
En contraste con el EEUU de Trump, el gigante asiático, segunda economía mundial, se convierte ahora en emblema de un nuevo consumo de energía que ofrece pero también demanda proporciones inéditas de fuentes sostenibles y pone límites al reinado de los fósiles que movieron al mundo durante tres siglos.

Gideon Levy, uno de los periodistas más conocidos de Israel, columnista de larga data del diario Haaretz, que ha dedicado su carrera a cubrir la cuestión palestina desde el interior de Israel, recibió el sábado en Roma el Premio Kapuściński en el Festival de Literatura de Viajes. Le entrevista para el diario il manifesto Chiara Cruciati, que se centra en su último libro publicado en Italia, Killing Gaza.

Hace más de cinco años, el 28 de enero de 2020, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio a conocer su plan de paz para Palestina en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca a la que asistió el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. El plan fue redactado por el yerno de Trump, Jared Kushner. Durante su campaña electoral, Trump se había comprometido a negociar lo que él denominó el “acuerdo del siglo” entre los árabes y el Estado de Israel, una expresión que Netanyahu repitió en sus efusivos elogios al presidente estadounidense durante el acto.

El chatbot DeepSeek encendió la alarma global por su censura alineada con el régimen chino, pero reducir el debate a un caso de propaganda es quedarse en la superficie. Los chatbots, en China y por supuesto también en Occidente, están atravesados por sesgos, intereses estratégicos y disputas de poder. ¿Todo chatbot es político?

Una agresión militar contra Venezuela pareciera ser el objetivo del despliegue militar estadounidense en el Caribe. Las declaraciones de los voceros estadounidenses, como las primeras acciones estadounidenses en el terreno, preparan, a simple vista, una narrativa para consumo estadounidense de legitimidad para atacar suelo venezolano por estar en lucha contra un “cartel del narcotráfico”, liderado por el chavismo, que inunda las calles estadounidenses con droga.

A lo largo del siglo XX y hasta hoy, el sionismo no solo ha sido una ideología de colonización y apartheid, sino también un campo de divisiones políticas, éticas y personales en la diáspora judía y en las izquierdas globales. Desde los intelectuales comunistas judíos hasta la vida cultural árabe, desde la liberación negra hasta la filosofía radical francesa, nuestras orientaciones y vocabularios políticos arrastran ya numerosas huellas sedimentadas del imperativo de prestar atención al lenguaje de la liberación palestina, de romper con la lógica colonial de dominación y aniquilación del sionismo y de trabajar por la libertad y la igualdad desde el río hasta el mar.

Desde su llegada al poder, el gobierno de Javier Milei ha insistido en que la única salida para estabilizar la economía argentina es un ajuste drástico y una supuesta “retirada del Estado de la economía, a fin de fortalecer —en teoría— al mercado, considerado el asignador de recursos más eficiente.

En la capital del reino de Occidente, allí donde los hombres impecablemente vestidos con trajes de sastrería y finas corbatas de seda decidían el destino del mundo entre canapés y discursos de champán, se celebró un festín de consecuencias históricas. No era, sin embargo, un banquete cualquiera, sino una ceremonia de autoengaño colectivo.

En Argentina, el discurso oficial del sionismo es el que prima, incluso judicialmente. Todo ataque al sionismo es considerado antisemitismo y es punible penalmente. Los palestinos son terroristas e Israel siempre está en peligro y tiene derecho a defenderse. ¿Cuál es el peso político real del sionismo en Argentina y por qué?

Gran parte de las mayores atrocidades históricas cometidas por la humanidad en contra de la humanidad y de su medio ambiente , como la esclavitud o un genocidio, han sido legales. La legalidad, como bien sabemos, no es sinónimo de justicia. Este hecho nos recuerda de las palabras de Platón, el cual expresaba hace más de 2,000 años, que la justicia, muchas veces, es la voluntad del poderoso. Detrás de la mascara de hierro de leyes divinas y humanas, utilizada por las clases dominantes, se han cometido los crímenes más atroces. Detrás de púlpitos y parlamentos, los opresores han defendido sus acciones, con una biblia en la mano y un fusil en la otra. Hegel expresó una vez que la historia es un matadero. No obstante, analiza la historia humana y descubrirás que ha sido manipulada por el conquistador.

En su último libro el historiador Enzo Traverso aborda el genocidio sobre el pueblo palestino desde diferentes aristas. El ensayo es una contundente denuncia del accionar del Estado de Israel de los últimos meses sin perder la perspectiva histórica de los debates.

