Estructura y coyuntura en las transformaciones de la representación política y electoral

Pensar Brasil, la emergencia de Jair Bolsonaro y el nuevo modo de representación que ensaya Lula, en apariencia de "mayor moderación" que la que algunos analistas progresistas esperaban, debe interpretarse a la luz de los cambios estructurales de Brasil y en esta nota explicamos algunas claves. La primera el impacto de la disindustrialización y la defraudación del PT como alternativa de gobierno durante la gestión de Dilma. Comparaciones discretas, la aparición de Javier Milei también debe ser interpretada a la luz de las transformaciones estructurales de la Argentina y la defraudación del actual gobierno de Alberto Fernández. En este sentido la candidatura de Sergio Massa apoyada por Cristina Kirchner debe leerse básicamente como resultado de esas transformaciones estructurales, la primarización de la economía argentina y la vuelta del FMI, tutela incluida, en el centro de la decisión, y ya no del "deseo" de correrse al centro o moderarse de Cristina Fernández. Comparaciones discretas, el giro al centro de Cristina Kirchner mediante el apoyo a la candidatura de Sergio Massa, responde también al patrón de transformaciones estructurales del país, tal como Lula y el "lulismo" lo hace en Brasil.

Todos pueden ver lo que está pasando
Se ríen porque saben que son intocables
No porque lo que dije estuvo mal

 Sinead O’Connor

De Bolsonaro a Milei

 Artemio López

¿Por qué Lula giró al centro?

La política es economía concentrada

Lenin

El escrutinio de primera ronda de las últimas elecciones en Brasil ya delineaba un escenario de extrema polarización, en el que los dos candidatos principales se quedaron con más del 90% de los sufragios, devorándose a los y las postulantes menores y probando, una vez más, que en esta etapa y por lo menos a nivel regional, las avenidas del medio no son anchas ni angostas, sino que no existen tal como lo señalara Alfredo Serrano Mancilla:

En este sentido, quien no se equivoca es el presidente AMLO en México; logró un histórico de votación en 2018 sin acudir al Centro y polarizando contra un modelo injusto y caduco. Y aún mantiene su alta imagen positiva sin necesidad de ello. En Bolivia, tanto con Evo como ahora con Luis Arce, lo mismo: el eterno intento de Centro de Carlos Mesa siempre quedó lejos de la mayoría. En Perú, las opciones de Centro no pasaron a segunda vuelta (ni Guzmán ni Forsyth ni De Soto). En Chile tampoco (ni Parisi ni Provoste). En Ecuador, lo mismo (ni Hervás ni Yaku). Y en Colombia, el Centro (por la Esperanza) fue el espacio político menos votado en la consulta que tuvo lugar el pasado mes de marzo. Gustavo Petro, por el contrario, sin buscar el Centro logró una votación récord para la izquierda con una clara propuesta… (1)

 

Vamos ahora a intentar desplegar algunos apuntes para un análisis cualitativo de la elección.

Lamentablemente como sabemos, en los últimos años se produjo una fuerte desindustrialización del país vecino, que afectó notablemente el desarrollo de los Parques Industriales.

En este contexto de reprimarización económica y su secuela de desempleo, informalidad y carencias extremas crecientes, Lula perdió la centralidad electoral de los trabajadores industriales como soporte de su liderazgo.

En definitiva, cambió la base electoral producto por transformaciones estructurales tras décadas de neoliberalismo y también de los límites de su segundo gobierno y los estragos del gobierno de Dilma Rousseff, que tuvo más que ver con el modelo neoliberal clásico que con una propuesta popular democrática.

