
Casi todos los cursos de sociología contienen un módulo sobre estratificación. El término deriva directamente de los escritos algo fragmentarios de Weber sobre clase, estatus y partido. En su haber, Weber reconoció la realidad del conflicto de clases, en contraste con la escuela funcionalista que dominó la sociología estadounidense de la Guerra Fría y hoy como nunca, es importante comprender cómo se construye la ideología dominante. Pues bien, estudiando a Weber en su contexto político real, podemos aprender mucho sobre ese proceso de construcción, su producción y reproducción. Como Thomas Hobbes en su época, Max Weber "deja ver".

Hasta Ben Bernanke (ex jefe de la Reserva Federal) y Olivier Blanchard (ex economista jefe del FMI) los 'mercados laborales ajustados' y las demandas salariales excesivas no jugaron ningún papel en el aumento de la inflación, al contrario. Sin embargo esa sigue siendo la ideología que travestida de "saber economico" domina a buena parte del pensamiento de nuestra clase dirigente. Un efecto de esto, la negativa contumaz a otorgar una suma fija. Triste no?

Un repaso por la política habitacional del gobierno de Néstor Kirchner que llegó al poder el 25 de mayo de 2003 y marcó un quiebre respecto de la etapa anterior. Un aspecto poco conocido de la gestión que cambió el rumbo del país.

Suma fija: un debate con impacto electoral. Crecen las demandan para otorgar una suma fija desde el oficialismo, los sindicatos y movimientos sociales, pero por ahora el Ejecutivo no dio señales de apoyar la idea. ¿Quiere ganar?

En un escenario electoral nacional abierto, de tercios imperfectos y donde el electorado aún no define supremacías, tras analizar además los resultados de las elecciones del año 2021, donde las carencias socioeconómicas en particular la estrechez de ingresos familiares, partieron la base de representación del FDT que perdió 4,1 millones de votos que mayoritariamente no concurrieron a votar, rechazar la asignación de una suma fija para trabajadores formales es insólito, muy raro. ¿O no tanto? Respondan ustedes.

América del Sur como subregión enfrentaría, según la CEPAL, la menor tasa de crecimiento de América latina, con apenas el 0,6% de mejora en 2023. Así cerraría una nueva “década perdida”, que tuvo un rendimiento incluso peor que la de los ‘80. El flojo desempeño económico para este año en la región estaría influido por varios factores, como la desaceleración de los socios comerciales Estados Unidos, Europa y China, el aumento de la inflación que recorta ingresos reales y el deterioro de las condiciones financieras, luego de la fuerte suba de tasas en las economías centrales. O sea, otra vez sopa.

Probablemente se pueda decir sobre el futuro de la sociedad del trabajo en las sociedades desarroladas que nunca volveran a tener pleno empleo en el sentido de una ocupación permanente, segura, a tiempo completo y adecuadamente remunerada según los estándares actuales. Y en un 20%, porque la producción se realiza en otros lugares y no en ellas. En India y China, la producción es más barata y al mismo nivel técnico. El 80% de este fenómeno se debe a la automatización, es decir, al hecho de que disponen de inteligencia artificial, de que pueden digitalizar los procesos y provocar un cambio técnico que ahorra mano de obra. Las posibilidades técnicas de sustituir mano de obra son enormes en las sociedades desarrolladas. En Argentina, formación económico social de desarrollo medio, sin embargo, aún tenemos mucho camino por recorrer en el campo del trabajo formal y bien remunerado y hay que impulsar ese trayecto pendiente con políticas de empleo específicas tal como sucedió en la década ganada de cuyo inicio se recuerdan 20 años este 25 de mayo. Una mirada eurocéntrica sobre el trabajo remunerado sería distorsiva y llevaría a errores conceptuales y políticos severos. Algunos ya los vimos y fueron nefastos. Macri multiplicó por cinco los planes sociales al tiempo que duplicaba el desempleo y hacía caer la participación de los trabajadores sobre el ingreso generado en 8 puntos, batiendo récords de inequidad distributiva. Y lo hizo bajo el supuesto de muchos, propios y extraños, del "fin del trabajo formal, bien remunerado".

Estados Unidos es el rey del descontrol macroeconómico, pero sin mayores reprimendas ni amonestaciones de los organismos internacionales que tanta pulcritud fiscal y crediticia le reclaman a los países endeudados. Al igual que Europa, que debería auto sancionarse por no cumplir con sus tratados, Estados Unidos debería implementar un plan de austeridad de magnitudes indescriptibles si cayera bajo la supervisión del FMI. Pero no va a pasar, para pagar estamos nosotros. ¿No es una pena?

Sueña, marinero, con tu viejo bergantín,
bebe tus nostalgias en el sordo cafetín...
Llueve sobre el puerto, mientras tanto, mi canción;
llueve lentamente sobre tu desolación...
Anclas que ya nunca, nunca más han de levar,
bordas de lanchones sin amarras que soltar...
Triste caravana sin destino ni ilusión,
como un barco preso en la botella del figón...

