Una acción hostil orquestada por sus propios autores

En este artículo te explicamos qué es un ataque de falsa bandera, las principales acusaciones de uso en el contexto de la guerra de Ucrania y cuáles han sido los más importantes de la historia. Hubo muchos, hay y habrá muchos más. Un ataque de falsa bandera es una operación encubierta diseñada para que parezca que fue realizada por una entidad distinta a la que realmente la ejecutó. El objetivo principal es alterar la narrativa pública al culpar a un adversario de un acto propio, creando así un pretexto para justificar acciones militares, políticas o represivas. Cómo funciona la alteración de la narrativa
Este tipo de tácticas buscan manipular la percepción pública de las siguientes maneras:
Creación de un pretexto: Se utiliza para justificar una declaración de guerra o una invasión ante la comunidad internacional y la propia población.
Desacreditación del enemigo: Al atribuir un acto atroz o ilegal a un oponente, se daña su reputación y se le resta apoyo político.
Consolidación del poder interno: Fabricar una amenaza o un "enemigo interno" permite a un gobierno unir a la población bajo una causa común o desviar la atención de crisis domésticas.
Guerra de información: En la era moderna, el control de la narrativa a través de la propaganda y redes sociales es tan crucial como el ataque físico, sembrando dudas razonables incluso cuando no se logra convencer totalmente de la culpabilidad del otro. El concepto se originó en el siglo XVII, refiriéndose a barcos piratas que izaban banderas de naciones aliadas para acercarse a sus víctimas sin ser detectados. Hoy en día, también se aplica en el ámbito digital, como ciberataques diseñados para parecer provenientes de otros estados y así afectar infraestructuras de seguridad o influir en procesos políticos.

Los ataque de falsa bandera más importantes de la historia

De acuerdo con El Orden Mundial (EOM), medio que participa en la docencia del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, un ataque de falsa bandera es una acción hostil orquestada por sus propios autores de manera que no parezcan los responsables de ella. De esta forma y a través de estas operaciones encubiertas, buscan atribuir a otros la autoría de la agresión con el objetivo de iniciar un conflicto u obtener un beneficio político.

El término se usó por primera vez en el siglo XVI en referencia a los piratas que ondeaban la bandera de una nación amiga para engañar a los barcos mercantes y que estos les permitieran acercarse. Más tarde, esta «trampa» se difundió en el mundo militar y fue aceptada por las leyes marítimas internacionales, con la única condición de que el buque atacante izara su enseña nacional justo antes de emprender su ofensiva.

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La táctica siguió siendo utilizada por los ejércitos durante las dos guerras mundiales, pero no sería hasta los años ochenta cuando el columnista del London Daily Telegraph, Robert Moss, popularizó el sentido actual del término. De esta forma comenzó a utilizarse para referirse a la fabricación de armas dirigida por los soviéticos durante la Guerra Fría con el propósito de acusar a Occidente de su elaboración y del respaldo a organizaciones terroristas.

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Ataque de «falsa bandera» en Ucrania

Desde el comienzo de la guerra de Ucrania este concepto ha vuelto a atraer los focos en diferentes ocasiones desde el comienzo de la invasión.

 Los 5 intentos rusos de orquestar un incidente de falsa bandera

El pasado 3 de marzo, el secretario de prensa del Pentágono, John Kirby ya afirmaba que «Rusia está planeando orquestar un falso ataque del ejército o la Inteligencia ucranianos contra el territorio soberano ruso o contra personas rusófonas». «Como parte de este falso ataque, creemos que Rusia producirá un vídeo de propaganda muy gráfico que incluiría cadáveres y actores que encarnarían a parientes de las víctimas, e imágenes de lugares destruidos», declaró.

Durante las últimas semanas, este temor ha incrementado en Occidente, que ve posible un ataque de falsa bandera por parte de Moscú a través de lo que se conoce como ‘bomba sucia’: un explosivo no atómico, pero sí radioactivo.

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El Kremlin ha sido el primero en hablar de este artefacto, que nunca ha sido utilizado antes en la historia, en el contexto del conflicto. Y lo ha utilizado para acusar a Ucrania. El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha afirmado que le preocupa la utilización por parte de Kiev del también conocido como dispositivo de dispersión radiológica, aunque sin pruebas que lo apoyen, y no ha tardado en trasladar este mensaje a homólogos de varios países, como Francia y Reino Unido.