Es ese cambio en el electorado lo que el politólogo brasileño André Singer, portavoz y secretario de prensa de Lula hasta 2006, ha denominado “lulismo” y lo define claramente (2)

El lulismo es una nueva síntesis de elementos conservadores y no conservadores. Por eso es tan contradictorio y difícil de entender. El lulismo valoró el mantenimiento del orden, lo cual tuvo resonancia en los sectores más pobres de la población. En este punto me interesa señalar que, en la formación social brasileña, hay un vasto subproletariado que no tiene cómo participar de la lucha de clases, a no ser en situaciones muy especiales y definidas. Así, lo que hizo el lulismo fue juntar esa valoración del orden con la idea de que un cambio es necesario. ¿Qué tipo de cambio? La reducción de la pobreza por medio de la incorporación del subproletariado; lo que yo denomino “ciudadanía laboral”.

De ese modo el lulismo propone transformaciones por medio de una acción del Estado, pero que encuentra resistencia del otro lado. Basta con prestar atención a los noticieros para ver cómo la lucha política está puesta todo el tiempo en las decisiones económicas. El lulismo propone cambios, pero sin radicalización, sin una confrontación extrema con el capital y, por lo tanto, preservando el orden. En ese sentido, es un fenómeno híbrido, que también incorpora a ese conservadurismo.

Por este motivo, sostener que Jair Bolsonaro y sobre todo el bolsonarismo social es hijo de las redes o fenómenos coyunturales, es una reducción típica de la patria consultora.

 

El liderazgo de Bolsonaro y su sostén social muy extendido es hijo de las transformaciones estructurales de la sociedad brasilera. La primarización como eje y complementariamente, la persistencia a lo largo de los años de una cultura de ultraderecha en parte extendida de la sociedad brasileña, a la que se agrega como impacto notable pero lateral, el fenómeno de redes.

Volviendo al tema central de esta nota que se basa en las transformaciones estructurales que dan fundamento a la nueva dinámica electoral, recordemos que la participación de la industria en el PBI de Brasil cayó del 46% en la década del 80 al 22,7% en 2015.

Indicadores de Desindustrialización

Como señalan  Fernando MattosBruno Fevereiro (3) La gráfica 1 revela que la participación de la industria de la transformación en el pib brasileño sufrió una intensa caída a mediados de los ochenta, después de haber crecido significativamente a lo largo del periodo 1940 a 1980, como resultado del esfuerzo industrializador hecho por la economía brasileña en aquel periodo. Sin embargo, la crisis de la deuda externa y el proceso de hiperinflación vividos por la economía brasileña pusieron fin a ese esfuerzo industrializador debido al agotamiento de la capacidad de financiamiento del Estado y los problemas asociados con la hiperinflación, como la falta de previsibilidad de los precios y la escasez de crédito de largo plazo, que interrumpieron los procesos de inversión en la industria.

La apertura comercial abrupta de los noventa, sin dotar a la actividad industrial de condiciones mínimas para enfrentar la competencia externa que se evidenciaba en aquel periodo, generó esa acelerada pérdida de participación del sector en el pib. En los años siguientes, la manera en que la política económica fue conducida después de la exitosa transición monetaria promovida por el Plan Real, así como la concepción sobre las transformaciones promovidas por el plan de estabilización, acabó acentuando la pérdida de participación relativa del sector de la industria de la transformación en la renta nacional.

Participación de la industria en el PBI, a precios básicos

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Gráfica 1. Participación de la industria de transformación en el pib, a precios básicos Fuente: : ibge (Brasil), elaboración propia. Nota metodológica: para 1947–1989, Sistema de Contas Nacionais Consolidadas. Obs.: Concepto utilizado para 1947–1989 al costo de los factores. Para 1990–1994, Sistema de Contas Nacionais Referência 1985. Para 1995–2010, Sistemas de Contas Nacionais Referência 2000. Para 2010–2012, resultados preliminares estimados a partir de Contas Nacionais Trimestrais Referência 2000. Obs: Concepto utilizado a partir de 1990, a precios básicos.

