Venezuela: El fenómeno sobrepasó los códigos constructivos …

El texto entrevista al ingeniero civil venezolano Gabriel Hernández, quien cuestiona la interpretación de que el colapso de cerca de 200 edificios durante los terremotos en Venezuela se explique principalmente por corrupción o falta de controles estatales. Su tesis es que el desastre respondió, sobre todo, a un fenómeno sísmico excepcional que excedió ampliamente los parámetros para los cuales habían sido diseñadas las edificaciones.

Hernández explica que las normas venezolanas de construcción antisísmica (COVENIN 1756) se elaboran a partir de registros históricos y probabilidades estadísticas. El doble terremoto, con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, no estaba contemplado en esos modelos. En La Guaira las edificaciones fueron diseñadas para aceleraciones sísmicas de 0,3 g, pero el terremoto alcanzó aproximadamente 0,5 g, casi el doble de lo previsto, lo que provocó el colapso de numerosas estructuras.

También señala que las características geológicas de La Guaira —suelos sedimentarios, arenosos y con un alto nivel freático— amplificaron los efectos del sismo. Sin embargo, sostiene que esas condiciones pueden compensarse mediante fundaciones adecuadas, por lo que el problema principal fue que el evento superó las hipótesis de diseño aceptadas hasta ese momento.

A partir de esta experiencia, el ingeniero considera imprescindible reformar la normativa de construcción: revisar la zonificación sísmica, reducir las alturas permitidas, imponer fundaciones más robustas y reevaluar todas las edificaciones existentes para determinar cuáles pueden repararse y cuáles deben demolerse.

Respecto de las acusaciones de corrupción, Hernández pide cautela. Explica que los proyectos estructurales deben ser realizados por ingenieros especializados, quienes asumen responsabilidad legal e incluso penal por sus cálculos. Afirma que solo los peritajes técnicos podrán establecer si hubo fallas de construcción en casos particulares y considera irresponsable atribuir el colapso generalizado a la corrupción sin evidencia técnica. Añade que en Venezuela los derrumbes de grandes edificios por defectos constructivos son muy poco frecuentes, aunque sí existen construcciones informales de pequeña escala sin supervisión profesional.

¿Por qué tantos edificios se derrumbaron en los terremotos en Venezuela ?

Bruno Sgarzini

Cerca de 200 edificios colapsaron por los terremotos en Venezuela, según las cifras oficiales. Más de tres mil personas han muertos de acuerdo a los reportes del gobierno venezolano. Una de las explicaciones más difundidas en los medios de comunicación, y las redes sociales, es que el impacto de la catástrofe fue mayor debido a la falta de previsión y la corrupción en los permisos de construcción, sobre todo, en el estado costero de La Guaira, el más afectado por este fenómeno natural.

Una de las principales críticas se enfoca en cuestionar las razones detrás de la construcción de grandes edificios en una zona, cuyos suelos son arenosos y tienen sedimentos marinos por su cercanía al mar. “La Guaira se parece un poco a Chile, pero mucho más pequeña: así como Chile tiene la cordillera de los Andes de un lado y el océano Pacífico del otro, La Guaira tiene la cordillera —ahí está el Parque Nacional El Ávila— y enfrente, al norte, el mar Caribe. Los suelos son fundamentalmente sedimentosos, sobre todo en la parte más baja, la más cercana al mar. Esos sedimentos se han formado durante siglos, a través de los deslaves que bajan del Ávila, y se encuentran con suelos arenosos y un nivel freático muy alto que, ante movimientos sísmicos fuertes, magnifican el impacto sobre las construcciones”, según el sociólogo Luis Salas Rodríguez

Para Gabriel Hernández, ingeniero civil venezolano, la razón de los derrumbes es más clara de lo que muchos otros piensan; en su opinión, las edificaciones de La Guaira no estaban preparadas para resistir los embates de un fenómeno como un doble terremoto. En esta entrevista, Hernández, magister en gerencia de la construcción, explica, por ejemplo, los orígenes de los códigos de construcción actuales, las normas antisismícas del país, y si los derrumbes estuvieron relacionados con hechos de corrupción y falta de planificación de los organismos públicos, una matriz de opinión difundida en la mayoría de los medios.

Cuando pasó el doble terremoto, un gran parte el periodismo y expertos políticos culparon a la corrupción y al gobierno venezolano por los daños en edificios y hoteles. ¿Por qué, en términos de construcción, se derrumbaron tantos edificios?