Sumándose a esta acusación, el ministro de Exteriores del país defendía cómo Moscú cuenta con «informaciones concretas sobre instituciones ucranianas, centros de investigación, que disponen de las tecnologías que permiten crear esta bomba sucia». «Tenemos informaciones que hemos verificado reiteradamente por los canales correspondientes de que no se trata de una sospecha vana (…) La amenaza es real. Ahora es asunto suyo si se lo creen o no», sentenció.

Sin embargo, Occidente parece no comprar esta historia. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró que los aliados «rechazan» la alegación de Rusia e incidió en exigir que no le sirva de excusa para incrementar la presión en la guerra. Desde Occidente se considera que estas declaraciones sólo constituyen un nuevo intento de Rusia para «justificar» una nueva escalada dentro del conflicto, teniendo como fin llevar a cabo crear un pretexto para esta «operación de falsa bandera». Esto no supondría una sorpresa ya que existen acusaciones hacia Moscú de haber hecho algo similar en 2014 para anexionarse Crimea.

Daniel Iriarte, profesor del Curso de Prevención y Seguridad para Zonas Hostiles o de Guerra y del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analizaba en la Masterclass «Inteligencia y Desinformación en la Guerra Híbrida de Rusia-Ucrania» los diversos intentos rusos de orquestar ataques de falsa bandera en suelo ucraniano desde diciembre del año pasado, con el objetivo de apoyarse en un motivo que justificase el comienzo de la invasión.

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Ataques de «falsa bandera» más importantes de la historia

A lo largo de la historia se han dado varios casos de poderes que han organizado un ataque real o simulado a su propio bando, atribuyéndolo a su enemigo como pretexto para ir a la guerra.

Incidente de Manchuria (1931)

Fue en 1931 cuando las tropas japonesas perpetraron uno de los primeros ataques de falsa bandera de los que se tiene constancia. La acción implicaba una pequeña detonación en las vías de tren, que Japón achacó a China y que permitió a los japoneses justificar la invasión de Manchuria.

La depresión económica de 1929 afectó a un Japón especialmente difícil, y Manchuria, provincia China, resultaba un punto estratégico importante debido a sus reservas de petróleo y carbón. Japón necesitaba un pretexto para justificar la invasión y decidieron crear un ataque de falsa bandera a través de una pequeña detonación de las vías de tren, que Tokio atribuyó a China, y le fue suficiente para justificar su intrusión en la zona.

Posteriormente, la Liga de las Naciones en un informe de 1932 negó que la invasión fuera un acto de defensa. Pero, en lugar de abandonar Manchuria, Japón decidió abandonar este organismo internacional.

Invasión alemana de Polonia (1939)

Sucedió la noche anterior a la invasión alemana de Polonia. El 31 de agosto de 1939, siete agentes de las SS (fuerza paramilitar del nazismo) convenientemente disfrazados de soldados polacos, asaltaron la torre de telecomunicaciones de Gleiweitz, población situada en el lado alemán de la frontera.

Al día siguiente el dictador de Alemania, Adolf Hitler, anunciaba su decisión de enviar tropas alemanas a Polonia para frenar estas «incursiones». Sin embargo, la prensa alemana recibió instrucciones de no hablar de «guerra», y que Alemania sólo se estaba defendiendo de una agresión.

Lo que siguió fue una invasión total de Polonia, que llevó a la rendición de Varsovia un mes después y el inicio de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

Estallido de la Guerra Ruso-finlandesa (1939)

En el mismo año que el ataque de falsa bandera mencionado anteriormente, fue bombardeado el pueblo ruso de Mainila, cerca de la frontera finlandesa, evento que Unión Soviética aprovechó para romper su pacto de no agresión con Finlandia, iniciando la llamada Guerra de Invierno.

Fue décadas más tarde cuando los historiadores concluyeron que este ataque no había sido perpetrado por el ejército finlandés, sino que consistió en un montaje orquestado por la agencia de seguridad estatal soviética NKVD. Boris Yeltsin, el primer presidente de la Federación Rusa, admitió en 1994 que la Guerra de Invierno había sido una guerra de agresión soviética.

