Mes julio 2026

Mundial: The final cut

La derrota ante España en la final del Mundial 2026 no eclipsa otra actuación histórica de la selección argentina, pero sí instala un debate ineludible. En su balance del torneo, el periodista Sergio Levinsky sostiene que el ciclo de Lionel Scaloni alcanzó un punto de inflexión: la confianza en los campeones de Qatar demoró la renovación, Messi transita sus últimos capítulos con la camiseta albiceleste y el gran desafío ya no pasa por ganar otro título, sino por construir la selección que deberá aprender a competir sin el mejor futbolista de su historia. Hay que atreverse al corte final.

Reino Unido: Cuando las funciones estatales estratégicas quedan en manos de corporaciones

Más allá del caso británico, el artículo presenta a Palantir como un ejemplo del nuevo poder de las grandes empresas tecnológicas: compañías privadas que dejan de ser simples proveedoras de software para convertirse en infraestructura crítica del Estado. Desde esta perspectiva, la cuestión ya no es únicamente tecnológica sino profundamente política: quién controla los datos, quién toma las decisiones sobre ellos y hasta qué punto un Estado conserva su soberanía cuando funciones estratégicas quedan en manos de corporaciones vinculadas al complejo tecnológico-militar estadounidense. En la apertura Varoufakis sobre Palantir en GAZA donde hizo lo contratado por el estado sionista.

Camino a 2027: Cuando Washington tiembla, la Casa Rosada toma nota

Sabemos que el modelo económico social que lleva adelante Luis Caputo y su banda no se austosustente por lo que el sistema de representación política depende fuertemente de la paz romana que brinden los "rescates" endeidamiento y refinanciación de deuda que el gobierno pueda o no obtener. Con una oposición local escuálida, la suerte de la elección argentina se jyega en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, aunque hay gran controversia sobre el impacto real sobre la política colonial regional tendría un eventual triunfo demócrata. Es muy dudosos, pero suponiendo que el impacto exista en los márgenes, la decisión del Partido Republicano de gastar casi 40 millones de dólares para defender dos estados que hasta hace poco parecían inexpugnables, Ohio e Iowa, encendió una luz amarilla en la política estadounidense y por añadidura en la casa Rosada. En efecto, detrás de la multimillonaria inversión hay un reconocimiento implícito: la mayoría parlamentaria de Donald Trump ya no está asegurada y las elecciones de medio término de noviembre pueden convertirse en un plebiscito sobre su gobierno.

La noticia no sólo interesa en Washington. También debería seguirse con atención en la Casa Rosada.

Javier Milei construyó buena parte de su estrategia internacional sobre un vínculo privilegiado con Trump. A diferencia de otros presidentes argentinos, apostó por una alineación casi sin matices con la administración republicana, convencido de que esa relación podía traducirse en respaldo político, financiamiento internacional, inversiones y una posición favorable de Estados Unidos en organismos como el FMI.

Pero esa apuesta tiene un riesgo evidente: depende de la fortaleza política del propio Trump.

Si los republicanos perdieran el control del Senado, o incluso de alguna de las cámaras del Congreso, el presidente estadounidense conservaría la Casa Blanca, pero gobernaría con un margen de maniobra mucho menor. Un Congreso opositor podría bloquear iniciativas, demorar nombramientos, condicionar el presupuesto y reducir la capacidad de la administración para proyectar su agenda hacia el exterior.

Ese escenario tendría consecuencias indirectas para la Argentina. No porque Washington modificara automáticamente su política hacia Buenos Aires, sino porque el principal sostén internacional de Milei perdería capacidad de influencia.

La apuesta geopolítica del gobierno argentino quedaría así expuesta a una paradoja: cuanto más personalista es una alianza, más vulnerable resulta frente a los cambios de la política interna del aliado.

Por eso, la millonaria inversión republicana en Ohio e Iowa es mucho más que una noticia electoral. Es una señal de que el trumpismo enfrenta una batalla más difícil de lo previsto y de que el oficialismo estadounidense ya no puede dar por seguros territorios que hasta hace poco integraban su núcleo duro.

En Buenos Aires, ese dato no es menor. La suerte parlamentaria de Trump puede convertirse también en un factor de la estabilidad política de Milei. Si el presidente estadounidense emerge debilitado de las elecciones de noviembre, el gobierno argentino perderá parte del respaldo externo sobre el que construyó su inserción internacional.

En política, las alianzas estratégicas son tan fuertes como el poder de quienes las sostienen. Y hoy, los millones que el Partido Republicano destina a defender sus bastiones sugieren que ese poder comienza a ser puesto a prueba.

Últimas imágenes del Mundial: La FIFA y las demás organizaciones viven en un limbo opaco regido por un derecho internacional vagamente definido (¡qué raro!)

Donald Trump y su aliado, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, han tocado fondo con sus payasadas políticas antes y durante el Mundial. Pero, como insiste David Goldblatt, no han podido empañar los momentos de alegría colectiva que nos brinda.

