Súpertrump: Desayuno en américa

Una de las cuestiones que parecía ofrecer a cambio Epstein a estos billonarios era acceso a su portafolio de reconocidos vínculos, según el periodista Brendon Beebe; Epstein era conocido por ser "un loco de las redes", según las propias palabras de Thiel, y en 2014 estaba reconstruyendo agresivamente su red. PD el el video de apertura la importancia de los desayunos en américa, la precuela de Supertrump.

La red oculta: cómo Epstein conectó a Peter Thiel de Palantir con el complejo de ciber espionaje israelí

Bruno Sgarzini

Jeffrey Epstein mantuvo una relación financiera verificada con Peter Thiel que incluyo $40 millones invertidos en Valar Ventures (2015-2016), múltiples reuniones documentadas en calendarios personales, y correspondencia por correo electrónico.

Los documentos liberados por el House Oversight Committee del Congreso estadounidense, en septiembre y noviembre de 2025, junto con investigaciones del Wall Street Journal y The New York Times, establecen una relación verificable entre Jeffrey Epstein y Peter Thiel que comenzó alrededor de 2014.

El calendario personal de Epstein muestra al menos tres reuniones programadas con Thiel en su residencia de Manhattan durante septiembre de 2014. Una entrada del 27 de noviembre de 2017 documenta un almuerzo entre ambos.

Los emails filtrados también documentan que Epstein promovió la startup israelí Reporty (ahora Carbyne) a Valar Ventures en 2016, aunque la propuesta fue rechazada por ser “prematura”. Sin embargo, en 2018, Founders Fund (otra firma cofundada por Thiel) invirtió $15 millones en Carbyne.

Esta empresa, que desarrolla tecnología de emergencias 911 con acceso a cámara y GPS de smartphones, fue cofundada por veteranos de la Unidad 8200 (inteligencia de señales israelí) y recibió inversión directa de Epstein junto con Barak.

La historia, al parecer, comienza en 2013, cuando el exprimer ministro israelí salió del gobierno de su país. “Nunca he conocido a Peter Thiel. Y todo el mundo dice que salta por ahí y actúa de forma muy extraña, como si estuviera drogado.

Sin embargo, tiene una empresa llamada Palantir donde te podría poner en la junta directiva”, le recomendó, en un mail, Jeffrey Epstein a Barak. Un año después, Barak le escribió en un correo a una persona no identificada que era posible que en su primera reunión con Thiel, hablaran mucho de “geopolítica”.

No se sabe bien que sucedió en esa reunión, pero en 2016, el fundador de Palantir financió, a través de su fondo de inversión, Founders Fund, la empresa Carbyne, que desarrolla tecnología de emergencias 911 con acceso a cámara y GPS de smartphones, creada por veteranos de la Unidad 8200 (dedicadas a tareas de espionaje del Ejército israelí) y financiada por Epstein y Barak.

Ya había intentado hacerlo a través de Valar Ventures, otro fondo de inversión creado por él. Sin embargo, según uno de los mails de Epstein, los ejecutivos de Valar no estuvieron de acuerdo.

Al parecer, Thiel, de esta manera, aportó su granito de arena para el desembarco de ambos en el mundo de las startup tecnológicas de ciberespionaje. El propio Barak fue nombrado director ejecutivo de la compañía gracias a que se convirtió en uno de los accionistas mayoritarios través del fondo limitado Sum (EB).

Este fondo, propietario de las acciones de Barak en Carbyne, recibió un millón de dólares de Southern Trust, la firma registrada por Epstein en las Islas Vírgenes, donde era propietario de dos islotes, y 500 mil dólares de Nicole Junkermann, colaboradora de Epstein, a través de Montilla Internacional, según una investigación de Calcalist.

Gracias a su inversión, Barak se convirtió en 2015 en presidente de Carbyne y lideró sus rondas de “financiamiento” hasta 2020 cuando, al parecer, sus vínculos con Epstein lo obligaron a renunciar y vender sus acciones.