Incidente del Golfo de Tonkin (1964)

Este incidente constituye otro caso frecuentemente descrito como ataque de falsa bandera. Este tuvo lugar durante inicios de la Guerra de Vietnam, cuando las fuerzas de Vietnam del Norte dispararon contra un destructor de Estados Unidos anclado en este golfo.

Tras estos acontecimientos, el entonces presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, afirmó falsamente que se había producido un segundo ataque al destructor, seguido por la consecuente aprobación del Congreso de la resolución del golfo de Tonkin, que autorizaba la intervención a gran escala de Estados Unidos en la guerra de Vietnam.

«Hombrecillos verdes» en Crimea (2014)

Durante los primeros días de la anexión de Crimea por parte de Rusia comenzaron a aparecer personas en las calles vestidas y armadas exactamente como soldados rusos, pero sin insignias oficiales en sus uniformes, los cuales se hicieron con el control de instalaciones clave y aseguraron varios caminos. Los periodistas rusos comenzaron a llamar a estas personas «hombres educados», mientras que los residentes locales en Crimea los llamaban «hombrecillos verdes», en referencia tanto al color de sus uniformes como a su origen no confirmado.

El Kremlin insistió en que eran miembros de los «grupos de autodefensa» locales que querían que el territorio ucraniano fuera devuelto a Rusia, para poco después tomar el control del territorio y anexionarlo, con la excusa de proteger a la población local del gobierno de Ucrania. Un año después, sin embargo, y con el hecho concretado, Putin reconocería que las tropas sin insignias eran rusas, y que la decisión de anexar Crimea se había tomado antes de su despliegue.

Frontera de Cachemira (2020)

Como uno de los eventos más actuales, nos situamos en la disputada frontera de Cachemira, motivo constante de ataques orquestados por India y Pakistán en los últimos años. En 2020, el Ministerio de Exteriores de Pakistán denunciaba al Ejército indio de disparar contra un vehículo que transportaba observadores de Naciones Unidas, y acusaba a las tropas indias de abrir fuego «deliberadamente» contra un vehículo de la ONU que transportaba a dos observadores en el lado paquistaní de la Línea de Control. Sin embargo, India negó la acusación y, por su parte, culpó a Pakistán por no garantizar la seguridad en su lado de la frontera.

Todos estos casos, que no son los únicos, evidencian como esta táctica ha perdurado a lo largo de la historia, y como continúa siendo un recurso empleado para justificar acciones hostiles y perseguir sus intereses individuales, lo cual supone una amenaza grave hacia la seguridad la de la Comunidad Internacional y la soberanía de los Estados.

Los ataques de falsa bandera más importantes de la historia

 

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4 comentarios

    • «nos movilizamos con Ucrania ante la agresión Rusa» (sic).

      Es un payaso Sánchez.

      ¿Por qué no se movilizaron con Donbas ante la guerra de Kiev contra el pueblo ruso del sur de Ucrania durante 8 años para provocar una guerra con Rusia?

      En realidad no tiene principios Sánchez, vaya a saber por qué razón ahora está en contra de la guerra.

    • Totalmente de acuerdo con Mohamad Safa, la gente no entiende el peligro mortal que se corre, no solo desde ahora, sino desde hace rato, porque no entienden los objetivos de la geopolítica oligárquica. Ni siquiera entienden este concepto de «geopolítica oligárquica».

      Sanchez tampoco lo entiende.

  1. Es una payasada esto.

    Los ataques de falsa bandera más importantes de la historia fueron el incendio del Reichstag que habilitó a la dictadura de Hitler y el ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono que habilitaron la intervención en Afganistán e Irak.

    Lo que dicen los rusos sobre Ucrania es totalmente cierto. Hay camarillas franco inglesas que están operando a favor de entregar materiales a Ucrania para que puedan armar una bomba nuclear. Esto es un dato.

    Otro ejemplo: todo lo que se le hace creer a Trump acerca de los intentos de asesinato en su contra en el sentido de que son células dormidas iraníes dentro de EEUU que se activaron, también son falsa bandera.

    Son todas argucias de operadores de inteligencia que buscan un resultado específico y manipulan a los actores y las circunstancias para obtenerlo.

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