Batalla cultural: Surgen jóvenes identitarios que salen a defender concepciones religiosas fuertes, católicas, evangélicas o judías

“Las religiones, las religiosidades, lo sagrado, son temas fundamentales para comprender nuestras sociedades. Las personas han mantenido por siglos un vínculo con la trascendencia de múltiples maneras”, inició Fortunato Mallimaci, quien remarcó la importancia de historizar y evitar visiones esencialistas sobre lo religioso.

“El método es la economía, el objetivo es el alma”

Margaret Thatcher

Fortunato Mallimaci: «Los jóvenes no son ateos, son creyentes hastiados con lo institucional»

El sociólogo del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales – CONICETdestacó que en América Latina —y en Argentina— la tradición católica fue hegemónica durante siglos, pero que ese escenario comenzó a transformarse con la llegada de la democracia: “Ahí aparece una presencia más visible y masiva del mundo evangélico, sumada al crecimiento de comunidades judías y, en los últimos años, de corrientes llamadas New Age o espiritualidades alternativas”.

Según Mallimaci, el presente muestra una escena diversa, pero con una constante: la mayoría de los jóvenes sigue teniendo creencias, ya sea dentro del catolicismo, del evangelismo o de formas más individuales de espiritualidad. “Los que no tienen adscripción religiosa son muchos menos de lo que se cree”, advirtió.

El investigador remarcó también que, en los últimos 30 o 40 años, otras instituciones que antes ofrecían sentido —como la política, el arte o ciertos espacios culturales— “han perdido peso, se han rutinizado”, generando un terreno fértil para religiosidades más efusivas e identitarias. “Surgen jóvenes identitarios que salen a defender concepciones religiosas fuertes, sean católicas, evangélicas o judías. Y claro, se enfrentan con otros”.

Un fenómeno que consideró clave es el crecimiento de las peregrinaciones: “Desde 1975, la peregrinación juvenil a Luján es quizá la experiencia juvenil más numerosa del país, con 400 o 500 mil jóvenes participando”.

Por otro lado, analizó el avance evangélico: “En 2008 estábamos en un 8 o 9 por ciento. Hoy el 15 por ciento de la población argentina es evangélica. Mayoritariamente de sectores populares, con poca presencia universitaria y más fuerte en ciudades medianas y pequeñas”.

Al mismo tiempo, creció el grupo que se reconoce creyente pero no religioso: “No son ateos ni agnósticos. Creen en Jesús más que en Dios, pero no quieren saber nada con iglesias, con el estado, con normas ni con partidos. Hay una bronca, un hastío profundo con lo institucional”.

Para Mallimaci, este fenómeno no debe interpretarse como un regreso de la religión, sino como una transformación: “No es que vuelve: nunca se fue. Lo que desapareció es la idea de que el progreso, la tecnología o la ciencia iban a desplazar lo religioso. Más bien hay una crisis de aquella promesa de futuro mejor”.

En ese contexto, muchos jóvenes encuentran en experiencias religiosas contención emocional y un sentido de pertenencia que no hallan en otros ámbitos: “Allí les dicen ‘vos podés’, ‘Jesús está contigo’. Eso no lo encuentran en los espacios educativos, sindicales o políticos”.

El sociólogo advirtió que, dentro de la pluralidad religiosa, también emergen grupos que buscan respuestas totalitarias: “Algunos creen que esa diversidad es peligrosa y hay que destruirla. Son posiciones de ‘todo o nada’, ‘fe verdadera u herejía falsa’”.

Por último, Mallimaci subrayó la necesidad de matices para comprender el fenómeno religioso contemporáneo: .“Las religiones dan respuestas a memorias, utopías, esperanzas. Construyen cielos y paraísos que siguen teniendo una carga sacral muy fuerte. No entender eso es perder de vista una dimensión central del mundo actual”.

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Un informe de TN encendió todas las alarmas: $4.000 millones destinados a combatir el consumo problemático habrían sido desviados desde la APRECOD hacia organizaciones evangélicas sin antecedentes y alineadas políticamente con el gobernador Maximiliano Pullaro y con Milei. El entramado involucra asociaciones creadas hace meses, convenios millonarios sin controles y vínculos directos con el partido UNO, el brazo evangélico del oficialismo provincial de gran inserción en los barrios populares, cuya ideología sionista es evidente y tan obvia, que como todo lo evidente, se oculta. En fin, notable capítulo de “la batalla cultural” bastante poco analizado, claro: “El método es la economía, el objetivo es el alma” señalaba Thatcher en los 80. Y allá van ellos… Leer Más

 

Un comentario

  1. El sueño de los que ganan y pierden.
    Lo sagrado al servicio del poder.

    En la mecánica del ostracismo, de la confusión y complejidad conseguida en la dispersión de los fragmentos, se genera el olvido.
    Sin embargo, en cada fragmento subyace la estructura original como fractal, simplemente saliendo de la mecánica de la lógica básica o inferior.

