
En el momento actual, de desesperanza construida, atreverse a imaginar escenarios históricos humanos y de cuidado de la vida popular se constituye en un radical desacato contra el mandato del capital delirante y su esbirro de ocasión: el fascismo sigiloso.

Las capitales occidentales siguen coordinándose con Israel y Estados Unidos en sus "críticas" al genocidio, tal como antes coordinaron su apoyo a la masacre.

Se asume que la teoría marxista es fundamentalmente ajena a la historia de Estados Unidos. Pero durante casi dos siglos, las ideas de Karl Marx han tenido un impacto significativo en la política y la vida intelectual estadounidenses. A su vez, su profundo estudio de Estados Unidos influyó en el desarrollo de sus ideas sobre el capitalismo y la libertad humana.

Nos quejamos de la lucha infecunda que ha sostenido la CGT y además nos apresuramos a concluir complicidad y mala fe con el gobierno. La complicidad y la mala fe, o en sentido genérico: la corrupción, están destinadas a explicar todo aquello que no hemos comprendido, todo lo que no pudimos hacer. La CGT hizo 3 paros generales, en un año y medio, ¿cuántos debería haber hecho para que volvamos a quererlos?, ¿cuántos paros hacen falta en un año y medio para sentirnos satisfechos?, ¿6 paros?, ¿9 paros?, ¿paros de 72 horas?, ¿paros por tiempo indeterminado? Tenemos la sensación de que la sociedad ya no habla ese lenguaje.

De acuerdo con la leyenda, Cachemira fue creada por un asceta místico en un lugar donde antes existía un lago. Fue un principado hindú hasta el siglo XIV y, luego, musulmán hasta 1819, cuando fue anexada por el reino Sikh de Punjab. En 1846, Cachemira se transformó en un principado autónomo bajo la tutela del Imperio Británico, que buscaba un estado tapón frente a China y Rusia.

Mientras Israel revela su último intento de genocidio y se avecina una muerte masiva por inanición en Gaza, los medios y políticos occidentales están empezando a alzar la voz tímidamente. Hay una manera de impedir que estos crímenes sigan degenerando. Pero requerirá que los políticos y periodistas occidentales tengan mucha más valentía de la que han atrevido a mostrar hasta ahora. Se necesitará más que florituras retóricas. Se necesitará más que lamentaciones públicas.

Votó ya el 15% del padrón nacional de electores y cuando se realice la elección en CABA será ya el 23% de los habilitados a votar los que habrán emitido su sufragio. Pero, en rigor, ¿lo habrán hecho?

El 28 de octubre de 1922 Benito Mussolini celebra el triunfo de la insurrección que él mismo denominó “la marcha sobre Roma”; de esta manera logra tomar el poder en Italia. Un día después escribió un editorial en el diario Il Popolo d´Italia: “La situación es esta: la mayor parte de Italia septentrional está completamente en poder de los fascistas.

Fue poco después del atardecer del viernes cuando un misil israelí se estrelló contra un edificio de la UNRWA en medio del campo de refugiados de Jabaliya, en el norte de Gaza, matando a cuatro personas (incluido un niño, según testigos presenciales) y dañando gravemente un centro de distribución de alimentos, un almacén y un centro de salud administrado por la agencia de la ONU para los refugiados.

La precariedad económica predice mejor el apoyo a Trump que la pobreza, lo que sugiere que Trump tiene algo valioso que decir a quienes se aferran a la clase media para sobrevivir. Una oposición competente tiene la responsabilidad de descubrirlo.

Vistos los resultados de las recientes elecciones provinciales, aunque discretamente pues el peso de la especificidad local impide proyecciones nacionales taxativas, se observa que la fragmentación de la representación política y el rechazo ciudadano es un dato, en líneas generales poco menos de la mitad de los electores habilitados ya no reacciona a los estímulos electorales que se ofrecen. Adicionalmente y tal vez por eso, conviven en un mismo espacio de representación miradas y proyectos de provincia y país ya no diversos, antagónicos. ¿Es momento para revisar el tipo de unidad histórica de los partidos nacionales en especial el peronismo, que no parece ya operativa? Se trata de un proceso de ineficiencia en la representación que se arrastra desde hace tiempo y se acelera. Si el tipo de unidad tradicional cayera, será pertinente la vieja sentencia, atribuída a Carlos Marx: "No se puede pegar con alfileres, lo que debiera destruirse a martillazos".

El olvido de los mártires es un “complejo” que la Iglesia Argentina y latinoamericana carga desde hace décadas. Es curioso que habiendo sido el culto a los mártires lo que configuró la piedad en los primeros dos siglos del cristianismo, haya encontrado en este continente, “cristiano en su mayoría”, tantos reparos y obstáculos. En parte, tiene que ver con aquello que el teólogo Karl Rahner planteaba en un célebre artículo, “¿por qué no habría de ser mártir un monseñor Romero, por ejemplo, caído en la lucha que él hizo desde sus más profundas convicciones cristianas”, (K. Rahner, “Dimensiones del martirio”, Concilium, 183 [1983], p. 323).

