Vanguard, apuesta por el sistema corporativo completo. Cada contrato del Pentágono sube el precio de las acciones de defensa. Vanguard tiene defensa. Cada aprobación regulatoria en telecomunicaciones mueve los precios del sector. Vanguard tiene telecomunicaciones. Cada declaración presidencial que mueve los mercados impacta directamente ese fondo. Vanguard es uno de los fondos de inversión que posee la mayoría de las acciones de las principales empresas estadounidenses.
Si bien el documento oficial solo habla de ventas y compras en los mercados, y no de la tenencia accionaria completa de Trump, permite también precisar cómo su riqueza se achica o se expande con cada movimiento bursátil que depende de sus decisiones. También refleja una obsesión personal del propio presidente estadounidense con las valoraciones de los mercados, una que se ubica por encima, por ejemplo, del costo de vida de los estadounidenses.