¿Por qué la gente no hace lo que corresponde? ¿Cómo es que los jóvenes del conurbano votan a Milei? ¿Acaso nos atraen nuestros verdugos? ¿Por qué la sociedad no actúa con una racionalidad cartesiana? Preguntas inquietantes, respuestas parciales, lecturas necesarias. Aquí hay una. Duele, pero ¡Proceda!

El legado de esa derrota en 2015 y el renacimiento del capitalismo griego a expensas de los medios de vida de los trabajadores griegos sigue siendo una marca negra contra los líderes de Syriza. El precio de la torsión del rumbo comprometido, se sabe, es muy caro para las coaliciones progresistas. Hoy perdió contra la derecha neoliberal por más de 20 puntos, y Varoufakis ni siquiera entraría al parlamento. La debacle continúa.

Teniendo en cuenta que históricamente el proceso inflacionario ha sido, y lo sigue siendo actualmente, el principal instrumento del capital para garantizar la redistribución del ingreso a su favor, el shock distributivo debería estar acompañado de un acuerdo de precios relativos que sostenga la recuperación salarial y, en forma posterior, de un riguroso congelamiento de precios por seis meses en el que se despliegue todo el poder de policía con el que cuenta el Estado (incluida la aplicación de la Ley de Abastecimiento) y que podría estar articulado, eventualmente, por una reforma monetaria que imponga, entre otras cosas, un cambio de la denominación monetaria. No se trata como en otros períodos de obscurecer la implementación de un ajuste ortodoxo, sino por el contrario de desplegar instrumentos que permitan modificar la estructura de precios relativos en sentido progresivo y sostenerla en el tiempo limitando los mecanismos de inercia inflacionaria, cosa que aún no está pasando.

Para Cristina Fernández de Kirchner, ahora tienen la posta los hijos de la generación diezmada. ¿Pero qué significa ese concepto? ¿Quiénes entran en esa definición? Muchos, no todos.

Es importante reconocer y estar consciente del sesgo de confirmación en el análisis político para buscar una comprensión más equilibrada y completa de los problemas políticos. Esto implica estar abierto a considerar diferentes perspectivas, buscar información de fuentes diversas y nuestras propias creencias y suposiciones y eso no está pasando ni en extraños ni en propios. Un pena.

Las soluciones ofrecidas por máquinas tienen aureola de neutralidad ideológica, eficiencia tecnológica y cifran las nuevas capacidades para enfrentar antiguos problemas. La IA se presenta como gestión tecnológica de la organización de asuntos comunes. Es fácil enmarcarla dentro de la ideología no partidista del “solucionismo tecnológico”....pero, siempre hay un pero. En fin, los algoritmos resultan “opiniones encerradas en matemáticas”, como lo son las viejas "encuestas de opinión". Ces´t la vie.

Nunca se había esperado tanto una recesión inminente. Tal vez eso signifique que no sucederá, ¡dado el historial de los principales pronosticadores económicos! Pero esta vez parece que el consenso es correcto. Esto ya es mala suerte

Esta devaluación encubierta, que aún así a los que beneficia no les es suficiente, también acrecienta la deuda pública, porque el BCRA cambia a precio oficial y la diferencia es una Letra del Tesoro de la Nación, por un lado y perjudica a la población que paga los alimentos y el gas más caro. Se nota mucho.

Estos debates, incluido el alarmismo exhibicionista, son sobre todo humo. Pero los propios sistemas deben tomarse en serio. Pueden suplantar tareas de bajo nivel, tanto de escritura como de codificación, y podrían conducir a una descualificación cognitiva masiva, igual que la fábrica industrial desagregó e empobreció el trabajo físico. Dado que estos sistemas pueden escribir código, el «software» puede desaparecer como refugio para el empleo, al igual que ya ha ocurrido en el periodismo, donde Buzzfeed se ha comprometido a utilizar ChatGPT para la creación de contenidos. La automatización siempre es parcial, por supuesto, pero la reasignación de algunas tareas laborales a las máquinas es una constante del capitalismo. Cuando esas tareas son cognitivas, la máquina amenaza con difuminar los límites sociales cruciales entre trabajo y gestión y trabajo y «tiempo libre», entre otros.

Robert Lucas murió a la edad de 85 años. Lucas fue un destacado economista neoclásico de la corriente principal en la Universidad de Chicago, el bastión de la teoría económica neoclásica del equilibrio. En 1995, Lucas recibió un 'premio Nobel' por su teoría de las 'expectativas racionales'. Fue considerado por Greg Mankiw, el autor del principal libro de texto de economía convencional utilizado en las universidades, como "el macroeconomista más influyente del último cuarto del siglo XX". Así nos fue.

La financiarización de la economía ha llevado a una mayor concentración de la riqueza y el poder en manos de las élites financieras, en detrimento de la clase media. La creciente deuda, el acceso limitado a la propiedad de la vivienda y los costos crecientes de la educación superior son algunas de las consecuencias de la financiarización que afectan a la clase media, donde paradojalmente los sectores ligados a las finanzas encuentran los mayores apoyos, cuando se constituyen en alternativas electorales. Para muestra basta un botón, el nuestro.