Durante esos cinco años, Barak consiguió que se sumaran como “inversores” Founders Capital de Peter Thiel, dueño de Parlantir, y Columbus Nova Technology Partners (CNTP) del oligarca ruso Viktor Vekselberg, cercano a Vladimir Putin y su primo Andrew Intrater, según una investigación del medio israelí Narativ. Vekselberg, durante los años de su inversión, fue investigado por el fiscal especial Robert Muller por haber contratado los servicios de la compañía Essential Consulting, utilizada por el exabogado de Trump, Michael Cohen, para pagarle a la actriz porno Stormy Daniels para que no hablase de su relación con el actual presidente estadounidense.

Muller trabajó bajo la tesis de que Vekselberg era el nexo de Trump con Vladimir Putin bajo el famoso caso de la trama “rusa”, desechado por las autoridades estadounidenses.

Durante la presidencia de Barak, socio del oligarca ruso Intraner por unos años en la firma CIFC LLC, Carbyne tuvo en su consejo de administración a figuras como Nicole Junkermann y Pinchas Berkus, exdirector general del Ministerio de Defensa durante el gobierno de Barak y exjefe de la unidad 8.200 de las Fuerzas de Defensa de Israel dedicada al ciberespionaje.

También como asesores del directorio a personas como Michael Chertoff, exdirector Departamento de Seguridad Nacional durante la administración de George Bush y autor de la famosa Ley Patriota que liberalizó el espionaje contra estadounidenses post 11/09, y Trath Sthepens, director de Founds Capital de Peter Thiel.

En concreto, la compañía ofrece acceso sin precedentes a la cámara y al GPS de la persona que llama al 911, lo que le provee al operador telefónico una señal de video en vivo. El sistema, además, cruza, de forma automático, la identidad de quien llama con una base de datos que permite rastrear si, por ejemplo, tiene antecedentes penales.

Todos estos datos son extraídos desde el teléfono celular desde donde se realizan los llamados de emergencia, lo que la da a la compañía un acceso importante a información sensible sobre eventos que pueden estar relacionados a la “seguridad nacional del país”, como ataques “terroristas”, sabotajes, tiroteos, magnicidios y secuestros, entre otros. Lo que despierta algunas dudas sobre su operación en algunas ciudades latinoamericanas de México y Colombia, por ejemplo,

Carbyne, antes conocida como Reporty, pertenece al ecosistema de empresas que el escritor Antony Loewenstein, autor del libro El Laboratorio Palestino, llama la nación “start-up”, en alusión a las compañías de seguridad tecnologías israelíes que comercian armas y herramientas de ciberespionaje testeadas en los Territorios Palestinos Ocupados.

Uno de sus fundadores es Amir Elichai, un exoficial de los servicios especiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) cuya experiencia afirma que es “clasificada”. Elichai, sirvió en el grupo de inteligencia militar de élite de Israel, según una investigación de los periodistas israelíes Zev Shalev y Tracie McElroy.

Otra creadora de la compañía es Lital Leshem, quien también afirma en su perfil de Linkedin haber trabajado para la Inteligencia militar de las FDI. Leshem, además, integró la firma de espionaje privado Black Cube, calificada como el Mossad de la inteligencia privada por la cantidad de exagentes de espionaje israelíes dentro de sus filas.

Para la periodista Whitney Webb tanto Elichai, como Leshem, formaron parte de la estratégica Unidad 8200 de la inteligencia militar israelí, dedicada a la cyberguerra, el descifrado de códigos y la inteligencia de “señales”.

En un gran número, los antiguos oficiales de esta unidad se han reconvertido en empresarios tecnológicos, o altos ejecutivos de otras compañías, basados en la venta de servicios de software y herramientas cibernéticas.

“Los proyectos de desarrollo que antes se realizaban internamente en el ejército y las agencias de inteligencia israelíes ahora también se transfieren a contratistas externos que ya han trabajado para el Ministerio de Defensa israelí”, según el medio Calcalisteh. Por esto, en el último tiempo, ha habido un auge de este sector tecnológico.

Para Thiel fue uno de sus primeros contactos con este ciber complejo para el cual, años después, Palantir, su empresa, se volvería clave con sus distintos softwares.