Como se mencionó en la primera sección, la pérdida de participación en la industria en general y en la manufacturera, en particular, en el empleo y la composición del valor agregado, son dos de los principales aspectos que constituyen la llamada desindustrialización. … Los datos oficiales de la evolución de la participación de la industria brasileña en el empleo y en el PIB revelan que Brasil está experimentando un proceso de desindustrialización. 

No sorprende entonces estructuralmente que Lula pierda centralidad electoral sobre los menguados trabajadores industriales, se produzca un cambió su base electoral por la primarización e insistimos, los estragos del segundo gobierno de Dilma, cuyo paradigma fue el modelo neoliberal clásico, tanto que obligó a Gilberto Maringoni profesor de Relaciones Internacionales, un veterano periodista y militante de la izquierda brasileña

“El ajuste dejó de ser una opción para el gobierno. Es su propia razón de ser. Si el ajuste termina, el gobierno cae. Por lo tanto, es muy remota la posibilidad de que Joaquim Levy sea despedido. No es una casualidad que toda la bancada petista lo aplaudió de pie en el encuentro del lunes16M. Ni el PMBD llegó a tanto. La contracción, los recortes, el brutal superávit y toda la catilinaria del neoliberalismo heavy metal – que Dilma acusó a Aécio Neves de querer implantar – llegó para quedarse. No es Dilma quien nos gobierna. Es el ajuste.”

Fue básicamente la combinación entre una coyuntura económica negativa que empezó en el año 2015, aun en el gobierno neoliberal de Dilma, la primarización estructural de la economía y una tradición ideológica de derecha racista que tiene una larga historia en el país, la que generó las condiciones para el surgimiento de Jair Bolsonaro y el bolsonarismo social la consolidación del nuevo Lula y el lulismo.

Volviendo al tema eje de esta breve nota, la desindustrialización y la pérdida de predicamento del lulismo sobre los trabajadores industriales, según datos de 2015 señalemos que:

  • San Pablo cuenta con 458 distritos industriales, 168 condominios empresariales, 41 “arranjos productivos” (clusters), 3 polos industriales y 20 parques tecnológicos.
  • En Río de Janeiro hay 10 distritos industriales, 12 condominios empresariales, 22 arranjos productivos” (clusters) y 2 polos industriales.
  • Minas Gerais cuenta con 48 distritos industriales, 11 condominios empresariales y 33 “arranjos productivos” (clusters)
  • Bahía tiene 14 distritos industriales, 18 condominios empresariales, 9 “arranjos productivos” (clusters) y 1 polo industrial
  • En Goias hay alrededor de 60, en Rio Grande Do Sul 20 y en· Rio Grande Do Norte 6.

Como los datos no admiten opiniones o , mejor, las acotan mucho, veamos los resultados de Sao Paulo, por lejos la gran capital industrial de Brasil y otrora bastión del PT y el Lula de los orígenes.

Así las cosas, el estado de São Paulo sigue siendo adicionalmente el colegio electoral brasileño más grande, con el 22,16% de todos los votantes. Esto significa que uno de cada cinco electores del país vota en São Paulo donde Lula perdió categóricamente y tras Minas Gerais, con el 10,41% del total de votantes y Río de Janeiro, con el 8,2% regiones muy industrializadas

Tal vez durante su gobierno Lula intente recuperar trabajosamente votos del proletariado industrial paulista defraudado, pero el lulismo va en busca de gobernanza sobre el sub proletariado residente masivo del noreste ultra pobre.

Es una estrategia muy comprensible, dada como dijimos, la dinámica electoral que impulsó la primarización económica y las frustraciones con el PT tras la experiencia de sus últimos gobiernos, en particular el de Dilma…

Es ese el cambio más notable en el electorado y la arquitectura de la coalición que encabeza hoy Lula y denominamos «lulismo» y el que explica la hegemonía nordestina en la estrategia electoral de Lula y su corrimiento “al centro”.

Esta nueva base electoral organizadora del lulismo no demanda (ni desea), como en las décadas de 1980 y 1990, una ruptura con el pasado o un cambio profundo.

