No podemos seguir tan burros, leamos algo…

La recepción de Heidegger en este caso en España estuvo mediada por la lucha entre distintos bloques culturales e ideológicos;
las élites franquistas encontraron en su crítica de la modernidad elementos útiles para legitimar un orden conservador y autoritario;
otros sectores reapropiaron categorías heideggerianas para proyectos intelectuales muy diferentes, mostrando que ninguna filosofía mantiene un significado político fijo.

En otras palabras, el caso español confirma que una obra filosófica no posee una traducción política automática: su significado depende de las relaciones sociales, de las instituciones y de las fuerzas que la incorporan a sus propias disputas.

Desde ese punto de vista, el interés del libro no reside tanto en determinar si Heidegger fue "de derecha" o "de izquierda", sino en reconstruir la historia social de sus usos políticos en el caso que se analiza en España, desde la Guerra Civil hasta la actualidad. En La Argentina no somos originales: Lo mismo sucede desde Gramsci hasta Borges, su significado depende de las relaciones sociales, de las instituciones y de las fuerzas que la incorporan a sus propias disputas. Por algo al marxista italiano lo cita Agustín Laje, con la diferencia de que por ahora lo hace desde fuera de la cárcel.

Heidegger en España

 

Consideraba Kant que la filosofía es un campo de batalla (Kampfplatz), y , a su modo, otros pensadores han reincidido en la idea: así, Louis Althusser centraba el escenario de la filosofía en la lucha de clases, Michel Onfray en la lucha entre el materialismo y el idealismo, similar al tiempo que abismalmente diferentes, en la mirada, podría mentarse a Politzer en la misma vía, y hasta el propio Alain Badiou afirmaba que el pensamiento de Platón se había forjado gracias a la lucha contra los sofistas, lo que actualizado podría aplicársele a sí mismo, frente a otros pensadores actuales que el incluía en la nómina de los sofistas, o con aires de familia con los griegos. Viene lo que digo a la presencia de Heidegger en la historia de la filosofía, dándose una encarnizada lucha en torno a su figura / pensamiento, hasta el punto de que me atrevería a decir que la valoración del propio brujo de la Selva Negra es todo un problema y objeto filosófico, pudiéndose aplicar al caso, cambiando lo que haya que cambiar, aquello que dijese Aristóteles con respecto a la filosofía, en su Protréptico, si se filosofa porque se filosofa si no se filosofa para explicar por qué no se filosofa. Siempre se filosofa: y es que en el caso del germano: se le expulsa por la puerta y entra por la ventana. Para unos un redomado nazi, para otros, un gran filósofo, el más importante del pasado siglo, y para los de más allá ambas cosas a la vez: un gran filósofo, un miserable nazi que dijese Alian Badiou, lo que podría llevar a adoptar aquella vía que apuntase, con tono un tanto hueco, Jürgen Habermas. Pensar con Heidegger contra Heidegger, título de unos de los capítulos de su Perfiles filosóficos-políticos (si en 1974, fecha de publicación de dicha recopilación mantenía tal máxima, con motivo de la publicación en alemán del libro de Farias, en 1988, en Cerf publicó Martin Heidegger. L´oeuvre et l´engagement, en donde aconsejaba «distinguir entre la obra filosófica y los elementos ideológicos que se infiltraron en ella desde alrededor de 1929», considerando que Ser y Tiempo era «importante por la crítica de la filosofía del sujeto y de la conciencia»); en lo que hace al francés nombrado, dedicó uno de sus seminarios a Heidegger en el curso 1986-1987, en cuyo prólogo al editarse en 2015, indicaba que es Heidegger quien «ha llevado a la filosofía contemporánea a la pareja originaria, parmeneidiana, del ser y el pensamiento, mi empresa, tratando de reconstruir bajo la condición de las verdades modernas la pareja del ser y de las verdades siendo un sujeto la mediación entre ellos, no puede presentarse más que como una superación dialéctica de Heidegger» [Ya que…leo en el último recopilatorio publicado de Pirineos abajo, del amigo del anterior, Slavoj Zizek, Una izquierda que se atreva a decir su nombre, en uno de los artículos, titulado ¡Antes muertos que rojos!, p. 145: «un ejemplo típico del pensamiento de Heidegger, después de que se publicaran los Cuadernos negros, un grupo de críticos liberales montó una campaña coordinada para criminalizar académicamente su pensamiento. La idea era que, dados sus vínculos directos con la ideología nazi, ni siquiera merecía ser objeto de un serio debate filosófico; simplemente había que rechazarlo por indigno, pues, tal como lo expresó Emmanuel Faye, Heidegger no sólo apoyó el nazismo, sino que su pensamiento no es nada más que la introducción del nazismo, en la filosofía». Mas no seguiré por ahí, que bastante he seguido ya.

