
La implacable negatividad y la crueldad performativa de la política estadounidense son agotadoras. Siguiendo el ejemplo de Zohran Mandani, los izquierdistas podemos diferenciarnos con un programa político concreto, unido a un entusiasmo genuino por la gente común.
Al día siguiente del discurso de victoria del alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, la semana pasada, los comentaristas políticos parecían estar desconectados de la realidad. El veterano comentarista liberal Van Jones afirmó que el tono de Mamdani fue cortante y que casi gritaba. Jones describió la actuación con un tono ominoso, como un cambio radical de actitud. El ideólogo de extrema derecha Steve Bannon pareció coincidir con Jones. "Es un tipo furioso. Fue muy directo", dijo Bannon sobre el discurso de Mamdani.

América Latina se debate en una paradoja estructural que define su tragedia contemporánea: la coexistencia de dos dispositivos sociales profundamente incompatibles, pero funcionalmente entrelazados. Por un lado, unas élites que han resignado cualquier pretensión de constituir una burguesía moderna, orientada a la inversión productiva de largo plazo y al fortalecimiento del Estado-Nación como proyecto colectivo.
En su lugar, se han consolidado como una aristocracia rentista, una clase parasitaria que prioriza la preservación de privilegios feudales a expensas del bien común, perfeccionando el arte de capturar los recursos del Estado para beneficio de una minoría cada vez más reducida y más rica. Frente a esta oligarquía extractiva, se erige su creación más perversa y efectiva: la clase baja reaccionaria, el «pobre de derecha».

Insistimos mucho en estas columnas sobre la eficacia electoral de la distribución del ingreso.
Sin embargo, no desconocemos otros factores que se implican en la decisión de voto. Señalamos solo una que resulta muy interesante a la hora de imaginar escenarios electorales.
La oposición normalmente despliega un discurso de fuerte corte economicista donde explica lo mal que estamos y lo horrible que vamos a estar Es evidente que con este discurso se suman aciertos diagnósticos, pero no tantas escuchas. Desconoce este catastrofismo economicista la denominada “aversión al último lugar” que habitualmente no condujo a los sectores populares ni a un mayor apoyo para la redistribución y tampoco a criticar las políticas excluyentes. Peor aún, hay muchas investigaciones que sugieren que el efecto podría ser en la dirección opuesta por varias razones.

La llegada de Diego Santilli al cargo confirma que el gobierno leyó su triunfo como una victoria del Clan Menem, encarnado en la tríada Karina Milei, su pareja Lule y su operador legislativo Martín. Es decir, una reconfiguración del poder político que combina herencia noventista, oportunismo extremo y “robo para la corona” (3%!). Conceptualmente, la polarización domina los cambios y lo seguirá haciendo sin dudas. Más allá de los cambios de gabinete, las internas y las disputas internas de un gobierno que es apenas un driver de la política regional de Trump, la deuda y la fuga como mecanismo de des-acumulación instaurado por la última dictadura a mediados de los años 70 sigue su curso con una intensidad nunca antes vista: Horacio Rovelli, ya anonadado por lo que observa, lo cuenta en el video de cierre.

En el corazón del ecosistema tecnológico estadounidense se afirma una ideología singular, a la vez estructurante y mal denominada: el tecnomasculinismo. Tras el discurso sobre la innovación, la inteligencia artificial y la soberanía individual, se teje una narrativa de dominación basada en una masculinidad hegemónica, blanca y tecnológicamente avanzada. Esta narrativa, lejos de ser marginal, impregna los centros neurálgicos del poder estadounidense, desde Silicon Valley hasta la Casa Blanca, pasando por el Pentágono. Funciona como una extensión del neoliberalismo estadounidense, en una versión desregulada, extractiva y autoritaria, que descarta la doctrina –promovida durante décadas– de la apertura basada en el poder blando [soft power] para sustituirla por los únicos medios del poder duro [hard power].

Presentamos algunos extractos de las citas de Greta Thunberg. “Me agarran, me tiran al suelo y me arrojan una bandera israelí encima. "Me arrastraron al lado opuesto de donde estaban los demás, y tuve la bandera a mi alrededor todo el tiempo. Me golpearon y me patearon."
Me trasladaron brutalmente a un rincón donde me encontraba. "Un lugar especial para una mujer especial", dijeron. Y luego aprendieron "Lilla hora" (Puta) y "Hora Greta" (Puta Greta) en sueco, y lo repetían constantemente".