Como plantea Giancarlo Summa:

El apoyo a Lula ya no se basa, como en las décadas de 1980 y 1990, en el deseo de una ruptura con el pasado o de un cambio profundo, sino en la expectativa de contar con un Estado lo suficientemente fuerte como para mejorar el nivel de vida de la población –y de los más pobres en primer lugar–, pero sin una radicalización política o una movilización de masas permanente que amenace el statu quo.

El lulismo devendrá así en una forma de reformismo débil y de conciliación permanente con las elites políticas y económicas tradicionales. Al optar por apostar todas sus fichas a la actividad gubernamental y a las constantes mediaciones, el pt se ha convertido en un partido dominado fundamentalmente por los parlamentarios y administradores, y por los burócratas que controlan los votos de los afiliados en las convenciones partidarias. Los movimientos sociales y los sindicatos, que eran el núcleo de la identidad del PT y el centro de los otrora animados debates internos, se han vuelto cada vez más secundarios. (4)

Por este motivo es lógico que el lulismo gire a la “moderación” a punto de incorporar a la coalición electoral a sectores ultra conservadores

El mapa electoral fue claro respecto al predominio nordestino.

Fue la defraudación con el gobierno de Dilma y la desindustrialización estructural galopante de Brasil cambió de manera decisiva la dinámica electoral y explicó la emergencia de Bolsonaro, pero deja su marca en el actual gobierno de Lula y el lulismo.

En efecto, el llamado “lulismo” perdió la centralidad de los trabajadores industriales a punto que insistimos pierde las elecciones en San Pablo la capital industrial y a contrario sensu se hace más fuerte en el nordeste pobre sobre el segmento sub proletario.

Son entonces las transformaciones estructurales de la sociedad en especial la primarizacion y la precarización que supone la que explican el lulismo, pero también explican la aparición y consolidación de Bolsonaro, que no es hija predominante del Facebook ni Tik Tok o Twitter – recordemos que el triunfo de Bolsonaro en el año 2018 alguno de los analistas de aquella ocasión, lo atribuyeron a los grupos de Whatsapp (¡) –

Bolsonaro tampoco se explica por la existencia de otros elementos coyunturales como los efectos del “discurso de odio”, que en rigor es consecuencia de la historia ideológica de la derecha brasilera, fuertemente segregacionista y de racismo extremo, combinada ahora con estas transformaciones estructurales que también impactan sobre los segmentos medios, antiguos trabajadores industriales que ven crecer su malestar con la política tradicional.

Los daños estructurales del neoliberalismo fueron muy profundos y en muchos casos ya de larga duración y su reversión por el lulismo y su coalición de centro moderado no está para nada garantizada.

Como señalaba anticipatoriamente Alejandro Marcó del Pont (5)  

La decisión de Lula de designar al conservador Geraldo Alckmin como candidato a vicepresidente constituye, según Breno Altman, una estrategia que apunta a reemplazar el debate izquierda/derecha por la discusión democracia/neofascismo, mismo debate que se da en Europa y, que, seguramente se dará en Argentina, donde la duda se encuentra del lado de la democracia. Aunque electoralmente conveniente, la incertidumbre sobre la posibilidad de lograr revertir las políticas neoliberales quizás sea el mayor interrogante.

Gobernar y reconstruir Brasil estragado por el neoliberalismo primarizador y con una coalición tan amplia como la que triunfara en las últimas elecciones, con la nueva y extendida base electoral sub proletaria como organizador central del apoyo al lulismo, es complicado y ya vemos las trabas que debe ir sorteando Lula día a día en su gobierno.

Un reto muy complejo, pues aún con las “demandas atenuadas” de la nueva columna vertebral sub proletarias del lulismo, en Brasil parece no haber lugar para nadie, ni los más carecientes, cuando sabemos que “o 1% mais rico no Brasil possui 49,3% da riqueza total” (6).

