
El actual ataque de pánico de Donald Trump, J. D. Vance, Marco Rubio, Stephen Miller y otros derechistas sobre el socialismo democrático es bastante racional. En el socialismo, ven a un enemigo formidable.

Sabemos que el modelo económico social que lleva adelante Luis Caputo y su banda no se austosustente por lo que el sistema de representación política depende fuertemente de la paz romana que brinden los "rescates" endeidamiento y refinanciación de deuda que el gobierno pueda o no obtener. Con una oposición local escuálida, la suerte de la elección argentina se jyega en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, aunque hay gran controversia sobre el impacto real sobre la política colonial regional tendría un eventual triunfo demócrata. Es muy dudosos, pero suponiendo que el impacto exista en los márgenes, la decisión del Partido Republicano de gastar casi 40 millones de dólares para defender dos estados que hasta hace poco parecían inexpugnables, Ohio e Iowa, encendió una luz amarilla en la política estadounidense y por añadidura en la casa Rosada. En efecto, detrás de la multimillonaria inversión hay un reconocimiento implícito: la mayoría parlamentaria de Donald Trump ya no está asegurada y las elecciones de medio término de noviembre pueden convertirse en un plebiscito sobre su gobierno.
La noticia no sólo interesa en Washington. También debería seguirse con atención en la Casa Rosada.
Javier Milei construyó buena parte de su estrategia internacional sobre un vínculo privilegiado con Trump. A diferencia de otros presidentes argentinos, apostó por una alineación casi sin matices con la administración republicana, convencido de que esa relación podía traducirse en respaldo político, financiamiento internacional, inversiones y una posición favorable de Estados Unidos en organismos como el FMI.
Pero esa apuesta tiene un riesgo evidente: depende de la fortaleza política del propio Trump.
Si los republicanos perdieran el control del Senado, o incluso de alguna de las cámaras del Congreso, el presidente estadounidense conservaría la Casa Blanca, pero gobernaría con un margen de maniobra mucho menor. Un Congreso opositor podría bloquear iniciativas, demorar nombramientos, condicionar el presupuesto y reducir la capacidad de la administración para proyectar su agenda hacia el exterior.
Ese escenario tendría consecuencias indirectas para la Argentina. No porque Washington modificara automáticamente su política hacia Buenos Aires, sino porque el principal sostén internacional de Milei perdería capacidad de influencia.
La apuesta geopolítica del gobierno argentino quedaría así expuesta a una paradoja: cuanto más personalista es una alianza, más vulnerable resulta frente a los cambios de la política interna del aliado.
Por eso, la millonaria inversión republicana en Ohio e Iowa es mucho más que una noticia electoral. Es una señal de que el trumpismo enfrenta una batalla más difícil de lo previsto y de que el oficialismo estadounidense ya no puede dar por seguros territorios que hasta hace poco integraban su núcleo duro.
En Buenos Aires, ese dato no es menor. La suerte parlamentaria de Trump puede convertirse también en un factor de la estabilidad política de Milei. Si el presidente estadounidense emerge debilitado de las elecciones de noviembre, el gobierno argentino perderá parte del respaldo externo sobre el que construyó su inserción internacional.
En política, las alianzas estratégicas son tan fuertes como el poder de quienes las sostienen. Y hoy, los millones que el Partido Republicano destina a defender sus bastiones sugieren que ese poder comienza a ser puesto a prueba.

Los consultores describen un escenario competitivo en el que La Libertad Avanza conserva el liderazgo, aunque con signos de desgaste, mientras el peronismo mantiene capacidad de disputar el poder si logra ordenar su oferta política. Sin embargo, todas esas mediciones están condicionadas por un hecho central: la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. La exclusión de la principal dirigente opositora restringe la oferta electoral y obliga a interpretar los sondeos como la fotografía de una competencia institucionalmente limitada, donde la ausencia de una candidata con alta representatividad incide tanto en la dinámica del peronismo como en la calidad democrática del proceso electoral, transformandola en una farsa.