¿Qué sucede con del electorado, cuando muchos ya ni votan? Sin pretender totalidad es interesante releer la denominada "paradoja de Tocqueville". Este filósofo liberal de mediados del siglo XIX, y le hago un reconocimiento también a Diego Tatian, el filósofo cordobés que lo trajo a colación. La paradoja planteaba que, contrariamente a lo que se supone, las condiciones materiales de existencia muy deterioradas no provocan deseo de igualdad. Traduciendo: no provocan un avance del enfrentamiento contra los gobiernos que producen inequidades en términos socioeconómicos, como la que está produciendo, que son récord. Al contrario, cuando las sociedades sufren mucho castigo, se recluyen, y efectivamente, el deseo de igualdad recae.

Todo estaba claro para quien quisiera ver, teniendo en cuenta que el Presidente llegó a decir: «Si tengo que elegir entre el Estado y la Mafia elijo la Mafia, porque la Mafia tiene códigos». El presidente que elige a la mafia es el mismo que lleva adelante un plan de destrucción, acompañado de una vocación colonial insuperable. también debía suponerse que un sector importante de la ciudadanía acordara con ese pensamiento y volviera a dar sustento a un gobierno con una vocación colonial que, junto al dulce de leche, el gran colectivo, el río más ancho y la avenida más larga del mundo, es parte sustancial de la argentinidad ... al palo

Duele tanto, ha pasado tanto tiempo
Mamá, estoy volviendo a casa
Amor egoísta, sí, estamos solos ambos
El viaje antes de la caída, sí
Pero voy a llevar este corazón de piedra ...

Batalla cultural. A través del Opus Dei, HazteOír, CitizenGo, la Red Política de Valores del exministro Mayor Oreja y Vox, la ultraderecha española desempeña un papel clave en la difusión global de la agenda antiderechos, según un informe de la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos. Pero van mucho más allá, siguiendo la visión de Margaret Tatcher:
"Las verdades de la tradición judaico-cristiana, son infinitamente preciosas, no solo, como creo, porque son verdaderas, sino también porque proporcionan el impulso moral que es el único que puede conducir a esa paz, en el verdadero sentido de la palabra, que todos anhelamos ... Hay pocas esperanzas para la democracia si los corazones de hombres y mujeres en sociedades democráticas no pueden ser tocados por un llamado a algo más grande que ellos mismos"
El impacto de esta visión en La Argentina es notable y trans- religiosa.

En medio de las conversaciones de alto riesgo que se están llevando a cabo en Egipto y que determinarán el futuro de la guerra de Gaza, Mousa Abu Marzouk, miembro original de Hamás que sigue siendo un alto cargo dentro del movimiento, pide al presidente Donald Trump que bloquee los intentos israelíes de sabotear un acuerdo y que utilice su influencia para poner fin al genocidio que dura ya dos años.

El grito cinematográfico de Rod Tidwell, aquel receptor de fútbol americano en la película Jerry Maguire, suplicando «!Show me the money!» (¡Muéstrame el dinero!), ha trascendido la pantalla para convertirse en un eco grotesco de la diplomacia financiera contemporánea. En un giro tragicómico de la geopolítica, es el presidente argentino quien, en la realidad, se encuentra en la posición de tener que exigirle algo similar al secretario del Tesoro estadounidense y a la sombra aún alargada de Donald Trump.

El suicidio se convirtió por primera vez en la principal causa de muerte entre mujeres de 10 a 19 años en Argentina, superando a tumores y accidentes. Además, los suicidios en jóvenes de 20 a 29 años alcanzaron un récord histórico. Los datos corresponden a un informe que publica este domingo el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral sobre la salud mental de adolescentes y jóvenes en Argentina.

Si permitimos que la percepción colectiva quede en manos de algoritmos y operadores políticos, la democracia se degrada en un espectáculo vacío. Pero si exigimos transparencia, responsabilidad y ética en el uso de las tecnologías digitales, podemos recuperar el espacio público como un bien común. La denuncia que vincula a un ex miembro del directorio de Canal 13 con una red de trolls y bots al servicio de José Antonio Kast no es un hecho aislado ni un simple escándalo mediático. Es un síntoma de algo mucho más profundo: la forma en que la política contemporánea se ha aliado con el capitalismo digital para disputar la atención, manipular las emociones y colonizar la percepción colectiva.