¿Este proceso de transformaciones estructurales aplica a La Argentina? Veamos.

¿Por qué Cristina giró al centro?

Sabemos que el epicentro electoral de Javier Milei fueron los segmentos medios y medios bajos y ese fenómeno tiene como soporte material las modificaciones estructurales recientes observadas en nuestro país desde el inicio de la tercera fase neoliberal iniciada en el año 2016 que supuso además el retorno de FMI para, entre otras cosas, modelar la política socioeconómica doméstica con sus tradicionales planes de ajuste. Veamos estas transformaciones en clave electoral.

Unión por la Patria perdió en las PASO de estas elecciones 2023 los segmentos medios bajos con ingresos en línea con el umbral de pobreza y los medios vulnerables que superan, pero no duplican el umbral de pobreza, la pérdida de votos en la base de la pirámide es menor.

También perdió votos Juntos por el Cambio en los segmentos medios bajos, medios vulnerables y altos, pero en una proporción menor (1 a 4) respecto a UP. Está muy claro que el gran aporte electoral a Javier Milei en la PASO lo dieron los segmentos medios bajos y medios vulnerables.

Indicadores de Desindustrialización

Así como en la base del lulismo se encuentra la desindustrialización notable de Brasil, estimamos que la modalidad de representación que hoy expresa Sergio Massa tiene en la primarización agropecuaria, que empeoró notablemente durante el gobierno de Mauricio Macri.

El peso de la industria, la construcción y el comercio perdieron peso en su participación sobre el valor agregado bruto de la economía respecto al peso del sector agropecuario, proceso de primarización que comenzó a revertirse en 2021 pero aún se mantiene muy lejos de los niveles del año 2012 y 2013 e incluso por debajo de los del año 2018. En promedio, la primarización del valor agregado de la economía empeoró un 19% durante el gobierno de Macri.

Esta primarización de la economía entre los años 2015 y 2023, se patentiza al observar la evolución de los sectores en ese lapso y el crecimiento del sector vinculado a la ganadería en paralelo a la caída de la industria manufacturera y otros sectores.

La primarización tuvo su correlato, tanto en ingresos de la población cuanto en la estructura distributiva y finalmente también tuvo su correlato electoral dando soporte material a la emergencia de fenómenos como LLA y el retroceso de UP.

Veamos esto un poco más de cerca y para imaginar la creciente crisis de ingresos familiares, veamos como indicador proxi, los datos del salario total, privado y público en el sector formal.

Dejamos de lado el sector informal y cuenta propia, sector muy expandido pero cuyos datos de ingresos son menos asertivos.

Como es habitual, para imaginar la creciente crisis de ingresos familiares, mostramos como indicador, los datos del salario total, privado y público en el sector formal. Dejamos de lado el sector informal y cuenta propia, sector muy expandido pero cuyos datos de ingresos son menos asertivos.

Circunscripto el universo de análisis de este trabajo, para el 8 de agosto el promedio del salario registrado público y privado bruto era de $298.706 según datos del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Aplicando los descuentos de ley, el salario registrado de bolsillo promedio alcanzaba el 8 de agosto a $248.000.

Por otra parte, durante julio de 2023, la variación mensual de la canasta básica alimentaria (CBA) de indigencia y de la canasta básica total (CBT) de pobreza, con respecto a junio de 2023, fue de 7,1%. Las variaciones de la CBA y de la CBT resultaron de 125,7% y 123,7%, en términos interanuales, y acumulan en el año incrementos de 66,2% y 63,2%, respectivamente.

La canasta de pobreza ascendía en Julio a $248.962 en tanto la canasta de indigencia en el mismo mes ascendió a $117.423 para un hogar metropolitano (tipo 2) de 4 miembros. Como se observa el promedio salarial registrado de bolsillo ya se ubica por debajo del umbral de la pobreza metropolitana, en tanto apenas duplica a la canasta de indigencia que señala la supervivencia calórica del hogar.