La proscripción de un liderazgo con fuerte arraigo social no solo condiciona la competencia electoral: también debilita la capacidad de quienes intentan sucederlo para construir una legitimidad propia. A partir de la experiencia argentina entre 1955 y 1973 y de los aportes de la teoría política contemporánea, este trabajo propone el concepto de déficit de legitimidad sustitutiva para explicar por qué la exclusión de un liderazgo central produce efectos que trascienden al dirigente proscripto y comprometen la calidad de la representación democrática.

La proscripción de Cristina Fernández de Kirchner constituye un problema que excede la situación judicial o electoral de una dirigente en particular. Su principal consecuencia radica en el deterioro de la calidad democrática, ya que un proceso electoral en el que la principal referente de una fuerza política con amplia representación social no puede competir restringe la capacidad efectiva de elección de una parte significativa de la ciudadanía.
Desde esta perspectiva, la democracia no se reduce a la realización periódica de elecciones, sino que exige que las distintas corrientes políticas puedan disputar el poder en condiciones de competencia efectiva. Cuando uno de los principales actores queda excluido de la contienda, el resultado puede conservar legalidad formal, pero pierde parte de su legitimidad política, generando gobiernos cuya representación aparece condicionada desde su origen.
Este planteo dialoga con la teoría de Robert Dahl, para quien una poliarquía democrática requiere tanto participación inclusiva como competencia pública entre alternativas reales. Si alguno de estos elementos desaparece, la democracia continúa existiendo formalmente, pero disminuye su calidad institucional.
En la misma dirección, Guillermo O'Donnell sostuvo que la legitimidad democrática no depende únicamente de la regularidad electoral, sino también de la vigencia efectiva del Estado de derecho y de la igualdad de condiciones para el ejercicio de los derechos políticos. La exclusión de actores con amplio respaldo popular afecta precisamente esa dimensión sustantiva de la democracia.
Por su parte, Norberto Bobbio distinguió entre las reglas del juego democrático y las condiciones materiales que permiten que esas reglas produzcan representación auténtica. La posibilidad de elegir entre opciones reales constituye un presupuesto indispensable para que el sufragio exprese genuinamente la voluntad popular.
Desde otra tradición teórica, Carl Schmitt advertía que toda decisión acerca de quién puede participar del espacio político implica una definición sobre los límites mismos de la comunidad política. Sin compartir sus conclusiones normativas, esta observación permite comprender que la exclusión de un actor político de gran centralidad modifica inevitablemente la naturaleza de la competencia democrática.
Asimismo, Pierre Rosanvallon ha señalado que la legitimidad contemporánea no se agota en el procedimiento electoral, sino que requiere confianza social, imparcialidad institucional y reconocimiento ciudadano. Cuando amplios sectores perciben que la competencia electoral se encuentra restringida, la legitimidad de origen de los gobiernos puede verse erosionada, aun cuando el proceso electoral respete las formas legales.
En consecuencia, la discusión sobre la proscripción trasciende el caso individual de una dirigente y remite a un interrogante más amplio: ¿puede considerarse plenamente democrático un sistema político en el que una porción significativa del electorado no puede votar por la representación política que considera propia? La respuesta es negativa. La exclusión de un liderazgo con fuerte respaldo electoral garantiza un proceso políticamente insatisfactorio, profundiza la crisis de representación y debilita la legitimidad democrática del gobierno surgido de esa competencia. Los antecedentes históricos ocurridos en La Argentina son contundentes y en la nota se comentan a modo de señalamiento, mereciendo particular atención lo sucedido en el año 1973 donde el partido justicialista no estaba prohibido y Juan Perón permanecía proscripto, tal como sucede hoy. Cierra una exposición de Cristina Fernández de Kirchner realizada en la UNRN en marzo de 2023, sobre deuda, fragmentación política y sus consecuencias con el modelo peruano, reivindicado por el actual gobierno nacional, como paradigma de análisis

Cuando el poder judicial se arroga la facultad de tachar nombres de las boletas electorales de por vida bajo ficciones jurídicas, no sólo juzga a una persona, sino que mantiene amputado el derecho de las mayorías a elegir su propio destino. La tesis del artículo es que la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner no representa únicamente la exclusión de una dirigente política, sino una restricción del derecho democrático de la sociedad a elegir a sus representantes, configurando un mecanismo de disciplinamiento político que fortalece a los poderes económicos y judiciales por encima de la voluntad popular. Así las cosas, debilidad estructural de origen que afectará a los eventuales candidatos, estará anclada en la lógica del simulacro democrático donde es posible votar, pero no elegir. Habrá consecuencias.