Según el propio Benjamín Netanyahu, la promoción de empresas de startup tecnológico, como Carbyne, forma parte de un plan deliberado para que la inteligencia militar, la academia y la industria tecnológica “unan esfuerzos en un solo lugar”.

La historia de Carbyne es un ejemplo de plan; dado que el exprimer ministro israelí Barak fue seducido para invertir por Pinchas Berkus, exjefe de la unidad 8.200, cuando la compañía era un embrión sin grandes contratos, según el diario israelí Haaretz.

Barak, desde este tiempo, se convirtió en cofundador, o accionista, de otras firmas de ciberespionaje como Parangon que presta servicios para acceder a la información de los celulares de las personas. Su software ha sido usado para espiar activistas de derechos humanos y periodistas de Europa, según Amnistía Internacional.

La estructura de inversión, utilizada por Epstein en Carbyne, casi es replicada en otra empresa israelí de ciber inteligencia, llamada Levitection, una start up de imágenes electromagnéticas formada por veteranos de la empresa israelí de armas Rafael Advanced Defense Systems.

En un correo, Barak, le pidió que invirtiera en esta compañía que, años después, ganó “contrato de 1,5 millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. en 2020 para desarrollar «imágenes electromagnéticas e inteligencia artificial para detectar amenazas y objetos ocultos en espacios abiertos».

La inversión, al parecer, nunca se materializó pero muestra el interés de Epstein, en sus últimos años, por reconvertirse en un financista de herramientas de ciber inteligencia y ciber espionaje.

Esto se ve reflejado en uno de sus mails enviados a Barak en 2015; “Disfruto de la estrategia y la planificación estratégica, y al mismo tiempo me asombra la velocidad con la que la tecnología se ha incorporado al sector privado», reflexionó Epstein en un correo electrónico de abril de 2015”.

Después está la cotidianidad de los intercambios de los correos electrónicos entre Thiel y Epstein. En agosto de 2016, tras recibir un correo electrónico sobre Tom Barrack —asesor de la campaña presidencial de Trump—, Thiel le preguntó a Epstein: «¿Tienes alguna idea sobre la campaña?». Epstein respondió: «Muchas. Deberías estar más cerca para que tengan en cuenta tu consejo». Thiel le propuso llamarlo, Epstein contestó: «A la aplicación Signal», en aparente referencia a la plataforma de mensajería cifrada.

En febrero de 2016, Epstein propuso a Thiel un encuentro en su isla privada. «Como probablemente sabes, represento a los Rothschild. Esperaba encontrar una forma de que el banco, que tiene 160 mil millones en gestión de activos, haga algo en tecnología», escribió Epstein. Añadió: «Estaré en Europa de nuevo entre el 20 y el 28, luego en la isla. Si quieres venir mientras el mundo se desmorona, ven a la isla. ¿O te gustaría reunirte en Arabia Saudita a fin de mes?».

El 26 de junio de 2016, tres días después del referéndum en el que el Reino Unido votó abandonar la Unión Europea, Epstein envió a Thiel un mensaje lacónico: «brexit. solo el comienzo».

Esta cotidianidad se tradujo también en innumerables almuerzos y desayunos juntos, entre 2014 y 2017, al punto tal, que, en un mail, la exjefa de gabinete y asistente ejecutiva principal de Thiel, Alisa Bekins, compartió una lista de restricciones dietéticas «en caso de que desayunen”.

El inicio del vínculo se remonta a 2014 cuando Thiel fue presentado a Epstein en Silicon Valley por Reid Hoffman, parte del núcleo fundador de Paypal y dueño de Linkedin. Antes de esa reunión, el oscuro financista intentó conocer al creador de Palantir, a través de diversos amigos en común por recomendación de figuras como el empresario de tecnología Ian Osborne.

Esta madeja de relaciones en común incluyó una cena el 2 de agosto de 2015 en Baumé, un exclusivo restaurante Michelin en Palo Alto, San Francisco, organizada por Hoffman en honor al neurocientífico Ed Boyden del Instituto Tecnológico de Massachusetts, conocido por su trabajo en optogenética, una técnica para controlar neuronas con luz.

