
El artículo sostiene que las principales corporaciones del complejo militar-industrial occidental no solo producen armamento, sino que también invierten sistemáticamente en la formación cultural e ideológica de las futuras generaciones mediante programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Su tesis central es que estas iniciativas funcionan como mecanismos de legitimación social y de reclutamiento temprano para la industria de la defensa. El caso resulta especialmente significativo para Argentina porque muestra cómo la competencia geopolítica ya no se libra únicamente mediante bases militares o ventas de armas, sino también mediante la construcción de capacidades científicas y tecnológicas. El artículo también invita a pensar una contradicción estructural.
Las empresas argumentan que financian STEM porque existe escasez de ingenieros y especialistas.
Pero esa necesidad responde, en buena medida, al enorme crecimiento del presupuesto militar estadounidense y a la creciente integración entre universidades, laboratorios privados y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Así, la educación deja de ser únicamente formación científica para convertirse también en una política de abastecimiento de recursos humanos altamente calificados para la industria bélica.
En un contexto donde La Argentina debate su inserción internacional, la política científica y tecnológica adquiere una dimensión estratégica: el desarrollo de recursos humanos altamente calificados puede orientarse hacia objetivos de desarrollo nacional o integrarse a cadenas globales de valor dominadas por grandes corporaciones. En este sentido la desfinanciación del sistema público de enseñanza en todos sus niveles, muestra que la disputa por la soberanía no se limita al control del territorio o de los recursos naturales, sino que alcanza también a la producción de conocimiento y a la formación de las futuras generaciones de científicos e ingenieros.

La disputa por el financiamiento universitario excede la discusión presupuestaria. Frente al incumplimiento de una ley votada por el Congreso, el conflicto pone en cuestión el vínculo entre Estado, legalidad y democracia. A partir de un pasaje de Georges Bataille, este texto propone pensar la negativa oficial a aplicar la norma como un rasgo constitutivo de la lógica fascista contemporánea: del tecnofascismo.

En las vísperas de una reunión clave entre Donald Trump y Xi Jinping en China, el mundo asiste a una reconfiguración acelerada del orden internacional. Un encuentro clave, postergado desde el inicio de la ofensiva norteamericano-israelí sobre Irán y que hoy aparece atravesada por un escenario mucho más complejo del que imaginaba Washington cuando decidió escalar el conflicto en Medio Oriente.

La Justicia de clase suspendió la cautelar por el financiamiento universitario tras un recurso presentado por el Gobierno nacional y dejó en suspenso la ejecución de la medida cautelar vinculada a la ley de financiamiento universitario hasta que resuelva la Corte Suprema con sus ritmos vaticanos. Hoy se marcha.

El triunfo de Kast no es solo un efecto de coyuntura, tampoco la exclusiva consecuencia de la defraudación indudable del Gobierno de Boric. Entre las condicionalidades estructurales debe pensarse el sistema educativo chileno y su función clave en la reproducción ideológica de un sistema de valores que asumen como responsabilidad individual, la perpetuidad de las desigualdades sistémicas. En efecto, el sistema educativo en cualquier sociedad capitalista no es un mero transmisor de conocimientos neutrales, sino un mecanismo clave para la reproducción de las relaciones de producción y las estructuras de poder. Louis Althusser, en su ensayo seminal Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado (1970), distingue entre los Aparatos Represivos del Estado (ARE), como la policía y el ejército y el aparato judicial, que operan principalmente por la violencia, física o "legal y los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), que funcionan a través de la ideología para asegurar la sumisión de los individuos a las condiciones dominantes de existencia. Obviamente es una teoría superada, aunque aún no sabemos por quién. Va una aplicación esquemática pero sugerente al caso del sistema educativo chileno.