En este análisis, el cambio de gobierno colombiano con una reconfiguración continental más amplia, evitando interpretarlo como un fenómeno exclusivamente nacional. Colombia aparece como un eslabón de la estrategia hemisférica de la administración Trump.
Sin embargo, el análisis tiende a enfatizar la dimensión geopolítica por encima de los factores internos. El resultado electoral también expresa conflictos sociales acumulados —desigualdad, inseguridad, desgaste del gobierno de Petro y reorganización de las élites económicas— que ayudan a explicar el triunfo de la derecha y que no pueden reducirse únicamente al respaldo de Washington.
En síntesis, la tesis del artículo es que Colombia deja de experimentar una política exterior relativamente autónoma para reincorporarse al dispositivo estratégico estadounidense en América Latina. El cambio de gobierno no sería solamente un reemplazo de élites nacionales, sino un reposicionamiento geopolítico del país dentro del proyecto regional impulsado por Trump.

Tras una primera vuelta electoral deslucida, donde el candidato oficialista Iván Cepeda intentó atenuar, opacando, la polarización que intrudujo el Pacto Histórico con el gobierno de Petro, (en La Argentina hay antecedentes de este fenómeno de opacamiento en el año 2015), la segunda ronda sin embargo se asumió como estructural la polarización y los resultados para la izquierda fueron, aún derrotada, muy promisorios. El análisis que sigue se aparta de las interpretaciones que presentan la elección como un "rechazo definitivo" al gobierno de Petro. En cambio, propone entenderla como una alternancia dentro de un sistema bipolaremergente, donde la izquierda ya no es una fuerza testimonial sino un competidor permanente por el poder.
Desde una perspectiva comparada latinoamericana, el caso colombiano muestra una dinámica semejante a la observada en otros países de la región: gobiernos que alternan con diferencias electorales muy reducidas, alta polarización ideológica y electorados prácticamente divididos por mitades.
En ese sentido, la principal conclusión no es que la derecha haya construido una mayoría sólida, sino que ningún bloque consiguió transformarse en mayoría hegemónica. El nuevo gobierno comienza con legitimidad electoral, pero también con una oposición extraordinariamente fuerte, mientras que el progresismo pierde el Ejecutivo pero conserva un volumen político suficiente para disputar nuevamente el poder en el próximo ciclo electoral.

Hay 41.421.973 colombianos habilitados para ejercer su derecho al voto en Colombia y el exterior durante las elecciones presidenciales 2026, 21.298.492 son mujeres y 20.123.481 son hombres, quienes podrán votar en 122.016 mesas, distribuidas en 13.742 puestos de votación. Colombia define este domingo en balotaje a su próximo presidente entre el libertario de derecha populista Abelardo De la Espriella y el oficialista socialista Iván Cepeda. La elección llega con el país polarizado, temor a posibles disturbios y una agenda marcada por inseguridad, economía y el balance social del gobierno de Gustavo Petro.
De la Espriella, abogado y empresario recién llegado a la política, parte como favorito tras haber ganado la primera vuelta con el 43,78% de los votos, frente al 40,98% de Cepeda, senador, filósofo y referente de la continuidad petrista. Entre ambos sumaron cerca del 85% de los votos, aunque analistas advierten que la diferencia final podría ser estrecha.
La elección funciona también como un “referéndum” sobre Petro. Cepeda busca continuar el proceso iniciado en 2022, pero De la Espriella capitaliza el antipetrismo con un discurso de “antipolítica”, recorte drástico del gasto estatal al estilo de la motosierra de Javier Milei, mano dura y alineamiento con Estados Unidos. A partir de las 19 hs. tendencia definitiva, mírala en la página oficial con link al pie de la nota.