La evolución de los salarios, muestran el gran deterioro teniendo en cuenta de que entre los años 2016 y 2019 el salario real cayó en promedio un 20%, pérdida de salario real a la que debe adicionarse estas caídas del período comprendido entre los años 2019 y 2023.

Para observar una serie más larga veamos la evolución entre los años 2015 y estimado a octubre de 2023 del salario registrado, conformado por convenio.

Todos los salarios conformados de las actividades registradas caen abrupta y profundamente respecto a los salarios conformados del año 2015.

Estas carencias en materia de ingresos explican los notables cambios en la estructura distributiva, aún con tasas de desempleo relativamente bajas como la actual del 6,7%.

La pérdida de 8 puntos de participación de los trabajadores sobre el ingreso total generado es inédita en democracia y sólo entre 2016 y 2021 los asalariados perdieron 7,7 billones de pesos de 2021, prácticamente equivalente a 70 mil millones de dólares de diciembre del 2021, los cuales representan el 19,5 % del PBI”.

Peor aún, si ampliamos el universo temporal la reducción de la participación de los asalariados en el ingreso durante la gestión de Cambiemos, que pasó del 51,8% en el año 2016 al 46,2% en el año 2019, se profundizó con el Frente de Todos llegando solo al 43,9% en los primeros 9 meses del año 2022.

Esta caída supone una transferencia de ingresos del trabajo al capital de 87.000 millones de dólares entre los años 2016 a 2022, de los cuales, 48.000 millones de dólares se trasladaron entre los años 2021 y 2022.

Así las cosas, el costo salarial cayó 18,6% entre los años 2016 y 2022 en un descenso menor de la productividad (-5,5%). Circunstancia que se acentuó con el actual Gobierno, cuando el costo salarial se reduce a 4,5% y la productividad crece 0,8%.

Al respecto Pablo Manzanelli economista de FLACSO indica “Dado que el salario es directamente proporcional al aumento de la participación de los trabajadores en el ingreso y la productividad es inversamente proporcional, ambos factores -por distintas circunstancias en cada etapa- determinaron la reducción en el peso relativo de los asalariados en el valor agregado, más aún en una fase de expansión económica como la del bienio 2021-2022”.

 

 

Dicho esto, y ante la defraudación que indujo el actual oficialismo y dan soporte a una estructura distributiva tan regresiva, la desindustrialización y la crisis de ingresos derivada que se muestra en los datos oficiales; la aparición de LLA y su sostén social muy extendido es hijo de las transformaciones estructurales de la sociedad argentina.

La primarización como eje y complementariamente, la persistencia a lo largo de los años de una cultura de ultraderecha en parte extendida de la sociedad que entre sus antecedentes se encuentra la reivindicación de la última dictadura que impregna el discurso “libertario”, a la que se agrega como impacto notable pero lateral, el fenómeno de redes.

Analicemos ahora como evolucionó el voto de cada fuerza política mayoritaria, el domingo 13 de agosto pasado en las PASO nacionales.

Para vincular el nivel y orientación del voto con la situación de ingresos del hogar, como indicador proxi, se desagrega la intensidad de voto a cada fuerza mayoritaria según el salario registrado promedio en los municipios, con datos del Ministerio de Desarrollo Productivo.

 

Como se observa, Juntos por el Cambio compite con LLA en los municipios de mayor nivel salarial, mientras pierde mucha presencia en los estratos de menores ingresos, donde toma ventaja ostensible UP, ventaja manifiesta tanto sobre LLA como por sobre Juntos por el Cambio.

La gran novedad se registra en los municipios poblados de salarios medios bajos y medios vulnerables, donde el dominio de LLA es notable, incluso sobre UP.

