
Kohei Saito ha logrado, sorprendentemente, escribir un bestseller marxista en Japón, uno de los bastiones del capitalismo. Su Hitoshinsei no Shihonron [ El capital en el Antropoceno ] ha vendido casi medio millón de ejemplares desde su publicación en septiembre de 2020. Ha ganado numerosos premios y ha sido ampliamente debatido en los medios japoneses. Como resultado, Saito ha pasado de ser un académico relativamente desconocido a convertirse en una especie de superestrella marxista en Japón.

Dijimos que sin liderazgo el peronismo es vertebrado por los sectores dominantes. En esta dirección preguntamos sobre el sentido actual de algunas figuras conceptuales solemnes en la narrativa populista. Una, con gran tradición, es la de «columna vertebral» y sus derivas organizativas más ilustres: La representación sindical centralizada y el sindicato por ramas de actividad. La respuesta inicia una discusión que no debe eludirse. Miguel Pichetto toma posición y la fundamenta de manera transparente. Finalmente también sobrevolamos el concepto de cambio de paradigma de Thomas Kuhn (1962) que aplicados al desarrollo científico en principio, sugieren bastante en ontros campos de reflexión, incluídas la certezas que dominaron un formato político durante largo tiempo, constituídas cuasi en metafísicas, vacas sagradas de la narrativa en este caso, populista.

En el minuto 3:32 del espectáculo de Benito Antonio Martínez Ocasio, en el Super Bowl, Bad Bunny se “cae” del techo de la casita. Patea la puerta y sale a la calle. Apenas cruza el umbral, suenan los clásicos del género: Tego Calderón, Don Omar, Héctor el Father, Daddy Yankee.
Pero antes de ese gesto —la reverencia inmediata a los padres fundadores del reguetón— hay dos segundos decisivos. Benito recorre el interior de la casa. Hay voces que reaccionan a la caída, gestos de asombro. Bad Bunny sonríe, bellacoso, y se dirige a la puerta, esa frontera.
En esos dos segundos aparece una pista apenas audible, accesible para quien escuche con atención: “Eh, mamá, eh-eh, mamá…” Es Quimbara, de Celia Cruz. La misma canción que anuncia: “La rumba me está llamando… mientras canto un guaguancó.”

Reiteramos la reflexión sobre los cambios en el tipo de unidad histórica que se sucedieron en la historia del peronismo. Lo vivido ayer es algo mas que una derrota parlamentaria, apunta directamente a desarticular el núcleo organizativo histórico del peronismo tradicional y ha sido convalidado por referentes del propio peronismo y negociado por un sector de la dirigencia sindical. Es su derecho. No hay lugar para demasiados lamentos, hay que pensar sobre el sentido de esta derrota amplia que aparece bajo formato parlamentario pero expresa un fenómeno mucho más profundo 🧐
El tipo de unidad histórica que plasmó el peronismo hasta el año 2023 ha colapsado. Sin liderazgo histórico, el peronismo es un gigante invertebrado y un sector amplio de la dirigencia, vertebrado por los sectores dominantes.

El Senado está discutiendo una reforma laboral regresiva para los trabajadores y trabajadoras.
Acá desmentimos los 8 mitos de la propuesta del Gobierno.

La reciente delegación de la presidencia del PJ Bonaerense en Axel Kicillof ha vuelto a plantear en viejo tema de la "unidad" en el peronismo, Se trata de una problemática que recomienza con particular intensidad cuando el partido fundado por Juan Peron transita en la oposición nacional tras una derrota más o menos impactante. "Solo hay algo peor que la traición, el llano" rezaba el viejo y simpático apotegma peronista.
Sin embargo la sentencia “No más Sciolis” que, recordamos, surge del discurso de Máximo Kirchner en un acto en La Plata, donde indicó que el peronismo debe renovar su liderazgo y dejar atrás figuras que, según él, fracturan la unidad del partido, como Daniel Scioli, parece acotar la "Unidad hasta que duela".
Permite reflexionar sobre los dilemas de la unidad en el peronismo en particular y el movimiento popular-democrático en general. Una aproximación sin pretensiones es esta.

La Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista del 7 de febrero se inscribe en una coyuntura marcada por la profundización del programa de gobierno y por una crisis de representación que atraviesa al campo popular argentino.

¿Es así? ¿va a desaparecer el peronismo? Desde luego que la respuesta es sí, como les sucede a casi todos los movimientos políticos que han atravesado la historia moderna. Lo que no sabemos es cuándo sucederá eso, ni cómo. Los profetas de su extinción, nacidos al calor de su nacimiento allá a mediados de los 40, han errado hasta ahora en todas sus sentencias. Y no es que no hayan puesto empeño en la cuestión. Quizás apuestan a que los astros los beneficien y sus reiteradas predicciones finalmente coincidan con los hechos y puedan gritar “yo lo había dicho”.

La metáfora de quitar la bacteria de un cuerpo sano a través de un filoso bisturí para evitar que se expanda y contagie a las partes sanas de la sociedad, ha sido utilizada por las dictaduras para justificar genocidios. En este texto Julián Axat invierte los usos de esa metáfora, construyendo un texto de sociología distópica con elementos de actualidad.

El helado que hoy vende Lucciano’s en sus franquicias de Miami, Orlando, Barcelona y Punta del Este, nació primero del consumo interno argentino. Con Milei, el libreto vuelve a repetirse, pero sin anestesia: Apertura total, mercado interno deprimido, industria “que se tiene que reconfigurar”. Nadie despega sin pista. Igual que las alpargatas.

Profundizar la inequidad distributiva récord debe recorrer etapas. Informalizar, bajar salarios, jubilaciones, pensiones y su acción de oro, la reforma laboral que comenzó con el intento de la Ley Mucci en 1983 y ya no se detuvo salvo en la década ganada, por algo será, visiten San José 1111 e imaginen la respuesta. La reforma laboral que el gobierno nefasto que padecemos pretende discutir en febrero de 2026 (que también es previsional por el desfinanciamiento del sistema que propone) y financiera (por el manejo del "mega fondo indemnizatorio" que intenta crear) presenta una paradoja política inquietante.
Recientemente, hace casi una década, durante la gestión de Mauricio Macri, un proyecto con aristas similares (aunque técnicamente menos agresivas) funcionó como un catalizador del descontento social, unificando a una oposición transversal bajo la bandera de la defensa de derechos adquiridos. Sin embargo, el escenario actual es cualitativamente distinto.
Lo que ha cambiado no es la noción de derecho, sino la urgencia de la necesidad.
PD: ¡De yapa y fuera de programa, en el video de apertura metimos un temazo! (nos van a invadir)

1111 es el signo casual de una clausura. Carece totalmente de movimiento. Empieza como termina: su último dígito es igual al primero. No tiene recorrido, ni tensiones, ni crecimientos ni decrecimientos. Una línea recta, con la repetición de un único número, que podría extenderse al infinito. Allí, en ese edificio, está el cuerpo de Cristina Fernández de Kirchner. Recluido, inmovilizado, invisibilizado, retenido, - imaginan que para siempre - castigado con la oscuridad. No debe ser oído ni visto por el pueblo. No puede bailar. Ella está intervenida por el poder real para que ya no pueda hacer signo: para que se rompa toda relación entre su figura y la multitud. No sólo ellos no quieren verla: no quieren que nadie lo haga. Le ha sido derogada su ciudadanía visual. Por supuesto esta cancelación provoca efectos, entre ellos, la falta de represntación y la deilidad de los liderazgos de reemplazo. Argentina como vimos con Bramuglia, Vandor y Cámpora, Brasil con Hadad, Ecuador con González y más recientemente Bolivia con Arce, muestran la imposibilidad estructural de una transición exitosa con el liderazgo original proscripto. Basados en la evidencia, sabemos que:
-Con anomalía institucional y el líder original proscripto todas las sucesiones fracasan.
-En condiciones de normalidad institucional, el resultado es aleatorio.
-Los resultados de la sucesión son independientes de la voluntad del líder.
En este sentido #CristinaLibre no es una consigna electoral, es la condición de posibilidad de restaurar la democracia y si así se decidiera, ensayar una transición, cuyo resultado siempre es aleatorio.