El poder permanente acelera y ya se prepara para el día después. El almuerzo secreto de Santiago Caputo con los CEOs de IDEA y una variante más osada del mileismo sin Milei. Mientras los Saguier adoptan la filosofía Magnetto, Adorni y Karina usan el Mundial para poner la TV Pública al servicio de los Werthein. El partido más caro de la historia.

Las recientes elecciones en Colombia dejaron en evidencia un escenario de polarización extrema donde el centrismo perdió terreno frente al choque de dos modelos de país diametralmente opuestos. El mapa político se reconfiguró con el surgimiento de nuevas derechas, mientras que el gran interrogante regional sigue siendo cómo contrarrestar la injerencia estadounidense. Las lecciones que dejó Colombia: polarización de modelos económicos, campañas con fuerza, narrativas audiovisuales. Y un gran interrogante: ¿cómo lidiar con la injerencia de Trump en las elecciones regionales? En la apertura Pablo Iglesis en el streaming "La Píldora", analiza el presente y futuro electoral de Colombia, la región y más allá.

En Colombia, la idea del centro político como bloque electoral o fuerza ideológica autónoma nunca ha existido realmente. Históricamente, el espectro se ha movido entre el bipartidismo tradicional (liberal-conservador), el caudillismo y una fuerte polarización, donde las propuestas de centro suelen ser equilibrios inestables o estrategias discursivas. En la primera vuelta de 2026 el primer lugar de Abelardo de la Espriella, un excéntrico empresario alineado con la extrema derecha, ha cambiado las condiciones de la campaña para el balotaje del 21 de junio próximo. A la cabeza de las encuestas durante toda la campaña, el candidato de izquierda Iván Cepeda debe revertir ahora el golpe político y anímico que significó el resultado.

Analizamos algunas de las tensiones internas dentro del oficialismo encabezado por el presidente Javier Milei, focalizándose en la disputa entre Patricia Bullrich y Karina Milei. La hipótesis central sostiene que esta confrontación expresa diferencias estratégicas entre fracciones del poder económico que, aunque coinciden en el programa de ajuste fiscal y liberalización económica, difieren en sus formas de construcción política y articulación institucional.
Desde una perspectiva político-económica, el sector asociado a Bullrich aparece vinculado al empresariado tradicional, las corporaciones multinacionales y los sectores del denominado “círculo rojo”, que privilegian la estabilidad institucional, la previsibilidad regulatoria y los acuerdos políticos amplios. En contraste, el espacio liderado por Karina Milei y el denominado “Triángulo de Hierro” se relaciona con capitales financieros globales, fondos de inversión, empresas tecnológicas y actores económicos que favorecen una profundización más acelerada de la desregulación y una menor dependencia de las estructuras políticas tradicionales.
La disputa adquirió relevancia institucional a partir del tratamiento del pliego de la jueza María Verónica Michelli en el Senado. La decisión de la Casa Rosada de retirar su candidatura provocó una fractura pública dentro del bloque oficialista, evidenciada por la abstención de Bullrich y la aprobación final del pliego con apoyo opositor. Este episodio puso de manifiesto las dificultades del oficialismo para sostener disciplina parlamentaria y garantizar mayorías en cuestiones estratégicas.
En el plano electoral, el conflicto se expresa en dos estrategias divergentes. Mientras Karina Milei impulsa la consolidación de una estructura partidaria autónoma de La Libertad Avanza, desplazando aliados tradicionales del PRO, Bullrich promueve una integración más amplia de las fuerzas de centroderecha para maximizar competitividad electoral y gobernabilidad: Se señalan las tensiones entre el Gobierno y el grupo industrial Techint, originadas por decisiones de contratación en proyectos vinculados a Vaca Muerta. Estas diferencias reflejan un conflicto entre una lógica de competencia global basada en costos y la defensa de sectores industriales nacionales. Al mismo tiempo, se destaca que la seguridad jurídica continúa siendo una demanda central de los grandes inversores, especialmente en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Finalmente, la interna entre Bullrich y Karina Milei trasciende una disputa personal y representa una puja por la orientación política del oficialismo, con consecuencias sobre la gobernabilidad, la construcción partidaria, las relaciones entre Estado y capital, y la capacidad del Gobierno para sostener consensos legislativos e institucionales. Desde una perspectiva de análisis de clases, la controversia puede interpretarse como una expresión de las tensiones entre distintas fracciones del capital —financiero, tecnológico e industrial— que buscan influir en la configuración del proyecto político libertario y en la distribución futura de beneficios derivados de las reformas económicas en curso, todas perjudiciales para el interés nacional y el conjunto de los sectores populares, obviamente.