No va por esos andurriales, más que en los últimos capítulos, el libro de Francisco Vázquez y Álvaro Castro, editado por Akal: «Heidegger en España. Historia de una recepción»; la senda seguida y ofrecida por los autores se sirve de una lente sociofilosófica, al partir de la premisa de que el pensamiento filosófico, aun manteniendo cierto grado de autonomía, no se puede, ni se debe, desligar del contexto en que se fragua («el pensamiento de la nueva disciplina sociofilosófica defiende que el pensamiento es una actividad social al mismo nivel que cualquier otra»); mirada que se desmarca de la propia visión de la historia de la filosofía como sucesión de unos conceptos que desplazan a otros, del mismo modo que no se pliega a la sociología clásica del conocimiento…precisamente las cuarenta páginas iniciales ofrecen las delimitaciones y aclaraciones metodológicas acerca de la óptica utilizada: Introducción. Los avatares de la sociología de la filosofía. Desde la ontología política de Martín Heidegger hasta el autoconcepto intelectual de Richard Rorty. En lo que controlo, este territorio ya había sido transitado por Vázquez García en lo que hace a Pierre Bourdieu como crítico de la razón, o en lo referido a una vanguardia nietzscheana, en la que elaboraba una sociogénesis de los componentes de tal tendencia: Eugenio Trías, Fernando Savater o Xavier Rubert de Ventós, sin obviar su lectura sociológica (1963-1990) de la filosofía de aquellos tiempos en que se desmoronaba la hegemonía institucional e intelectual oficial, de inspiración tomista y escolástica.

Ocho etapas componen la exhaustiva travesía propuesta: Las recepciones españolas de Heidegger. Un ensayo de tipología; Ortega y Zubiri. La primera recepción de Heidegger en España; Heidegger en la trinchera. Ser.para-la-muerte, vida auténtica y la legitimación filosófica del “movimiento nacional” durante la guerra civil española; Heidegger en el exilio republicano. Gaos, Imaz, Nicol, García Bacca y Zambrano;Heidegger en capilla. La recepción de su filosofía en las redes intelectuales de la escolástica española; Heidegger en España entre el tardofranquismo y la transición: La recepción del “caso Heidegger” en la filosofía española y Una polémica que no cesa. Solamente con ver el índice, puede verse la magnitud del repaso. La obra está elaborada, y lleva la firma a cuatro manos, y como se hace constar al principio del volumen, algunas de las entradas se basan en artículos previamente publicados: los capítulos 2 y 3 debidos a Álvaro Castro y los 6 y 7 corresponden a trabajos de Francisco Vázquez.