La crisis de salud mental en Argentina representa un problema de creciente relevancia. Se observa un aumento significativo de padecimientos en la población general, evidenciado por el incremento de síntomas de ansiedad, angustia, depresión, el mayor consumo de sustancias psicoactivas —tanto legales como ilegales—, los intentos de suicidio, los suicidios consumados y las descompensaciones de cuadros psicóticos. Diversos estudios señalan la incidencia de factores sociales y económicos, así como el impacto de la pandemia de COVID-19. A su vez, las dificultades en el acceso y la continuidad de los tratamientos contribuyen a agravar la situación, incrementando tanto la demanda como la complejidad de los casos que llegan al sistema público de salud. Este sistema enfrenta una sobrecarga adicional debido a las demoras y barreras económicas del sector privado. En este contexto, se ha registrado un crecimiento sostenido en la cantidad de internaciones por motivos de salud mental, especialmente entre personas jóvenes.

El vacío fantasmal del realismo capitalista oscurece el potencial de alegría colectiva y abundancia. Los escritos de Mark Fisher ofrecen un atisbo de las posibilidades que se encuentran más allá de la aparente inevitabilidad del presente. Fisher, que luchó toda su vida contra la depresión clínica, se quitó la vida en 2017, pero su obra perdura como antídoto contra la desesperanza, especialmente su última propuesta de libro, titulada en tono jocoso, Acid Communism, un concepto propuesto por Fisher que busca fusionar la conciencia de clase con la autoconciencia feminista y la conciencia psicodélica, ofreciendo una crítica al capitalismo y una visión de alternativas sociales.

Cuando esto termine –porque va a terminar–, vamos a festejar con el alivio de sabernos fuertes, de haber atravesado este desquiciado laberinto de crueldades sin haber perdido la brújula del amor a nuestra Patria.

El árbol de la reciente ignominia del gobierno no puede dejar oculto el bosque de la corrupción mucho menos explícita que ata al país a la dependencia programada y a la mayoría de su población a la miseria planificada. El autor de esta nota no hace habitualmente análisis por la mirilla de la corrupción sin dejar de criticarla, y cuando puede y tiene elementos, denunciarla. Pero siempre tengo presente una frase de Carlos Marx: “En la naturaleza, como en la historia, la podredumbre es el laboratorio de la vida”.

Una pareja de California demandó a OpenAI por la muerte de su hijo adolescente, alegando que su chatbot, ChatGPT, lo animó a quitarse la vida. La demanda fue presentada el martes por Matt y Maria Raine, padres de Adam Raine, de 16 años, en la Corte Superior de California.
Es la primera acción legal que acusa a OpenAI de una muerte por su negligencia. La familia adjuntó a la demanda los chats entre Adam, que falleció en abril, y ChatGPT, en los que él explica que tiene pensamientos suicidas. En un comunicado, OpenAI informó a la BBC que está revisando la demanda. «Extendemos nuestro más sentido pésame a la familia Raine en estos momentos tan difíciles», declaró la empresa. También publicó una nota en su sitio web este martes en la que afirma que «los recientes y desgarradores casos de personas que utilizan ChatGPT en medio de crisis agudas nos pesan enormemente».
Añade que «ChatGPT está entrenado para dirigir a las personas a buscar ayuda profesional», como la que brinda la línea de atención 988 en Estados Unidos.
Sin embargo, la empresa reconoció que «ha habido momentos en los que nuestros sistemas no se han comportado como se esperaba en situaciones delicadas».

Quiero ser YouTuber. Te la pasas en casa jugando a los videos con tus amigos, no vas a la escuela, no salís de tu casa, no tenés que aprender matemáticas y ganás mucha plata sin trabajar. Es muy fácil. Matías, 9 años
Después de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Buenos Aires vivió la experiencia de los aviones publicitarios. Eran monoplazas que volaban bajo dibujando en el cielo una marca de yerba o de café. La palabra duraba poco tiempo en el aire y el viento la desintegraba en una u otra dirección. Los niños que jugaban en la calle detenían sus juegos y miraban emocionados tratando de adivinar lo que iban a escribir...