El escenario de polarización que se vislumbra en la opinión pública se traslada a los armados políticos para 2027. Qué busca cada fuerza de las que están en el medio. El obscurecimiento de los discursos moderados.

La historia de Colombia revela una larga disputa por su posición estratégica en el continente. Desde la separación de Panamá hasta el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, distintos episodios marcaron el vínculo con Estados Unidos y ayudan a comprender las tensiones que atraviesa hoy el escenario político colombiano. Hoy hay elecciones de primera ronda, la ultraderecha, como es habitual, confía en el efecto balotaje. ¿Les recuerda algo? Al pie de la nota, la carga de votos oficiales que se comenzarán a conocer a partir de las 16hs. en Colombia (18hs. en Argentina), los primeros resultados se estiman para las 20.30 hs de La Argentina y en la apertura, la transmisión en directo desde Colombia.

El Gobierno anunció el “Gemelo Digital Social”, uno de los productos que, casualmente, ofrece Palantir, la compañía del magnate tecnológico Peter Thiel. El sistema integrará en una base unificada datos de ANSES, salud, educación, trabajo, migraciones y territorio. Se trata de un salto hacia el “Estado predictivo”. La ambición es total, como total es el sueño de control que anima a los tecnolibertarios, escribe Hernán Borisonik. En este texto, el autor repasa los antecedentes en otros países y advierte, entre otros peligros, sobre la ausencia de un marco legal en Argentina para la protección de datos y el riesgo de que el sistema derive en un amplio esquema de vigilancia social que prediga el hambre en lugar de dejar de producirlo.

La confianza del consumidor en las principales economías mundiales se ha desplomado a mínimos históricos debido a que la prolongación de la guerra en Irán intensifica los temores inflacionarios. El conflicto bélico y las consiguientes interrupciones de suministro en el Estrecho de Ormuz han disparado de forma directa los precios globales del combustible, impactando negativamente las perspectivas financieras de los hogares. Los Indicadores Clave de la Caída El impacto de la prolongación del conflicto se refleja de manera severa en las últimas métricas económicas globales: Mínimos de la Universidad de Michigan: El índice final de confianza del consumidor en los Estados Unidos descendió en mayo de 2026 hasta los 44.8 puntos, estableciendo su peor nivel histórico desde la década de 1970. Retroceso en The Conference Board: El indicador de confianza de esta organización disminuyó a 93.1 puntos en mayo, arrastrado por la creciente frecuencia de menciones de los consumidores sobre el encarecimiento de la energía y los riesgos de la geopolítica actual. Índice Económico de Gallup: La medición de las condiciones económicas generales de EE. UU. se situó en -45, donde solo el 16% de la población califica la situación financiera del país como "buena" o "excelente". Canales de Impacto en los Consumidores Presión energética en el hogar: El aumento acumulado de los precios de la gasolina —que superó subidas drásticas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente— es el detonante principal que deteriora la confianza de las familias. Planificación de gasto a la baja: Ante la incertidumbre, los planes domésticos para la adquisición de bienes mayores, tales como automóviles nuevos, viviendas y electrodomésticos grandes, se han contraído fuertemente. Riesgo sistémico global: El Banco Central Europeo (BCE) ha calificado la guerra en Irán como el principal peligro para la estabilidad financiera internacional, advirtiendo que los efectos de segunda ronda y el repunte de los precios industriales merman la confianza a largo plazo.Aunque las bolsas han mostrado repuntes intermitentes por expectativas de un acuerdo diplomático para restablecer el tráfico en Ormuz, los economistas coinciden en que mientras las hostilidades continúen, la percepción de los bolsillos familiares seguirá bajo una presión severa. En la nota a esta desconfianza generalizada de los consumidores, se han agregado los CEO´S respecto a la evolución de la economía norteamericana. A cargar con ese peso....