Con la renuncia al Ministerio de Bienestar Social, el cura Carlos Mugica formalizaba su toma de distancia de la política desplegada por el Ministro José López Rega, cabeza visible de los sectores de la derecha peronista. Firmaba así su sentencia de muerte.

El 11 de mayo de 1974 moría asesinado en Buenos Aires el Padre Carlos Mugica. Él tenía 43 años. De joven lo conocí y tras su muerte publiqué un artículo señalando de donde provino la autoría del crimen. Para mi generación, los cincuentenarios de los años 70 son la última oportunidad de volver sobre hechos y protagonistas del período. En mayo pasado, no pude culminar a tiempo este texto sobre el sacerdote. Por eso lo presento ahora, a 51 años de su muerte.

Desde el mismo 11 de mayo de 1974 se instaló en la opinión pública que al Padre Mugica lo había asesinado la organización Montoneros. Se trata de un relato que aún perdura. A 51 años del martirio del cura villero, Baschetti reconstruye los hechos para desmontar, una vez más, una operación infame.

Luis Bruschtein sostiene que el hecho de que los operadores periodísticos y el gobierno nacional hayan elegido denostar la serie El Eternauta y a su creador, Héctor Oesterheld, resulta un gran homenaje a uno de los hombres más tranquilos, más cálidos y talentosos como fue Oesterheld, un superhéroe de la vida real, enemigo de la supervillana estupidez humana.

Cada uno de los 266 papas que tuvo hasta ayer la Iglesia católica expresó un tiempo y un contexto histórico; el estadounidense-peruano Robert Francis Prevost no será la excepción. El pontífice designado ayer fue uno de los hombres más cercanos a Francisco, al punto que este le confió el Dicasterio para los Obispos, que se encarga nada menos que de nombrar, formar y seguir la conducta de esos prelados en todo el mundo. Si el papa Bergoglio intentó comenzar a moldear la Iglesia del presente, su sucesor agustino, de 69 años, podría consolidar esa tarea si la salud y las circunstancias se lo permitieran.

Europa celebró la derrota del fascismo tras una lucha titánica. Si bien en Occidente el Día de la Victoria se celebró y mitificó como símbolo de liberación, no ocurrió lo mismo en otros lugares considerados colonias. Además y como señala el historiador Enzo Traverso, el último aniversario del Día de la Victoria en Europa llega en un momento en que la extrema derecha es más fuerte que en ningún otro momento desde 1945.

"Pareciera ser que la carga de odio que atraen las mujeres con liderazgo y peso dentro de los sectores populares o los movimientos de trabajadores y trabajadoras, tiene una dosis extra. La violencia irracional que emanan tanto hombres como mujeres con un discurso de enojo y hartazgo, son la fiel representación de un odio de clase, de los sectores dominantes, de los grandes poderes económicos, eclesiásticos y militares. Tanto Evita como Cristina están llenas de contradicciones, pero incluso desde la incomodidad, se ganaron un lugar recuperando y haciendo propias políticas profundamente irreverentes contra el poder. Pero no las dejemos solas." Laura Gotfryd, Marcos Mattos

En 1875, Marx envió a la ciudad de Gotha un conjunto de observaciones críticas sobre el programa del futuro Partido Socialdemócrata de Alemania, fruto de la unificación de los dos partidos obreros alemanes: la Asociación General de Obreros Alemanes, dirigida por Ferdinand Lassalle, y el Partido Obrero Socialdemócrata, dirigido por Wilhelm Liebknecht, Wilhelm Bracke y August Bebel, socialistas cercanos a Marx. El proyecto de programa propuesto en el congreso sindical favorecía las tesis de Lassalle, lo que provocó virulentas críticas por parte de Marx en forma de carta dirigida a los dirigentes. Su oposición no se debía a la fusión de los partidos -consideraba que cada paso del movimiento real es más importante que una docena de programas- sino al estatismo exacerbado que había ganado terreno en las directrices del nuevo partido. Ni a favor del poder absoluto del Estado propuesto por Lassalle, ni de la ausencia de Estado propuesta por los anarquistas: la propuesta de Marx era la dictadura revolucionaria del proletariado, una forma de Estado que tendría lugar durante el período de transformación revolucionaria que conduciría al advenimiento de la sociedad comunista. Según él, las cooperativas sólo tienen valor en la medida en que son creaciones de los trabajadores y son independientes, sin estar protegidas ni por los gobiernos ni por la burguesía.