El gobierno formado a finales de 2022 por Benjamín Netanyahu, junto con grupos sionistas aún más radicales que su propio partido de extrema derecha, es el más extremista de la historia del Estado. Menos de diez meses después de su formación, este gobierno aprovechó la oportunidad que le brindó la operación del 7 de octubre de 2023 para librar una guerra genocida en la Franja de Gaza que superó en horror a todas las guerras anteriores de Israel.

El Gobierno formado a finales de 2022 por Benjamin Netanyahu, junto con grupos sionistas aún más radicales que su propio partido de extrema derecha, es el más extremista de la historia del Estado de Israel. Menos de diez meses después de su formación, este Gobierno aprovechó la oportunidad que le brindó la operación del 7 de octubre de 2023 para librar una guerra genocida en la Franja de Gaza que supera en horror a todas las guerras anteriores de Israel.

El reconocimiento renuente de la condición de Estado palestino por parte de Gran Bretaña, Francia, Australia y Canadá esta semana es una estafa: es el mismo cambio y cebo que ha estado bloqueando la creación de un Estado palestino durante tres décadas.
Imaginemos que estos cuatro principales países occidentales hubieran reconocido a Palestina no a finales de 2025, cuando Palestina está en las etapas finales de su erradicación, sino a finales de la década de 1990, durante un período de supuesta construcción del Estado palestino.

La expresión monocausal se refiere, según cualquier diccionario que se consulte, a una situación en la que una sola causa es responsable de un efecto o resultado particular. En general, reducir fenómenos complejos a una sola causa tiene como origen un fuerte dogmatismo, la comodidad que la simplificación extrema permita acercar a una presunta verdad indubitable, al tiempo que exhibe una manifiesta pereza intelectual

Para los ideólogos e impulsores del sionismo nada está liberado al azar. Esa ideología, que se escuda en el Estado de Israel, se constituyó desde sus inicios con fuertes rasgos racistas y colonialistas. En la actualidad, el genocidio que el gobierno de Benjamín Netanyahu comete en la Franja de Gaza contra el pueblo palestino no se contradice con los postulados primarios del sionismo. Quienes dieron forma a ese pensamiento excluyente y supremacista tuvieron en claro que la tierra que buscaban conquistar debía ser vaciada hasta su último rincón. Pero en ese territorio que es Palestina sus pobladores y pobladoras se niegan a rendirse ante las bombas y masacres. Y esto lo hacen porque su historia, su cultura, sus afectos y familias, sus cultivos y cielos, los acompañan desde hace miles de años.

Una reseña revolucionaria de Eurocentrismo: modernidad, religión y democracia, de Samir Amin. El eurocentrismo no es un defecto, es el software del capitalismo global. Samir Amin detona su núcleo ideológico, exponiendo cómo sirve al imperio, blanquea la historia e infecta incluso la tradición marxista. Esta revisión no es solo una crítica, es una insurgencia. La obra de Amin nos da la teoría. El resto es praxis. Derribemos sus mapas. Quememos sus libros de texto. Rompamos sus líneas temporales. Pronunciemos los nombres que enterraron. Y escribamos la historia en el lenguaje de los desdichados. No como una crítica, sino como un grito de guerra.

Este año se cumplen seis décadas desde la publicación de las obras típicas de la “edad de oro” de Louis Althusser: Pour Marx (traducido al castellano con el título La revolución teórica de Marx) y Lire Le Capital (Para leer El Capital). En estas líneas, abordaremos algunos debates relacionados con sus ideas.

La era digital borra identidades y vínculos mientras el poder tecnocrático moldea conciencias globales. El gran dilema de nuestro tiempo es compatibilizar la idea de progreso con la inteligencia artificial y la esencia humanista de la Doctrina Social de la Iglesia. Confiemos que este mundo desacralizado, después de siglos de materialismo, caracterizado por la ausencia de lo sagrado, no sea un impedimento para hacer de la IA un instrumento humanista de progreso y no un factor de poder para someter la libertad humana a la matemática de los algoritmos.

El árbol de la reciente ignominia del gobierno no puede dejar oculto el bosque de la corrupción mucho menos explícita que ata al país a la dependencia programada y a la mayoría de su población a la miseria planificada. El autor de esta nota no hace habitualmente análisis por la mirilla de la corrupción sin dejar de criticarla, y cuando puede y tiene elementos, denunciarla. Pero siempre tengo presente una frase de Carlos Marx: “En la naturaleza, como en la historia, la podredumbre es el laboratorio de la vida”.