Voces de adentro y de afuera le plantean a Axel Kicillof un dilema que él parece (o finge) no tener, y tampoco aparece en el horizonte una resolución clara a un problema expresado en forma de interna política y de inacabada profundidad. Eso sí, deberá quedar zanjado antes del próximo turno electoral. ¿Es con Cristina, sin Cristina o a pesar de Cristina que Kicillof tendrá que llevar adelante su sueño presidencial? Una dicotomía que divide aguas, incluso dentro del propio Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
“Es con ella, seguro, porque los que estuvimos en el 23 tenemos que estar todos, e incluso ampliar eso”, dicen desde el entorno del Gobernador, con la esperanza de que los escarceos con La Cámpora encuentren un freno en el pragmatismo de Cristina Fernández y en la coincidencia de un proyecto de gobierno antagónico al de Javier Milei. “Acá no sobra nadie”, suelen repetir en la Gobernación, a la vez que los ministros tienen el mandato de decir que “Axel no está en ninguna interna, serán otros los que foguean esa interna”, sectores a los cuales recomiendan “dejar de lado el egoísmo”. En la apertura Crish Rea, que hace décadas mostró ell camino ... al infierno.

La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a niveles mínimos históricos, registrando en mayo su peor lectura en la historia del índice de la Universidad de Michigan y mínimos no vistos desde 2022 según Gallup. Las principales causas de este pesimismo son el fuerte incremento en el costo de vida, los históricos precios de la gasolina y las crecientes preocupaciones inflacionarias derivadas del conflicto en Irán. Me matán limón.

Tanto Donald Trump como Javier Milei utilizan liderazgos personalistas que gestionan las crisis y desafíos internos desde el choque y la confrontación directa en lugar de la negociación tradicional. Ambos comparten una dinámica política en la que el debate público y el fuego amigo se resuelven centralizando el poder en su figura y su entorno de mayor confianza. Similitudes en el liderazgo frente a desafíos internos: Personalización del poder: Ambos presidentes delegan la gestión de las crisis en núcleos muy reducidos de su máxima confianza. Así como Trump utiliza su movimiento MAGA, Milei ha respaldado férreamente a funcionarios como Santiago Caputo o Martín Menem frente a acusaciones de operaciones y disputas en el ecosistema digital. El conflicto como herramienta: Lejos de apaciguar el ruido interno, ambos líderes utilizan la tensión como un método de supervivencia política. Milei, por ejemplo, ha restado gravedad a las disputas en La Libertad Avanza (LLA) afirmando que “si todos pensáramos igual, significa que no está pensando nadie” y que el disenso es síntoma de pensamiento crítico. Desplazamiento del foco hacia afuera: Ante las presiones de facciones internas o problemas de gestión, tanto Trump como Milei optan por endurecer su discurso contra los enemigos externos (la "casta", los organismos internacionales, la prensa opositora) y lanzar nuevos paquetes de medidas para retomar la iniciativa. El principal punto de divergencia radica en la base de sustentación partidaria. Mientras que Trump logró colonizar y reconfigurar un partido tradicional como el Republicano a su imagen y semejanza, Milei enfrenta el desafío de consolidar una fuerza política nueva, La Libertad Avanza, que aún se encuentra en pleno armado y sujeta a fricciones entre sus propios legisladores, el PRO y el ecosistema libertario. Veremos como les va... En la apertura Tucker Carlson insiste en que el lobby israelí eliminó a Thomas Massie y, de paso, acabó con MAGA. La buena noticia sostiene "es que ahora hemos confirmado cómo funciona el sistema". En el final Rich Baris el director de BIG DATA POLL y autor del nuevo libro "Burn It Down: What the Polls Show Young Americans Really Want" (Quémalo todo: lo que las encuestas muestran qué realmente quieren los jóvenes estadounidenses).