Batalla cultural: De la sacristía a Plaza de Mayo

Aunque  no existe una estrategia unificada ni oficial de la Iglesia Católica en Argentina que se presente explícitamente como “respuesta” al evangelismo. Lo que sí hay es una competencia religiosa y cultural creciente, que a veces adopta ese tono, en especial cuando la ultraderecha ha solapado el discuso político con el religioso de manera explícita.

Una respuesta del catolicismo al avance del evangelismo

En Argentina —como en gran parte de América Latina— el crecimiento de iglesias evangélicas (sobre todo pentecostales) ha desafiado el predominio histórico católico (ver imagen) . Frente a eso, dentro del catolicismo han surgido varias reacciones, aunque no siempre coordinadas:

1. Renovación interna y estilo más “cercano”
Algunos sectores católicos adoptaron prácticas más dinámicas (misas más participativas, música contemporánea, grupos de oración), en parte influenciados por el estilo evangélico. La Renovación Carismática Católica es un ejemplo claro.

2. Reafirmación doctrinal y cultural
Otros sectores enfatizan la identidad católica tradicional frente al avance evangélico y también frente a cambios sociales (género, familia, etc.). Ahí es donde aparece más el lenguaje de “batalla cultural”.

3. Competencia territorial y social
En barrios populares, donde las iglesias evangélicas crecieron mucho, el catolicismo intenta recuperar presencia con trabajo social, parroquias más activas y movimientos laicos.

4. Participación en debates públicos
En temas como aborto o educación, católicos y evangélicos muchas veces actúan juntos, pero también compiten por liderazgo e influencia.

Sobre el punto que mencionaste antes: no hay registros sólidos de que Guilherme Peixoto sea una figura clave de esa dinámica en Argentina. Podría tratarse de alguien más relevante en Brasil o de circulación muy específica.

En resumen, más que una “respuesta organizada”, lo que existe es una adaptación y disputa por fieles, influencia y sentido cultural entre tradiciones religiosas en un contexto donde la sociedad argentina se volvió más plural.La Plaza de Mayo fue testigo anoche de un fenómeno de masas pocas veces visto en un evento de carácter religioso y artístico.

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Una verdadera multitud colmó la plaza y sus avenidas adyacentes para presenciar el show del padre Guilherme Peixoto.

Desde temprano familias enteras, algunas de ellas con chicos en carrito, gente de todas las edades, en especial jóvenes, grupos juveniles de parroquias, y hasta de comunidades religiosas fueron llegando a la histórica plaza para alcanzar las mejores ubicaciones y así disfrutar del set, del Cura DJ.

Con un escenario instalado frente a la Pirámide de Mayo, la mitad de la Plaza aparecía repleta de personas de lado a lado, casi una hora antes del inicio del show.

Lo mismo ocurría sobre la Avenida de Mayo, y Diagonal Norte (Roque Sáenz Peña) y Sur (Julio A. Roca). En estos casos, y ante la imposibilidad de llegar “adelante de todo”, como querían y pugnaban todos, los organizadores instalaron acertadamente diferentes pantallas a lo largo de estas arterias para que los asistentes no se pierdan ningún detalle de la primera presentación de Guilherme Peixoto en el país.

El evento, en definitiva, no solo generó expectativa por lo artístico, sino también por lo que representa: una fusión poco habitual entre religión, cultura urbana y espectáculo masivo en uno de los puntos más emblemáticos del país, tal como es la Plaza de Mayo.

Como se pudo apreciar, el sacerdote portugués transformó el epicentro político del país en una gigantesca pista de baile fusionando beats de techno con mensajes espirituales en un emotivo tributo al papa Francisco, a un año de su fallecimiento.

La convocatoria, organizada por la Fundación Miserando, superó todas las expectativas iniciales. Peixoto, quien es también teniente coronel y excapellán en zonas de conflicto como Afganistán, utilizó su consola para mezclar ritmos electrónicos con fragmentos de encíclicas papales. “Es una oportunidad de recibir el mensaje de Dios por un canal distinto”, señaló el arzobispo porteño, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, quien participó del encuentro y defendió la propuesta ante las críticas de los sectores más conservadores, aclarando que se trató de un festival artístico y no de una celebración sacramental.

Desde el momento que se instaló frente a sus consolas y apenas sonaron sus primeros beats, y ante los gritos, aplausos y llantos de los presentes, la multitud no paró un instante y siguió con fervor los temas que hacían retumbar las torres de parlantes colocadas estratégicamente, más allá de las proyecciones sobre la vida de Jorge Bergoglio que acompañaron el set musical y la palabra de Jesús, reforzando el carácter pastoral de la cita.

La carga emotiva del evento se potenció con el mensaje de “salida” que proponía Francisco, sacando la fe de las sacristías para llevarla al espacio público.

En medio de la euforia colectiva y el despliegue tecnológico, García Cuerva reforzó la esperanza de los presentes al anticipar una posible visita del sumo pontífice a la Argentina antes de fin de año. La noche cerró con una Plaza de Mayo unida por el ritmo y la oración, demostrando que la “cultura del encuentro” puede latir con fuerza en el corazón de la modernidad.

El show se celebró a pocos días de cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio. Durante la noche, se proyectaron videos sobre la vida de Francisco.

En este contexto de homenaje, García Cuerva aprovechó la expectativa para deslizar una noticia que ilusiona a los fieles: la posibilidad de una visita papal a la Argentina antes de fin de año. Mientras tanto, Buenos Aires vivió una noche donde el pulso electrónico intentó convertir la plaza en un espacio de gratitud y reflexión colectiva.

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