Sea como sea, estamos ante un viaje detallado de los diferentes momentos y usos y valoraciones de la obra de Martin Heidegger, en sus variantes filosóficas, ideológicas, apologéticas, académicas y emancipatorias, de modo y manera que salta a la vista que para cada cual un Heidegger…para unos, reforzando sus ideas de derecha y para otros de loc contrario, huella, en lo referente al centro de je, que se puede observar igualmente en las posiciones relanzadas tras los trabajos de Victor Farías y Emmanuel Faye, que, por cierto ya habían sido precedidos, por los de Hugo Ott, y por los del padre del francés, Jean-Pierre Faye y otros que venían a subrayar que más allá de las fronteras alemanas estaban claras desde hacía tiempo el destierro de dicho pensador (Karl Jaspers, Karl Lowit, o Herbert Marcuse..), aunque algunos de ellos no se privaron de subrayar las enriquecedoras derivas del autor de Ser y Tiempo, por de pronto en lo que hace a sus reflexiones acerca de la técnica…que se lo pregunten acerca de la supuesta cancelación del maestro alemán, como le nombraba el defraudado Paul Celan, a dos de los brillantes filósofos de la actualidad alemana, Peter Sloterdijk, al hablar, con / contra, una vez liberado de la hipnosis del maestro, de las normas del parque humano o del piroceno y los remordimientos de Prometeo, sin dejar de lado la recopilación titulada: Sin salvación. Tras las huellas de Heidegger, o a Byung-Chul Han (https://kaosenlared.net/byung-chul-han-tres-en-uno/) a quienes no les la faltado influencias heideggerianas, abiertamente expuestas; a pesar de que se ha solido hablar del affaire Heidegger como un asunto meramente francés (imprescindibles los dos tomos de Dominique Janicaud: Heidegger en France, en cuyo segundo volumen se ofrecen una veintena de entrevistas…aunque cierto es que desde su publicación ha llovido mucho. Mas aquí estamos en el asunto hispano, y a veces sucede, mutatis mutandis, como ya es tradición, en la onda del que piensen ellos empleado, por un enfurecido Miguel de Unamuno, lo que es aplicable a algunos de los descalificadores que han empleado el rompe y rasga sin medida.

