“Cristina Libre" no es una consigna electoral, es una condición básica de funcionamiento de un sistema democrático representativo y con volumen”. Cualquier liderazgo que surja del campo popular con Cristina proscrita tendrá un déficit, una penuria de legitimidad inicial que no va a poder resolver. Cerramos con algunos ejemplos históricos muy diversos, sobre los efectos de la "penuria de legitimidad" con el liderazgo proscripto, y más allá de la voluntad de acuerdo o no del propio líder proscripto.
Para el titular de la consultora Equis, el país enfrenta un escenario de vulnerabilidad externa sin precedentes. “Estamos en una situación muy crítica porque el país ha perdido cualquier capacidad de decisión autónoma”, afirmó López, señalando un alineamiento automático con sectores específicos de la política estadounidense.
López subrayó que la política exterior argentina se ha convertido en un “driver de la política exterior de un sector del gobierno de Trump que ni siquiera es todo”. Según su visión, este alineamiento compromete la neutralidad histórica del país y su capacidad de maniobra económica, ya que “si nosotros podemos explicar la preminencia del plan económico no podemos soslayar los rescates que ha tenido tanto el Fondo Monetario como el Tesoro de Estados Unidos”. Esta pérdida de soberanía se traduce, según el analista, en una dependencia absoluta de los acontecimientos en el país del norte y de las polémicas internas de la coalición republicana.
Al revisar el pasado inmediato y el rol del Frente de Todos, López fue tajante respecto al manejo de la deuda contraída durante el macrismo. Recordó que hubo sectores, como el encabezado por Máximo Kirchner, que tuvieron visiones antagónicas. “Esta deuda obviamente era para arrodillar al país y, lógicamente, que no pueda ser pagada a posteriori”, sentenció. Además, criticó que no se cumpliera con el contrato electoral de mejora distributiva: “el patrón distributivo del Frente de Todos no modificó la estructura del reparto de la torta que dejó Macri”.
Sobre el futuro del peronismo, el sociólogo planteó que el tipo de unidad debe mutar necesariamente. Para López, no se puede repetir una unidad puramente electoral que luego fracase en el gobierno. “No se puede armar lo que no se puede gobernar”, advirtió, haciendo hincapié en que la unidad debe tener un programa claro. Mencionó la consigna “no más Scioli” para ejemplificar la necesidad de evitar coaliciones que, aunque ganen elecciones, no logran después transformar la realidad distributiva del país.
Un punto central de la entrevista fue la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner, a la que López define como un estado de proscripción y apresamiento. “Cristina Libre no es una consigna electoral, es una consigna, una condición básica de funcionamiento, un sistema democrático representativo con volumen”, aseguró. Según su análisis, cualquier liderazgo que surja del campo popular con Cristina proscrita tendrá un “déficit, una penuria de legitimidad inicial que no va a poder resolver”.
Finalmente, López vinculó la crisis política con el deterioro social, destacando el fenómeno de los trabajadores registrados que son pobres. “Hoy una línea de pobreza marcada y sostenida que no supera el 1,600,000 pesos neto o sea en la mano”, explicó, y agregó que el salario promedio apenas merodea esa cifra. Para el analista, existe un “maltrato social” que ha provocado una caída sistemática de la autoestima de la ciudadanía, reflejada en que las pretensiones salariales actuales están apenas en línea con la canasta de pobreza.