
Durante su audiencia de confirmación en el Senado para embajadora ante la ONU, el senador Chris Van Hollen le preguntó a Elise Stefanik, nominada por Trump , si estaba de acuerdo con los nazis israelíes Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotritch en que Israel tiene un “derecho bíblico” sobre Cisjordania. Stefanik dijo que sí.

Las recientes declaraciones de Donald Trump en materia de política exterior suscitaron perplejidad en muchos expertos. Deben verse como parte de un proyecto más amplio de reafirmar la hegemonía de Estados Unidos en las Américas y hacer retroceder la influencia geopolítica china. Nos es sencillo. Por caso, tras tomar el poder, líderes de extrema derecha como Bolsonaro y el presidente argentino Javier Milei fueron extremadamente virulentos en su lenguaje con respecto a China. En el primer año de gobierno de Bolsonaro, por ejemplo, su ministro de Asuntos Exteriores, Ernesto Araújo, declaró que Brasil no «vendería su alma» para «exportar mineral de hierro y soja» a la China comunista. Pero en ambos casos, la presión de las empresas dio lugar a cambios sorprendentes.

En las dos últimas décadas se han multiplicado las pruebas empíricas sobre la desigualdad económica. Me refiero aquí a la desigualdad económica (ingresos y riqueza) en contraposición a la desigualdad social (esperanza de vida, acceso a la salud y la educación, niveles de contaminación, etc.), porque la primera impulsa las desigualdades en la segunda.

Hoy 6 de cada 10 trabajadores jóvenes no poseen relación de dependencia formalizada con sus patrones. La abrumadora mayoría de ellos y ellas son además pobres, pues como dice el informe padecen “una penalidad salarial”. En promedio, esa penalidad es de -40,2%; es decir que si el salario formal promedio calculado oficialmente es de $640.470, un trabajador informal (jóvenes en su gran mayoría) con igual nivel educativo, calificación y puesto cobraría $383.000. Pero si además la precariedad laboral afecta a una mujer, el salario baja hasta los $363.851 (-5,2% promedio).

En los primeros once meses de Javier Milei, se destruyeron 123.957 puestos de trabajo registrados en el sector privado. En el mes de octubre, sin embargo, se recuperaron 5.632 puestos.

Desde que Javier Milei ganó el ballotage en noviembre de 2023 los medicamentos que las personas mayores utilizan habitualmente alcanzaron en promedio una inflación acumulada del 215,0%, superando a la ya elevada inflación de ese mismo período: 208,8%.

Cuando Syriza eligió como líder a Stefanos Kasselakis, un antiguo republicano y empresario, el partido de izquierda griego tocó fondo. Ahora Kasselakis abandonó Syriza, pero dejó tras de sí una organización a la deriva.

Israel ha sido derrotado. Después de quince meses de lucha, Israel se rindió ante la Resistencia. Esta rendición refleja la admisión por parte de Israel de que no podía reocupar Gaza, destruir la resistencia, llevar a cabo una limpieza étnica de los palestinos, contrarrestar a los grupos de resistencia regionales ni sostener la guerra por más tiempo.

La situación general de la Administración Pública Nacional es de una fuerte reducción de su ejecución presupuestaria. Reducción que en algunos casos está llevando a la paralización de programas de alto impacto en términos sociales, y de salud de la población. Incluso en un escenario fuertemente recesivo, tampoco se están ejecutando programas de ayuda social, y de estímulo al desarrollo productivo.

Las plataformas de streaming fijaron un nuevo estadio de la revolución digital. El mundo de la música en línea no es ajeno a lo que se llama la «economía del enriquecimiento» y las lógicas de valorización financiera propias de esta etapa del capitalismo. Pero, a la vez, introduce en la discusión aspectos inéditos relacionados con la vigilancia y la extracción de datos conductuales de los usuarios, así como con las consecuencias ambientales de un «servicio» que se presenta como desmaterializado.