Sería una tarea ímproba entrar por todos los andurriales por los que transitan los autores en su travesía filosófica por la Escuela de Madrid (Ortega, Zubiri, en especial), ideológica por las apropiaciones nacionalsindicalistas y monárquicas de Acción Española (resaltando la adaptación falangista de Ramiro Ledesma Ramos, Pedro Laín Entralgo y Ramiro de Maeztu, y la centralidad de la patria, la tradición, la religión y sangre y tierra de héroes), la presencia de Heidegger en el exilio republicano (Zambrano, el traductor José Gaos, Eugenio Imaz, Nicol, García Bacca). La recepción apologética en la Compañía de Jesús (Joaquín de Iriarte, Jesús Iturrioz Arregui, José Ignacio Alcorta, Ramón Ceñal Llorente, Gómez-Caffarena), en una hibridación con motivos tomistas, la recepción académica: del eje Rabadé-Montero a la tesis doctoral de Manuel Sacristán, la recepción emancipatoria: Pedro Cerezo, Álvarez Bolado y el joven Eugenio Trías…y como en una relación de vasos comunicantes se van viendo diferentes posturas, diversos planes de estudio, con ausencia o presencia de la filosofía como asignatura, y…el paso de los años, hasta llegar a los años del tardofranquismo, previa mirada sobre el uso de Heidegger entre los vencedores de la contienda (in)civil, dándose ciertas circunstancias que se ofrecen: la cohabitación de apologistas, hermeneutas y profetas entre los años 1966 y 1976, año en que se conmemoró la muerte del filósofo, y luego ya se entrá en varias publicaciones, el nombrado libro de Víctor Farías -publicitado en tierra hispana por el incansable y tenaz Agapito Maestre-, más tarde el libro de Enmanuel Faye y los Cuadernos negrosdel propio filósofo, lo que obviamente alimentó sobremanera la polémica, coincidiendo, por otra parte, con los nuevos aires de deslizamiento hacia posturas liberales de algunos personajes que anteriormente se habían mostrado más lúdicos y comprometidos, con claros resabios nietzscheanos y / o marxistas, y en esa implantación de las ideas liberales puras y duras, acompañadas por las cambiantes posturas del PSOE, del marxismo a la modernización económica, y la entrada en Europa como objetivo, que empujaban a deslizamientos de los Savater (abandonando sus filias con respecto a las lecturas nietzscheanas de Foucault, Klossowski y Deleuze, al toque de corneta de Farías), Félix de Azúa, Antonio Escohotado, en compañía del flamante Nobel, hoy fallecido, don Mario Vargas Llosa, en lo que se refiere a los aires liberales y la predominancia en el ambiente académico de la comunicatividad dialógica habermasiana, que coincidían con otras variaciones como las de Gabriel Albiac en su viaje de Althusser ( y hasta algunos guiños a Foucault) al liberalismo más romo (recuerdo, no sé si en Saida o en El Cárabo, cómo se quejaba amargamente, pues, según contaba, Jacobo Muñoz había afirmado que mientras que estuviese en su mano, no entraría en la Complutense ningún profesor marxista-leninista)…por cierto, también se habla de la conversión de Jacobo Muñoz en su transición desde el círculo de la revista Materiales, de aires sacritanescos, a considerar a Farias como un investigador policíaco a aplaudir, y publicar en Biblioteca Nueva, sin obviar algunas variaciones valorativas de Valeriano Bozal o Glacerán y algunos equilibrios de Reyes Mate (ni ni) dedicando igualmente cierta atención a la brava obra, ya desde el propio título, de Julio Quesada, que hablaba de Heidegger como el camino al Holocausto…no seguiré con la nómina de intervinientes en el debate, aunque sería injusto ignorar la presencia de Cerezo, Patricio Peñalver, Félix Duque, Felipe Martínez Marzoa, Arturo Leyte, Moreno Pestaña, R. Rodríguez (o la lectura del trabajo de Pierre Bourdieu sobre la ontología política de Martin Heidegger que planea por la obra), ni tampoco lo haré en lo que hace a las peticiones de desterrar a Heidegger del campo de la filosofía, en escuelas y bibliotecas para evitar daños al joven alumnado (recuerdo en el caso francés, que ante semejantes peticiones, Pierre Macherey resumía, en un artículo de su Histoire de dinosaure, diciendo que tal petición estaba guiada por un inequívoco, quitaros vosotros que nos ponemos nosotros); por cierto el hijo de Jean-Pierrre Faye (https://kaosenlared.net/jean-pierre-faye-filosofia-y-narratividad/) volvió a la carga centrándose en Hannah Arendt (https://kaosenlared.net/arendt-heidegger/…No me duelen prendas en confesar que los últimos capítulos son los que más atractivos me han resultado, influenciado por la cronología vivida y la mayor familiaridad con los tiempos visitados y sus grescas; obviamente es cosa mía, lo que no significa, de ninguna de las maneras, que las partes anteriores no me hayan interesado e ilustrado…sobremanera.

Al no poder, reitero, entrar en todos los rincones, por los que penetran el catedrático de la universidad de Cádiz y el profesor de la universidad de Córdoba, concluiré, con una constatación ante la magnitud de la empresa: a lo largo de las páginas van asomando cantidad de nombres propios con explicaciones acerca de algunos rasgos personales y profesionales de los nombrados, de los que se señala la relación que han mantenido con el quehacer del pensador alemán, y surge un interrogante ¿Qué no han leído Francisco Vázquez y Álvaro Castro? Libros, entrevistas, revistas, intervenciones en congresos y conmemoraciones, conferencias, descalificaciones e insultos …todo es revisado y traído a las páginas hasta el punto de que hasta servidor es nombrado au milieu de la mêlée, no es que ellos me hayan metido en el fregado, sino que moi-même soy el que ha intervenido en varias ocasiones posicionándose en el combate filosófico y cultural, y ellos que dan cuenta de algunas de tales intervenciones con generosa amabilidad.

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

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