Mes septiembre 2026

Una disputa por la conducción

El respaldo del peronismo a Pablo Yadarola para integrar la Sala I de la Cámara Federal porteña admite una lectura que excede la controversia por Lago Escondido. La cuestión decisiva es el reemplazo de Leopoldo Bruglia, uno de los jueces con mayor acumulación de decisiones adversas al kirchnerismo. Ante una salida institucionalmente inevitable, ¿el PJ pudo haber preferido un juez sin ese antecedente? La hipótesis adquiere otra dimensión cuando se la coloca en el contexto de una ofensiva política y mediática que busca presentar cualquier autonomía del peronismo respecto de Cristina como una “capitulación”, mientras, paradójicamente, la expresidenta permanece presa y proscripta.

Cómo llega la financiarización a los hogares argentinos

El artículo de Ludueña muestra que la financiarización de la economía argentina ya no se expresa solamente en el mercado financiero. También se instala en los hogares, donde el crédito comienza a funcionar como una herramienta para sostener un consumo que los ingresos laborales ya no alcanzan a financiar.

La diferencia es sustancial. Mientras en la cúspide del sistema la deuda puede convertirse en un instrumento de valorización del capital, en los sectores populares y medios se transforma en una obligación sobre ingresos futuros.

El dato más significativo es que el endeudamiento se concentra en los hogares de menores ingresos. No estamos, por lo tanto, ante un problema de decisiones individuales de consumo, sino frente a una consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo y del deterioro de las condiciones de reproducción social.

La paradoja del modelo económico es evidente: mientras la valorización financiera ofrece oportunidades extraordinarias para quienes poseen capital, una parte creciente de la sociedad debe recurrir al crédito para llegar a fin de mes.

La timba financiera y la deuda cotidiana no son fenómenos desconectados: pueden ser las dos caras de una misma estructura económica. Arriba, el capital busca multiplicarse mediante las finanzas. Abajo, los trabajadores se endeudan para sostener su vida cotidiana.

Ficha Limpia, juego sucio – Apuntes –

La ofensiva contra Cristina Kirchner ya no se juega en un solo frente. Ficha Limpia, Bullrich, Lamelas, los grandes y no tan grandes medios y la Justicia Federal forman parte de un escenario donde distintos intereses pueden converger en un mismo resultado: que Cristina no vuelva a competir electoralmente. La disputa por la Sala I de la Cámara Federal muestra, a la vez, que también se pelea dentro de la Justicia por modificar una correlación de fuerzas que durante años resultó particularmente adversa al kirchnerismo.

El virreinato petrolero: Trump y la disputa por la renta de Venezuela

La ofensiva de Trump sobre Venezuela tiene en el petróleo su verdadero núcleo estratégico. Más que cambiar un gobierno, Washington busca recuperar capacidad de decisión sobre una de las mayores reservas energéticas del planeta. La disputa no es solamente por quién extrae el petróleo, sino por quién controla la renta que produce. Y el caso venezolano plantea una pregunta incómoda para toda América Latina: ¿soberanía sobre los recursos o administración extranjera del excedente?
Hay una conexión particularmente relevante con el modelo que está construyéndose en Argentina alrededor de los hidrocarburos.
La pregunta que Venezuela vuelve a colocar sobre la mesa es: ¿Para quién se desarrolla el recurso?
No alcanza con aumentar producción, exportaciones e inversión extranjera. Hay que observar quién controla los activos, quién financia, quién exporta, quién recibe las divisas, qué impuestos y regalías quedan en el Estado y qué proporción de la renta termina en manos privadas.
Por eso, el caso venezolano constituye una advertencia mucho más amplia: la soberanía energética no se pierde únicamente cuando una potencia extranjera ocupa un yacimiento. También puede perderse cuando el Estado conserva la propiedad formal del recurso pero renuncia al control efectivo de su renta.

4 años de impunidad: Cristina Kirchner sobrevivió, las redes de poder también

El texto de Emilia Trabucco plantea que el atentado contra Cristina Kirchner fue un síntoma de una crisis democrática más profunda: la persistencia de estructuras judiciales y políticas capaces de sobrevivir a gobiernos y denuncias públicas. Cuatro años después, la bala no salió, pero la estructura de poder sigue intacta y con mayor capacidad de intervención en la Argentina.

La disputa por la Cámara Federal: cambiar un juez para cambiar el equilibrio del poder

La disputa por la composición de la Sala I de la Cámara Federal porteña expone una batalla silenciosa por el control de uno de los tribunales más estratégicos del poder judicial argentino. El eventual desplazamiento de Leopoldo Bruglia y su reemplazo por Yadarola no implica necesariamente un giro contra el lawfare, pero sí modifica el equilibrio interno de una estructura judicial que durante años tuvo un papel decisivo en las causas contra el peronismo. La reciente reconfiguración de la Cámara Federal porteña, impulsada por la aprobación en el Senado de la Nación de los pliegos de los jueces Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, marca un punto de quiebre estratégico en el equilibrio de poder dentro de Comodoro Py. Este movimiento clave del gobierno de Javier Milei, coordinado bajo la gestión del ministro de Justicia Juan Bautista Mahíques, redefine las mayorías en el tribunal que tiene la última palabra sobre las causas de corrupción, lavado de dinero y delitos económicos que afectan tanto a la gestión actual como a administraciones pasadas. En el inicio Cristina tiene que ser candidata, ya se demostró que no funcionan los candidatos delegados.