Los tiempos históricos son impredecibles, pero en algún momento juzgará como se debe a los artífices, ejecutores y sostenedores de este periodo de demolición y crueldad extrema.

El giro fascista de Elon Musk no es en absoluto desconcertante. Todo tiene que ver con el trabajo. Todo empezó cuando los trabajadores de Tesla intentaron sindicarse en 2017. Musk se opuso ferozmente al intento de sindicalización, y ganó. Hoy, Tesla es el único fabricante de automóviles no sindicalizado en Estados Unidos. Pero hay otras miradas supremacistas, esta vez sobre el magnate sudafricano, un cabecita con plata, que todo lo complica

La semana que viene, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, termina su mandato y será reemplazado por Donald Trump. Biden habría sido extremadamente popular entre el público estadounidense y probablemente se habría presentado y obtenido un segundo mandato como presidente si el PIB real de Estados Unidos hubiera aumentado entre un 4,5 y un 5,0% en 2024, y si durante todo su período en el cargo desde finales de 2020, el PIB real hubiera aumentado un 23%; y si, según los estadounidenses , el PIB real hubiera aumentado un 26% durante esos cuatro años. Y lo habrían felicitado si la tasa de mortalidad por Covid durante la pandemia de 2020-21 hubiera sido una de las más bajas del mundo y la economía hubiera evitado la caída de la producción provocada por la pandemia.

El INDEC dio a conocer el IPC correspondiente al mes de diciembre de 2024, que alcanzó 2,7% (el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) había estimado 2,7%). La inflación interanual, que sumó 117,8% redujo su valor respecto al mes anterior en 48,2 puntos porcentuales (el mes anterior fue de 27,0 puntos).

Ignorando los consejos de luminarias que van desde Sun Tzu, el general y filósofo chino, hasta el Capitán Kirk de Star Trek, que recomendó pasar a la ofensiva como la mejor defensa, Kamala Harris dirigió una campaña presidencial que fue abrumadoramente defensiva, si no una huida del enemigo. Pero no fue solo Kamala.

El nuevo inquilino de Bercy, Éric Lombard, oficialmente Ministro de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial y Digital, fue, tras su nombramiento el 23 de diciembre, calificado por la prensa como un hombre de izquierdas o etiquetado a la izquierda. Desde luego, no es la primera vez que los miembros de los gobiernos de Emmanuel Macron heredan esta etiqueta. Pero esta vez hay tres diferencias.

Alejandro Werner fue el encargado de asignar (monitorear) el préstamo delictivo que el FMI asignara al presidente Macri en 2018. Lejos de considerar un acto reprochable el haber otorgado el préstamo, las conclusiones de Werner son otras. Cuando un gobierno enfrenta una coyuntura electoral y, como en el caso del presidente Macri, desarrolla las políticas que el FMI considera “correctas” para sus intereses y el de los acreedores, debe apoyárselo abiertamente y sin entrar tanto en consideraciones políticas sobre el consenso o no que tenga ese gobierno “amigo”. Saquen ustedes conclusiones.

Es un hecho: el neoliberalismo ha fracasado. Los principales ejes de las políticas aplicadas desde los años 80 -globalización, financiarización y represión social- han mostrado sus límites sociales, ecológicos y políticos. Pero este fracaso no significa el fin de la contrarrevolución a favor del capital que comenzó con el neoliberalismo. Al contrario, lo que está surgiendo parece más bien una aceleración de este fenómeno, con la aparición de una alternativa libertaria.

Los orígenes del capitalismo descansan en la transformación de la agricultura inglesa a partir del siglo XVI. Las primeras etapas de este proceso provocaron una enorme oleada de descontento social, iniciando una tradición de resistencia a la dominación de clase que aún perdura.

Para la excepcionalidad permanente que ha rodeado todo lo concerniente a Venezuela en los últimos años, los pasados días han sido de una normalidad –al menos relativa– en el país sudamericano. El “día D” tan anunciado por la oposición volvió a ser una nueva jornada de dilación y espera.