Sobre el deterioro estructural

Javier Milei en cien días ha empeorado como nunca antes los indicadores de estructura referidos a ingresos y distribución, licuando en menos de un cuatrimestre el equivalente al 50% de la destrucción de ingresos que llevaron a cabo en ocho años los dos gobiernos que lo antecedieron y que fueron duramente sancionados en las urnas.

Milei ya sabrá a qué atenerse

El cuadro de apertura brinda pistas estructurales que están en la base material de la aparición de LLA y permiten advertir su futuro.

Como se observa desagregada la evolución de salarios formales e informales, salario mínimo vital y móvil, jubilaciones y pensiones, en la última década se observa un derrumbe sistemático tanto en el gobierno del Frente de Todos como anteriormente durante el de Juntos por el Cambio.

De hecho, todas las categorías de ingresos caen en promedio un 40% en términos reales respecto a los niveles en que las dejó el gobierno de Cristina Fernández, siendo el récord de caída la del salario informal, el salario mínimo vital y móvil y el haber previsional, que en términos reales caen en promedio un 55%, menos de la mitad de su poder adquisitivo respecto al año 2015.

No extraña entonces que, cuando se observa la participación de los trabajadores en la distribución funcional del ingreso, esta se haya desmoronado, pasando del 51,8% de diciembre del año 2015 al 45,5% en el tercer trimestre de 2023, último dato oficial que corresponde adjudicar al cierre de gestión del FdT ya que el cuarto trimestre conocido la semana que pasó ya incorpora en su tramo final la megadevaluación del 13 de diciembre del 118% –la tercera en intensidad desde el año 1971–, cuando el “disruptivo” Javier Gerardo hizo volar por el aire el poder adquisitivo de los ingresos familiares en todas sus categorías.

Las categorías de ingresos caen  respecto a los niveles en que dejó el gobierno de CF

Hecha esta salvedad, ¿qué nos indica la evolución de la estructura distributiva observada entre los años 2016 y 2023?

La respuesta es sencilla y contundente: desoyendo los reiterados señalamientos de rectificación del rumbo que advirtiera Cristina Fernández y la necesidad del rechazo al acuerdo con el FMI que impulsara Máximo Kirchner, al final del día el gobierno peronista del FdT, despojado de su componente kirchnerista, mantuvo la misma estructura de distribución del ingreso que el gobierno neoliberal de Juntos por el Cambio.

En este sentido preciso, como advirtiera el analista Nicolás Vilela, el poskirchnerismo que algunos hoy desean y reclaman en los hechos ya aconteció durante el gobierno del FdT.

Así las cosas, el deterioro de las condiciones materiales de existencia de un conjunto mayoritario de la sociedad para la aparición de Javier Milei estaban disponibles.

Interesante visión que abre el análisis estructural, pues permite no solo ver “la foto”, como lo hace una “encuesta de opinión”, sino inferir que el deterioro estructural está en la base de “la película” de declinación política y electoral de las fuerzas y los presidentes.

Javier Milei entonces, como se ve en el cuadro, en cien días ha empeorado como nunca antes los indicadores de estructura referidos a ingresos y distribución, licuando en menos de un cuatrimestre el equivalente al 50% de la destrucción de ingresos que llevaron a cabo en ocho años los dos gobiernos que lo antecedieron y que fueron duramente sancionados en las urnas.

Así las cosas, y más allá de lo que pretenda su estilo “disruptivo” que tanto seduce a los analistas enamorados de la coyuntura, el Psycho Killer ya sabrá a qué atenerse si es que “no la ve”, estimados lectores de PERFIL.

*Director de Consultora Equis.

Un comentario

  1. ” En este sentido preciso, como advirtiera el analista Nicolás Vilela, el poskirchnerismo que algunos hoy desean y reclaman en los hechos ya aconteció durante el gobierno del FdT. ”

    Es tan así, que el albertismo puede considerarse una transición planeada hacia el neomenemismo mileista, aún incluso DESDE LA TEMPRANA NEGOCIACIÓN Y REESTRUCTURACION DE LA DEUDA.

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