Se trata de segmentos medios empobrecidos o vulnerables, cuyos ingresos apenas alcanzan o no logran duplicar el valor de la LP para un hogar de 4 miembros, que se transformaron en el bastión electoral de la opción libertaria y donde se concentra el mayor nivel de fuga de electores de las dos grandes coaliciones, surgidas tras la crisis del año 2001.

La magnitud de la sangría de votos de las dos coaliciones tradicionales de la que se apropió LLA provenientes mayoritariamente de segmentos medios bajos y medios vulnerables, se observa con más claridad comparando en números absolutos las dos últimas elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

La defraudación del gobierno del FdT se muestra evidente cuando analizamos lo ocurrido con sus electores entre la Paso del año 2019 y las del año 2023: El Frente de Todos obtuvo el 11 de agosto de 2019 un total de 12 205 938, o el 47,78% de los votos. El domingo 13 de agosto, la ahora Unión por la Patria llegó a los 6.460.689 sufragios, sumados los votos de Sergio Massa y Juan Grabois, apenas poco más de la mitad de lo que consiguió cuatro años atrás, y la pérdida se dio en el mismo lapso en que el padrón electoral crecía de 33.841,837 electores a 35.394.425, esto es 1.552.428 millones de electores

Por otra parte, se registra también una merma notable en Juntos por el Cambio, sobre segmentos altos, pero también sobre segmentos medios y medios bajos, que pasa de 8.121.000 a 6.698.029 millones de electores entre las PASO de los años 2019 y 2023 sumados Bullrich y Larreta, con una pérdida de 1,422,971 votos.

La merma actual de Juntos por el Cambio, es tributaria ya no solo de la persistente memoria del trauma que provocara la gestión de Mauricio Macri, sino del efecto Milei, que se constituyó en opción principal para segmento de ingresos altos, pero y fundamentalmente para segmentos medios vulnerables y medios bajos, constituidos en estas PASO en la fortaleza electoral de LLA.

Finalmente, UP registra una gran merma electoral producto central de la crisis de ingresos que se observa durante su gobierno, con epicentro ya no solo en los sectores de más bajos salarios, sino y fundamentalmente en los segmentos de salarios medios y medios bajos que constituyen el gran aportante de electores a LLA.

Conclusiones provisorias.

La defraudación con los gobiernos propios y el impacto de la desindustrialización inducida por el neoliberalismo, parecen ser los componentes estructurales del denominado “giro al centro” tanto de Lula de Silva como de Cristina Kirchner.

Obviamente hay diversos factores que se sobreimprimen a estos dos aspectos estructurales y deberán ser analizados a la hora de explicar fenómenos tan complejos como el que se señala en esta nota: El surgimiento de opciones de ultraderecha y “giro al centro” de los populismos latinoamericanos en Argentina y Brasil.

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Notas

(1) “El centro no existe”
(2) “Os Sentidos do Lulismo: Reforma Gradual e Pacto Conservador”
(3) “Se desindustrializa Brasil?
(4) “El Regreso de Lula a un Brasil de rodillas”
(5) “La metamorfosis de Brasil”
(6) “Digital Money Informe”
(6) “Digital Money Informe”

 

Un comentario

  1. Argentina : Laboratorio experimental del anarco capitalismo.
    La mejor descripción de la bestia que enfrentamos ( y la más inteligente ), sin necesidad de hablar de confusas teorías sobre fascismo :

    “El plan que propone no existe en ningún país de la Tierra “.
    Por : Juan Alonso.

    ( Aunque creo que ya ha sido experimentado en Afganistán, Irak y la Rusia post Soviética ).

    https://nacionalypopular.com/2023/08/30/el-flautista-de-amilei/#more-128650

    Esto es anarco capitalismo, una ideología perversa que disolverá la soberanía, integridad territorial y cultura nacional; transfiriendo el control territorial a las multinacionales en función de la nueva matriz económico extractivista. Garante del control de ultima instancia : Comando Sur.

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