
El rechazo al gobierno genocida de Israel, un soporte clave en la polítca exterior del actual gobierno depredador que dice encabezar Milei, reactivó el viejo mito del “Plan Andinia”, hoy repetido por sectores que desconocen que su creador fue un antijudío expulsado por Perón en 1951. En paralelo a las acusaciones contra comunidades mapuche, los incendios en la Patagonia agitaron una peligrosa campaña basada en antiguas creencias sobre el expansionismo judío. Combatamos la desinformación del enemigo y la propia, que se vuelve enemiga también. Mientras lanzan o permiten circular viejos delirios distractivos, ahora van por nuestros glaciares.

La motosierra, como metáfora de la voluntad de desmantelamiento de un sector público considerado ineficiente, autoritario y despilfarrador, se ha impuesto hoy en día como una de las imágenes más poderosas de los vientos reaccionarios que recorren el mundo bajo la defensa a ultranza del capitalismo, el emprendedurismo y el individualismo. El proyecto económico periferizante, extranjerizante, extractivista y antidemocrático de Milei, en definitiva, cuenta con visos reales de acabar en fracaso, como el resto de ajustes de la secuencia en la historia reciente del país. No obstante, sea este exitoso o no, amenaza con una devastación ecológica, con la expulsión masiva de personas del sistema, con el desmantelamiento del Estado social y con arrasar la diversidad de fórmulas económicas emancipadoras. Es crucial, por tanto, hacer descarrilar este tren que nos lleva al desastre, y hacerlo desde una clave internacionalista: si Argentina es un laboratorio de capitalismo salvaje, reventar la motosierra y su relato es una tarea de todos y todas.

Kevin Warsh, nominado por el presidente Trump para reemplazar a Jay Powell como presidente de la Reserva Federal el próximo mayo, es la personificación de un experto en fondos de cobertura de Wall Street. Educado en la Universidad de Stanford y actualmente miembro de su escuela de posgrado, también es miembro del hermético Grupo Bilderberg, creado en la década de 1950 para elaborar una estrategia para la preservación de la «democracia occidental» durante la intensificación de la Guerra Fría con la Unión Soviética. Está casado con la heredera de Estée Lauder. De joven, trabajó primero en Morgan Stanley, el banco de inversión estadounidense (en realidad, al mismo tiempo que yo, aunque nunca lo conocí). Conozcamos al nuevo integrande del equipo económico argento.