El intercambio de mensajes en esta época demuestra cómo Epstein buscaba reconstruir su red de relaciones e incluir en ellas, a varios billonarios como el propio Thiel

Los asistentes incluyeron a Epstein, Thiel, Elon Musk, Mark Zuckerberg, y su esposa Priscilla Chan, y Joi Ito, director del MIT Media Lab. Epstein describió la cena como «salvaje» en un mail donde habló de su experiencia con los tecno oligarcas.

El intercambio de mensajes en esta época demuestra cómo Epstein buscaba reconstruir su red de relaciones e incluir en ellas, a varios billonarios como el propio Thiel. Por eso, en la primera parte de la segunda década de los 2000, invirtió tiempo y dinero en empresas de criptomonedas nacientes, como Coinbase, SpaceX de Elon Musk y Jawbone, una start up que fabricaba auriculares Bluetooth.

Una de las cuestiones que parecía ofrecer a cambio Epstein a estos billonarios era acceso a su portafolio de reconocidos vínculos, según el periodista Brendon Beebe; Epstein era conocido por ser «un loco de las redes», según las propias palabras de Thiel , y en 2014 estaba reconstruyendo agresivamente su red.

Para Thiel, que entonces tenía unos 45 años y era famoso por cofundar PayPal y Palantir, estos encuentros le ofrecieron acceso a la lista de contactos VIP globales de Epstein; Bill Gates y el exsecretario del Tesoro Larry Summers, entre otros. Una de las presentaciones mutuas resultantes fue la reunión de Thiel con Woody Allen”.

El financista conectó, por ejemplo, en 2014, al billonario con Serguéi Belyakov, un viceministro ruso y asesor principal de Oleg Deripaska, uno de los oligarcas y operadores internacionales más leales de Vladimir Putin.

La familiaridad entre Epstein y Thiel se tradujo en propuestas del financista para que el fundador de Palantir evadiese impuestos. “Sospecho que su régimen fiscal personal necesita algunos ajustes”, le escribió el 12 de junio de 2014 para ofrecer su asesoría tal como hizo a otros billonarios como Leon Black, creador del fondo de inversión Apollo Global Managment. “Podría proteger tu futuro”, prometió.

En el mismo mensaje, Thiel solicitó reunirse con Epstein para hablar del asunto con más detalle. En los mails, también resaltan consejos para enfrentar posibles nuevos impuestos y la administración fiscal de una cuenta de “jubilación individual” de Thiel con un importante número de acciones de Palantir.

Si bien en varios mails Epstein habló con Thiel sobre comprar acciones en Palantir, lo cierto es que la segunda gran asociación entre ambos sucedió en Valar Ventures, un fondo de inversión creada por el billonario para poner dinero en tecnología financiera y empresas emergentes.

“Se estructuró como una participación de socio limitada en los fondos de riesgo, lo que significa que el patrimonio de Epstein tendría derecho a los rendimientos. Y los hubo: esas inversiones se dispararon en valor a aproximadamente $ 170 millones para 2025. De hecho, la apuesta de $ 40 millones de Epstein en la perspicacia de Thiel se convirtió en el activo más grande del patrimonio de Epstein después de su muerte. Un análisis confidencial del patrimonio fijó el valor en aproximadamente $ 170 millones (una ganancia de $ 130 millones) a mediados de la década. Esta ganancia inesperada habla del éxito de la cartera de Valar: los fondos respaldaron nuevas empresas tecnológicas de rápido crecimiento (por ejemplo, Valar fue uno de los primeros inversores en empresas de tecnología financiera como TransferWise / Wise y Xero)”, según Beebe. Este vínculo dejo la mayor riqueza del patrimonio de Epstein después de su muerte.

De toda la historia, lo que queda claro es que Epstein buscaba reinventarse dentro del entramado de empresas, y nacientes corporaciones, de ciber vigilancia y tecnologías financieras, como las criptomonedas.

Para la escritora Whitney Weeb, autora del libro “Una nación bajo chantaje”, la empresa de Thiel es un reflejo de la experiencia de Epstein: “Palantir es la privatización y recreación de un nefasto proyecto neoconservador, cuyas herramientas han hecho que las operaciones de chantaje sexual, como las de Epstein ya no sean necesarias o relevantes”.

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