Hace exactamente un año, fui secuestrado en una calle de Zúrich por policías de paisano, metido en un coche sin distintivos y llevado a prisión.
Iba caminando con uno de mis anfitriones hacia un lugar donde tenía previsto hablar en un evento organizado por activistas suizos sobre el genocidio de Israel en Gaza.

Si pasas mucho tiempo en Internet, probablemente sepas que Marco Rubio, cuando era adolescente, ganaba dinero extra trabajando para su difunto cuñado Orlando Cicilia. El negocio importaba y vendía animales exóticos como tapadera para transportar casi medio millón de libras de cocaína y marihuana.

El imperialismo estadounidense históricamente ha dependido de su control de los combustibles fósiles globales, utilizándolos como mecanismo central de poder geopolítico y dominio global. A principios del siglo XX, Estados Unidos emergió como el principal productor mundial de petróleo, arraigando su poder imperial en las estructuras del capitalismo basado en combustibles fósiles. Gigantes petroleros corporativos como el cártel global de las Siete Hermanas (Standard Oil de Nueva Jersey [Exxon], Gulf Oil, Texaco, BP, Shell, Mobil y Chevron) eran formaciones monopolísticas instrumentadas por la fuerza imperial, permitiendo la supremacia industrial y la influencia global de Estados Unidos.

En África son pocas las noticias que llegan a los medios sobre América Latina, pero la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela del 3 de enero se instaló en las tapas de los diarios y a los noticieros de radio y televisión. La mayoría de los países africanos han expresado una clara condena al ataque militar cometido por el presidente Donald Trump. Sudáfrica, miembro de los BRICS y uno de los países fuertes del continente, fue uno de los primeros en hacerlo y se ubica entre los más críticos, luego de meses de diversos cortocircuitos con el gobierno de Trump. La solidaridad de los países africanos con Venezuela surge de conocer las consecuencias del colonialismo y del imperialismo.

Según Alexánder Duguin, filósofo y politólogo ruso, Occidente libra guerras cada vez que siente el avance de polos soberanos, pero esta resistencia es la agonía de un mundo unipolar. En este episodio de 'Conversando con Correa' discutimos por qué Ucrania es un instrumento en el juego globalista, cuán posible es un tratado de paz entre Rusia y Ucrania, y si este dependería de Trump. Además, hablamos de la Cuarta Teoría Política y si sería adecuada para la civilización latinoamericana.

Cualquiera que sea su potencial revolucionario, Fanon, al igual que Gramsci (que ciertamente no le concede el monopolio revolucionario), subraya que sólo puede cumplir este papel a condición de un encuentro con los cuadros e intelectuales procedentes de las ciudades que rompen con el reformismo de los partidos nacionalistas tradicionales. Este encuentro sólo toma realmente forma cuando da lugar a una organización estructurada, dotada de una dirección unificada y centralizada.

Siempre que el exterminio reemprende su obra, el espíritu de Spinoza tiene mucho que decir. A través del arte, la filosofía, la religión o la política, el viejo topo resplandece con su insistencia de paz, del lugar de lo común, de la recomposición de las diferencias y del vivir juntos como porvenir. Ahora, mientras el genocidio en la Franja de Gaza sigue abierto, Spinoza es tan amigo del pueblo gazatí como de los judíos que claman “no en mi nombre”.

La “lumpemburguesía” es un concepto acuñado por André Gunder Frank, sociólogo alemán, en los años 70 para describir a las élites latinoamericanas que, en lugar de desarrollar una burguesía nacional independiente, se subordinan y dependen de las metrópolis capitalistas, actuando como intermediarias de intereses externos. Se trata de una clase alta sin autonomía económica real, que reproduce la dependencia estructural de la región, el caso del actual presidente de la UIA @MRappallini es paradigmático de lo afirmado hace más de medio siglo en pleno siglo XX por Frank. Mucho tiempo ha transcurrido desde entonces, es verdad, pero menos que el de "las ideas" de Rappallini, que se remontan al siglo XIX.