Nosotros contamos con códigos de construcción y con normas sísmicas. Esas normas derivan de la investigación científica en función de los registros de los sismos que han ocurrido en el país. Es decir, construimos para determinados eventos que consideramos probables con el fin de que las edificaciones los soporten. Por ejemplo, en algunas zonas del estado Bolívar, donde la intensidad sísmica es baja, no se construyen edificaciones que resistan un sismo de magnitud 9,5. Hay otros eventos que no están considerados en la norma. Lo que ocurrió acá fueron dos terremotos casi simultáneos, con una diferencia de 39 segundos. Esos fenómenos no están contemplados en las normas sismorresistentes, y no lo están porque en los registros históricos, en la estadística y en la investigación científica se consideran muy poco probables. Hay que partir de ahí. La Guaira tiene unos códigos constructivos que deben respetarse, pero, por los datos que ya salieron a relucir a través del Servicio Geológico de los Estados Unidos, el fenómeno sobrepasó esos códigos. De ahí la devastación que vemos.

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El presidente de la Sociedad de Geólogos de Venezuela habló que el terremoto de 1812 no pudo tener un solo epicentro: los daños fueron demasiado dispersos, así que debió ser un evento multifoco como este. Ahora podemos estimar que estos eventos son más probables de lo que decía la estadística, que es con la que se elabora la norma sísmica. Para alguien que no conoce tanto: ¿Cuáles son las normas de construcción, sobre todo después del terremoto del 1967 en Caracas? Porque en Caracas no hubo grandes cantidades de derrumbe como en La Guaira. ¿Por qué una región resultó más afectada que la otra?

Tenemos una norma sismorresistente, la norma COVENIN 1756, reformada en 2001, después del sismo de Caracas, porque todo esto trae aprendizaje. ¿Qué pasó en La Guaira y por qué no pasó en Caracas? Los cálculos que están en la norma no preveían que pudiera ocurrir un sismo de esas magnitudes en la zona. Para la mayoría de las construcciones posteriores a la actualización de 2001, La Guaira estaba considerada zona sísmica 5, y se preveían aceleraciones de 0,3 g. Este evento, según los datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos, generó aceleraciones de 0,5 g, es decir, casi el doble de lo normado. Si en La Guaira se hubiesen hecho esas consideraciones, se habría tomado como un evento probable y se habrían modificado aspectos constructivos como la altura y el peso de las edificaciones. Pero, como eso prácticamente no estaba considerado, los códigos permitían estructuras de mayor tamaño.

Para esa norma, Venezuela consideraba siete zonas sísmicas: la zona 1, de menor probabilidad y sismos mucho menores, y la zona 7, de sismos mucho mayores. En 2001, la zona 7 era el estado Sucre; La Guaira y Caracas eran zona 5, que se podría decir muy baja. Sin embargo, los esfuerzos que ocurrieron a raíz de los dos sismos en La Guaira fueron los que se consideraban para la zona 7: casi un 80 % más de energía de la que se esperaba para esas áreas. Cuando revisás la norma y ves que el diseño para esa zona 5 era de 0,3, y que el Servicio Geológico de los Estados Unidos estimó las aceleraciones en 0,5, te das cuenta de que sobrepasó con creces, casi duplicó lo previsto. Estaba en esa zonificación tan baja porque la estadística indicaba que los sismos posibles en la zona eran de hasta cierta magnitud; no se preveían sismos de esta magnitud ni que produjeran estas aceleraciones.

El suelo de La Guaira no es de muy buena capacidad portante, pero eso se puede resolver durante la construcción: se hacen excavaciones y se coloca un material de mayor capacidad portante que cumpla con lo requerido. El problema es que el evento sobrepasó los códigos. No estaba contemplado ni en el peor de los escenarios, porque la estadística y la investigación no lo señalaban como un evento probable. Te pongo otra vez el ejemplo de Ciudad Bolívar: como la actividad sísmica es baja, no vas a construir allá una edificación que resista un sismo de 9,5, porque no lo tenés previsto en la estadística; sería sobredimensionar las estructuras. Lo mismo pasó acá: una zonificación sísmica 5 no te obliga a construir edificaciones que soporten sismos tan grandes, y mucho menos sismos dobles. Ahí radica la causa principal de que los edificios colapsaran.

¿Esto modifica todo lo que se tenía en cuenta para las construcciones de, al menos, toda la zona costera de Venezuela?

Sí. Al conocer de primera mano, y de la peor manera, la matriz de falla de este sismo, se obliga a revisar, modificar y actualizar todos los códigos. Esos códigos indicarán magnitudes superiores en el diseño, probablemente alturas más bajas y otros tipos de fundaciones obligatorias. Hay que esperar a que se desarrollen los estudios, pero de acá tiene que nacer una norma, como pasó en 1967, cuando se la modificó. En ese momento, Venezuela solo tenía tres zonas sísmicas, y después se avanzó hasta siete. Ahora habrá que reconfigurar la zonificación de Caracas y, sobre todo, de La Guaira, por el tipo de suelo en el que está.

¿Y qué pasa con un estado como La Guaira cuando se piense en la reconstrucción? Uno de los grandes debates es si se vuelve a construir ahí, después de esta catástrofe, o si se construye en otro lugar.