Cuatro años de impunidad

El artículo de Artemio López y Rocco Carbone plantea una tesis fuerte: el intento de asesinato de Cristina Kirchner no debe ser leído como un episodio aislado de violencia política, sino como un punto de inflexión en la reconfiguración de la derecha argentina y en la posterior llegada de Milei al poder. A cuatro años del intento de femimagnicidio el ocultamiento persiste y el ensañamiento sobre Cristina Kirchner no ha cedido hasta incorporar incluso a sectores que decía identificarse con la ex presidenta. Siempre sucedió con los liderazgo populares proscriptos, ayer le pasó a Perón con los intentos de neoperonismo, todos fracasados, hoy le pasa a Cristina Kirchner el centro de las críticas a su conducción.

IA: ¿la nueva burbuja del capital?

El boom de la inteligencia artificial está llevando las ganancias corporativas estadounidenses a niveles históricos, pero detrás de la euforia tecnológica aparece una estructura mucho más frágil: salarios deprimidos, concentración del capital, endeudamiento masivo, compromisos fuera de balance y un circuito financiero que necesita que la demanda de IA crezca indefinidamente. La pregunta no es si la IA transformará la economía, sino si el capitalismo podrá convertir los cientos de miles de millones invertidos en una rentabilidad suficiente para evitar que la revolución tecnológica termine convertida en una nueva burbuja financiera.
Y esto conecta directamente con la cuestión argentina. Milei ofrece a la Argentina como plataforma de recursos naturales, energía barata y desregulación para ese nuevo ciclo de acumulación al que da por consolidado. Sin embargo la discusión, entonces, no debería limitarse a cuántos dólares puede atraer la IA, sino su sustentabilidad y en todo caso quién captura la renta energética, quién controla la infraestructura y qué parte del excedente queda en el país. La experiencia histórica juega en contra e indica que cuando una nueva revolución tecnológica de consolidarse, llega acompañada de una enorme concentración financiera, la pregunta decisiva no es cuánto crece la tecnología, sino quién se apropia de sus ganancias y quién paga sus crisis.

Venezuela: Algún dia nunca llega o » tienen cien años para acostrumbrase»

Venezuela parece estar convirtiéndose en el principal monumento a la nueva escuela de contribuciones. Hasta hace poco, ocupaba las portadas de los periódicos: la operación militar estadounidense, la captura de Nicolás Maduro, su traslado a Estados Unidos, el liderazgo interino liderado por Delcy Rodríguez, las declaraciones de Donald Trump sobre el nuevo futuro del país. Luego la atención se desplazó hacia Irán, el Estrecho de Ormuz y otra gran guerra. Venezuela está casi olvidada.

Mientras tanto, fue allí, en silencio, donde quizá ocurría lo más interesante: se estaba aclarando el precio de la victoria estadounidense. O más bien, ¿cuánto le debe Venezuela a Trump por un nuevo futuro feliz, bajo el patrocinio de Estados Unidos? El caso venezolano debería ser observado con enorme atención desde Argentina.

Porque el patrón no se limita al petróleo. Litio, gas, cobre, oro, tierras raras, agua y energía constituyen hoy el centro de una nueva disputa mundial por recursos estratégicos. América Latina vuelve a ocupar una posición central, pero la pregunta es si será capaz de transformar esa riqueza en desarrollo autónomo o si volverá a quedar reducida a proveedora de materias primas.

En ese sentido, Venezuela funciona como un caso extremo de una tendencia mucho más amplia: la disputa por los recursos naturales está reemplazando progresivamente a la vieja disputa ideológica como uno de los principales ejes de la geopolítica mundial.

Y allí aparece una conexión inevitable con la Argentina de Milei: mientras Trump construye una estrategia imperial-nacionalista para garantizar recursos estratégicos a Estados Unidos, el gobierno argentino promueve una apertura extraordinariamente favorable al capital extranjero sobre recursos estratégicos argentinos.

La diferencia es fundamental: Trump utiliza el mercado para fortalecer el poder imperial estatal estadounidense; el Psycho Killer presenta la subordinación de los recursos al capital transnacional como si fuera sinónimo de soberanía de mercado.

Ese contraste merece ser discutido. Venezuela muestra hacia dónde puede conducir una política de recursos estratégicos cuando la correlación de fuerzas permite que una potencia externa determine quién invierte, quién extrae y quién controla la renta. Argentina debería mirar ese espejo antes de entregar los suyos, pero con el gatito mimoso, no lo hará, obvio.