¿Cuánto tiempo más llevará? (apuntes sobre nueva representación)

Para vincular el nivel y la orientación del voto con la situación de ingresos del hogar, como indicador proxi, en el gráfico abajo se desagrega la intensidad de voto a cada fuerza mayoritaria, según el salario registrado promedio en los municipios, utilizando datos del Ministerio de Desarrollo Productivo, al momento de las PASO de agosto del año 2023. Luego se observa el corrimiento del clivaje social del voto libertario que se sucede a partir de entonces.

Ilusiones, letras de cristal
Simulando que sabés a dónde estás
Algunos dirán: «qué viejo que estás»
Por favor, hablemos de verdad
Y, con el tiempo, la magia de estar aquí
Vas suponiendo que sabés adónde debes ir
Cuánta ignorancia corre por tu cuerpo hoy
Ni siquiera te entregás al viento sin pensar por qué

 

Como se observa en el mapa, en el año 2003, más precisamente en la PASO, Juntos por el Cambio compite en desventaja con La Libertad Avanza en los municipios de mayor nivel salarial, mientras pierde mucha presencia en los estratos de menores ingresos, donde toma predominio ostensible la entonces Unión por la Patria, ventaja manifiesta tanto sobre La Libertad Avanza como por sobre el viejo Juntos por el Cambio.

La gran novedad se registra en los municipios poblados de salarios medios bajos y medios vulnerables, donde el dominio de La Libertad Avanza es notable, incluso sobre Unión por la Patria.

 

Se trata de segmentos medios empobrecidos o vulnerables, cuyos ingresos apenas alcanzan o no logran duplicar el valor de la Línea de Pobreza para un hogar de cuatro miembros, que se transformaron en el bastión electoral de la opción libertaria y donde se concentra el mayor nivel de fuga de electores de las dos grandes coaliciones surgidas tras la crisis del año 2001.

Precisamente es sobre este segmento de votantes originales de La Libertad Avanza, el 30% que obtuvo en las PASO y primera ronda del año 2023, poblado de segmentos medios y medios bajos donde el rigor del ajuste socioeconómico golpea con mucha fuerza.

El efecto que produce en términos de opinión pública que siempre llega con “delay” es el paulatino deshilachamiento de la imagen de Javier Milei sobre estos sectores sociales medios y medios bajos, de menor edad promedio y gran labilidad ideológica.

Segmentos con preferencias de voto anterior muy variada que incluyen a nuevos votantes sin preferencia anterior, pero también a votantes de Juntos por el Cambio e incluso a electores del Frente de Todos y más atrás del viejo Frente para la Victoria. Un verdadero ornitorrinco electoral.

Es necesario acotar que la caída de imagen presidencial en su electorado original se compensa hoy con el apoyo del electorado de segmentos medios y medios altos que aportó Juntos por el Cambio y más precisamente el PRO en segunda ronda.

Esta paradoja de cambios de predominio en la base de apoyo electoral ya sucedió en menor escala en las elecciones del año 1995 cuando Carlos Menem incorpora a la Unión de Centro Democrático que atenúa la fuga de segmentos medios y medios hacia la opción PAIS –y en menor medida la abstención– y le permite al PJ neoliberal obtener el 49,9% de los votos cuando en 1989 había obtenido el 47,5%.

Las continuidades de La Libertad Avanza y el Partido Justicialista neoliberal –o sea el Partido Justicialista que a grandes rasgos se materializa tras la muerte de Juan Domingo Perón en el año 1974 y la llegada de Néstor Carlos Kirchner en el año 2003– son notables.

Continuidades que no solo se patentizan en los apellidos de tíos, hijos y nietos, sino que también se replican en otra escala y otro ritmo, en los cambios en la base de representación social y electoral.

Finalmente, cuánto demorará en deteriorarse decisivamente la imagen de Javier Milei dependerá del rigor del ajuste y el impacto que este tenga fundamentalmente en segmentos medios y medios bajos, para que la percepción negativa avance. Pasar del deshilachamiento al desmoronamiento de la popularidad del Presidente y el soporte electoral a LLA , no lo sabemos, pero, como señalamos en anteriores columnas, estará vinculado a la velocidad que imprime el Gobierno a la licuación de salarios, jubilaciones y otros ingresos fijos y el crecimiento exponencial del desempleo, que aún no captó el Indec en plenitud.

Al respecto, en esta última elección de medio mandato del año 2025, hay pistas sobre la erosión discreta del electorado original de LLA en el núcleo de votantes original, producto de la rigurosidad del ajuste que impacta sobre segmentos medios, medios bajos y bajos, muy especialmente en jóvenes menores de 30 años.

Esta tendencia de transversalidad y dominio de segmentos medios bajos y bajos observada en el año 2003 como muestra Socializar(datos) es la tarea, se desdibuja a nivel nacional con el agregado del despliegue de grandes ciudades del interior, nuestra hipótesis es que con el transcurrir del ajuste el perfil de corrimiento del voto transversal se consolidará, perderá su impacto inicial sobre segmentos medios y medios bajos (vulnerable no pobres)  y el voto a LLA flotará hacia la cima de la pirámide de estratificación social y ganará en edad promedio de los votantes.

 

Esta circunstancia debiera iniciar el intento de nueva representación de estos segmentos medios y medios bajos.

Tal como señalara Cristina Kirchner, que «la vió», hay que volver a representarlos, tarea nada sencilla después de 10 años de defraudación, desencanto con la actual oferta electoral que también se expresa en el ausentismo creciente (cerca de 31 puntos en octubre del año 2025), récord desde el año 1983.

¿Cuánto tiempo más llevará esta compleja tarea de encarnar una nueva representación? … sólo lo saben la malaria generalizada y ahora también el monarca Trump, crucemos los dedos.

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