Esto es aprendizaje. Si se construye en la zona, se debe hacer de otra manera, en función de los eventos que ahora sabemos que son bastante probables. Esto ocurrió hace 200 años, pero normalmente uno considera los posibles eventos para períodos de 400 o 500 años. Y este evento es bastante probable, porque ya sabemos que ocurrió hace unos 200 años. Entonces toca modificar la norma y revisar los pesos máximos de las edificaciones, porque estas se analizan en función de su peso máximo para conocer la capacidad portante de los suelos. La nueva normativa indicará probablemente alturas máximas, pesos máximos y un tipo determinado de fundación —pilotes, por ejemplo, que son uno de los distintos tipos que existen—. Eso va a derivar en una modificación importante de esos códigos.

¿Y qué se hace con los edificios que quedaron en pie, sobre todo los que siguen habitables?

Ahí hay que hacer un estudio de patologías de estructuras, revisar cuáles se pueden recuperar y cuáles deben demolerse. Y, en función de la nueva norma, ver qué edificios cumplen y cuáles no. Los que no cumplan no podrán reconstruirse. Esto obliga a fijar nuevas restricciones al tipo de construcción y a la altura, porque una de las cuestiones que también se discute es que en La Guaira había muchos edificios altos, sobre todo en las zonas frente al mar. Por eso te digo que esto va a cambiar. Quizá, para poder construir, haya que hacer fundaciones de pilotes de mucha más magnitud que las anteriores, y eso es más costoso. ¿Por qué no se hizo antes? Porque la norma no lo contemplaba, y no lo contemplaba porque la estadística no indicaba que fuera un evento muy probable. Ahora van a surgir nuevos códigos. Pero eso de que fue “la corrupción” me parece irresponsable: acusar sin sustento. Los expertos son los que pueden realizar un informe de patología y determinar la causa de la falla de la estructura. En cambio, vemos en las redes a personas que yo llamo “expertólogos”, que desconocen por completo la materia, y que difunden ese tipo de conclusiones como si fueran las de un profesional.

Ahí entramos en otra cuestión: cómo se aprueba una construcción en Venezuela. Aparecieron personas que dicen que los constructores llevan un estudio de ingeniería y de arquitectura, presentan los planos a las alcaldías o a los organismos competentes, y estos terminan por avalar lo que dicen los ingenieros y arquitectos. ¿Cómo es el proceso para obtener un certificado de construcción? Buena parte de esta matriz parte de la idea de que se dieron permisos a todo el mundo y se hicieron muchas construcciones débiles por corrupción, por la compra de funcionarios que aprobaron los permisos de manera laxa.

Lo primero que hay que saber es que los ingenieros civiles, en las leyes venezolanas, tenemos posibles sanciones legales cuando realizamos cálculos estructurales y cuando participamos como ingenieros residentes de obra. Tenemos penalidades de hasta cárcel. Cualquiera que vaya a realizar un cálculo estructural tiene que estar certificado, debe ser ingeniero estructural. Es cierto que algunas instituciones revisan y otras no, porque la responsabilidad recae en el calculista, en quien presenta el proyecto, el diseño y el cálculo estructural. Me cuesta creer que estas personas realicen un cálculo deficiente, o que, una vez hecho el diseño, la construcción modifique los aspectos estructurales. Si es una obra privada, no invertís una cantidad pequeña de dinero, sino grandes sumas, y el privado conoce el riesgo de construir algo que no está estipulado en el diseño. Puede haber cambios, sobre todo en los acabados, pero en la parte estructural me costaría creer que existan profesionales que hagan caso omiso del cálculo.

Cuando hablás de la presentación del cálculo estructural, ¿te referís a constructoras, ingenieros y arquitectos, todos contemplados en el proceso de presentación y ejecución de una obra?

Correcto. Eso es obligatorio: tenés que hacer el cálculo y los estudios de suelo. En la ingeniería, acá, eso es ética y profesionalismo. Dudo que alguien realice el cálculo de un edificio que cuesta millones de dólares y omita criterios de diseño estructural. Me cuesta mucho creerlo. Las inspecciones de patologías de estructuras lo determinarán, pero, en principio, me costaría creerlo.

Más allá de los terremotos, ¿Qué tan común es en la historia venezolana el derrumbe de edificios por fallas en la construcción?

Es poco común. Han ocurrido accidentes en algunas obras, sí, pero no tengo en mente ningún edificio que haya colapsado y del que se haya determinado que fue por mala construcción. Existen construcciones informales —viviendas unifamiliares de uno o dos pisos que a veces se levantan sin supervisión de profesionales, por albañiles o maestros de obra que han trabajado en la construcción pero no realizan cálculos—. Eso ocurre bastante en el país. Pero en obras de envergadura es imposible.

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