    La estructura del gobierno mental es un fractal que se encuentra en cada organización como sedimento de un proceso del desarrollo de la consciencia, de un aprendizaje.

    El amo y el esclavo son extremos de una misma vara. Los que saben y mandan dominan a los que ignoran y obedecen en una cadena piramidal patológica cuyo origen es una entelequia constituida desde el trauma de los huérfanos de consciencia, que suplanta temporalmente su presencia ausente con una consciencia bipolar, que puede ser programada como maestro y amigo, o como un tirano y enemigo. En el límite lógico de la vara se establecen unas ficciones fantásticas, legales y técnicas que sostienen todo el teatro de realidad.
    El amo gobierna sobre las virtudes y los defectos como instrumentos sobre un tablero de juego. Mientras en el reflejo especular del esclavo existe una lucha eterna entre el «bien y el mal», cuestión que implica una demarcada polarización y equilibrio.
    El resultado es la represión de la virtud con la persistencia y adaptación cíclica de los errores lógicos y sus defectos generadores, bajo protocolos, guiones o programas de sacrificio.

    El ímpetu natural a la desobediencia a la ley, creencia o saber que se impone desde una autoridad o dueño bajo el estado de confusión, se convierte en transgresión, pero contra su propia consciencia. La víctima puede convertirse en el victimario al considerar a la ficción y al teatro como única realidad convirtiéndose a sí mismo y a otros, en objetos de ficción.
    El ciclo adictivo del desfogue de la represión es alimentada con la energía de la violencia que surge del ejercicio del poder para sostener el sentido del trauma.
    Por lo tanto, lo verdadero y absoluto queda solapado por un cúmulo de apariencias que intentan dar una forma aberrante a lo separado. La naturaleza se vuelve ajena y desconocida, y la figura del intermediario emerge como puente con su propia consciencia y verdad.

    El símbolo del ying yang grafica perfectamente el circuito cerrado en dónde se limita a la consciencia binariamente.

    Por lo cual, al entrar al cuento de Caperucita roja inconsciententemente, no se irá a dónde se quiere sino a dónde está predefinido ir. Cuando el inicio y fin se encuentran prestablecidos, las innumerables variantes son anecdóticas.

    El sacrificio es el fundamento para sostener el trauma de separación que se integra con el sello del gobierno mental, y consecuentemente físico. Por éste hecho todas las instituciones privadas o estatales de gobierno, son religiosas, y se basan en un principio de descomunicación y su instrumentalización para la simulación de un vínculo de pertenecía familiar que suplanta al del núcleo familiar.
    Es la naturaleza de la Mafia

    El creyente y cliente no elige nada ni participa en lo importante. No elige al presidente, rey o al Papa, ni al pastor o gerente, tampoco al juez o general, y menos al dueño de la tierra o empresa en dónde trabaja.
    Cuando los reinados se asocian se convierten en un imperio. La dictadura es permanente, ya sea si es teológica, militar, monárquica, política o tecnocrática. Impera la libertad condicional con títulos y derechos oomo permisos provisorios tributados y supeditados a los designios del emperador, representado en una supra institución sin cara, desde donde se autoasumen como los dueños de la tierra y con la potestad divina de su gobierno

    La Fe, es la entrega ilusoria de responsabilidad y energía al artificio físico o virtual, es un sacrificio simbólico mediante un ritual de confirmación. Los esclavos son domesticados con premios y castigos, pero el verdadero premio es no ser castigado. Lo curioso es que el carcelero virtual y físico es paradójicamente el protector.
    En éste sentido, el transhumanismo es la síntesis de la evolución de ese ente de gobierno binario en un Dios eléctrico y magnético a la medida de cada usuario.
    Su gobierno entonces, es sobre todos los objetos de ficción del escenario, en dónde los humanos forman parte de un inventario traducido y confundido en bits.
    El valor de las cosas las pone el programador. Por lo tanto un bitcoin o un humano pueden valer tantos ilusorios dólares, carbono, oro o electrones pesadas en ilusorias balanzas como se designe, o puede valer la nada misma.
    La ilusión de lo infinito dentro del circuito es la repetición del patrón, y que indica lo insoportable de la estupidez eterna en la naturaleza de la memoria atemporal, y es la señal.

    Afortunadamente, lo que verdaderamente muere, son las apariencias, y así nos despedimos de la estupidez, la esclavitud y la tiranía, que son lo mismo.

    A nadie le gusta que lo despierten mientras se duerme plácidamente disfrutando de la mecánica de un sueño maravilloso. Por otro lado, la pesadilla siempre expulsa al confundido hacia la realidad, y en ella se encuentra la red del pescador.

    Los ojos y oídos pueden ser muy fácilmente engañados por la belleza o el horror.

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