El artículo de Jacobin, "The Americanization of the World Cup Is Here to Stay", de Dave Braneck, sostiene que el Mundial 2026 marcó un punto de inflexión en la transformación del fútbol mundial. La tesis central es que el torneo consolidó una "americanización" del deporte, entendida no sólo como una cuestión geográfica sino como la profundización de un modelo basado en la mercantilización extrema, el espectáculo y la subordinación del juego a intereses políticos y económicos.

El Mundial de 2026 será recordado menos por el nivel futbolístico que por la creciente influencia de la política y los negocios sobre el deporte. Aunque Estados Unidos compartió la organización con México y Canadá, el torneo terminó convertido en un gran escenario para Donald Trump y para el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

El artículo describe una serie de episodios que simbolizaron esa deriva: la estrecha relación entre Trump e Infantino, las controversias por supuestas intervenciones políticas en decisiones deportivas, la utilización del Mundial como plataforma de promoción presidencial y la omnipresencia del mandatario estadounidense durante el torneo, incluida su irrupción en la ceremonia de premiación de la final.
El problema excede la figura de Trump. La FIFA aparece como una organización que profundizó un modelo de negocios donde la rentabilidad prevalece sobre la experiencia deportiva. Entradas con precios récord, zonas VIP cada vez más exclusivas, creciente dependencia de patrocinadores y una atmósfera menos popular son presentados como síntomas de un fútbol cada vez más alejado de sus raíces obreras y comunitarias.

La "americanización" del fútbol, sostiene Jacobin, combina dos procesos: la financiarización del espectáculo y la naturalización de la influencia política sobre la competencia. El resultado sería una pérdida de legitimidad institucional para la FIFA y un deterioro de la integridad deportiva del torneo más importante del planeta.

Paradójicamente, el éxito comercial del Mundial convivió con un creciente cuestionamiento internacional. Mientras las cifras de asistencia e ingresos fueron históricas, aumentaron las críticas por el costo de las entradas, la excesiva comercialización y el protagonismo político de las autoridades organizadoras. Tras la final, incluso Trump e Infantino fueron abucheados por sectores del público cuando ingresaron al campo para la entrega del trofeo a España, una escena que sintetizó el malestar acumulado durante todo el campeonato.

La conclusión del artículo es que el Mundial 2026 dejó una herencia duradera: el fútbol ingresó en una etapa donde las fronteras entre deporte, poder político y grandes negocios aparecen más difusas que nunca. Según Jacobin, el riesgo es que ese modelo sobreviva al propio Trump y termine redefiniendo de manera permanente la gobernanza y la cultura del fútbol internacional. En la apertura La Base, en canal red, advierte lo sucedido durante el desarrollo del Mundial 2026.continuidad del genocidio, cumbre anti izquierdista, recurudecimiento de la guerra contra Irán...

Final: De toro a torero

España volvió a demostrar que una identidad futbolística sostenida en el tiempo puede imponerse en la máxima competencia. La victoria sobre la Argentina no sólo consagró a un campeón justo: reivindicó un modelo de juego iniciado por Luis Aragonés hace más de dos décadas y dejó la imagen conmovedora del posible cierre del ciclo más exitoso de Lionel Scaloni, con las lágrimas de Messi y su entrenador como símbolo del final de una era. El comentario de Sergio Levinsky.

¿Colaboración obrero empresaria en estas fase del capitalismo?

El artículo de Michael Roberts, "EU companies: a ‘capitalism of rent’?", retoma un informe dirigido por Mariana Mazzucato para explicar el estancamiento económico europeo a partir de una tesis central: el capitalismo de la Unión Europea ha evolucionado hacia un modelo donde predominan las rentas sobre la inversión productiva. Roberts coincide en gran medida con ese diagnóstico, aunque lo interpreta desde una perspectiva marxista más amplia.

Europa enfrenta una creciente pérdida de dinamismo económico. Un informe coordinado por Mariana Mazzucato sostiene que el problema no radica en un exceso de regulaciones ni en los salarios, sino en un capitalismo que privilegia la captura de rentas antes que la inversión productiva. Michael Roberts retoma ese diagnóstico y lo inserta en una crítica más profunda al funcionamiento del capitalismo contemporáneo.

La Siberia

En medio de un severo ajuste económico, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una crisis marcada por despidos masivos y reducción de presupuesto. Más de 60 trabajadores fueron cesanteados en junio de 2026, en un clima de tensión que incluyó presencia policial en la sede central. La medida, impulsada por el gobierno de Javier Milei, es interpretada como un desmantelamiento institucional que pone en riesgo la seguridad de las centrales y la continuidad de proyectos estratégicos.

Mientras tanto, experiencias como el reactor RA-4 de Rosario —administrado por la Universidad Nacional de esa ciudad— muestran el potencial educativo y científico de la energía nuclear. Allí se forman ingenieros y científicos, se producen materiales radioactivos y se desarrollan aplicaciones que van desde la medicina hasta la industria naval, pasando por la descontaminación de obras de arte.

El debate sobre la viabilidad de la energía nuclear se intensifica. Sus defensores destacan que no emite gases de efecto invernadero y garantiza producción constante. Sus críticos, como el especialista Pablo Bertinat, advierten sobre los altos costos de seguridad, la dependencia de un recurso limitado como el uranio y la posibilidad de reemplazar su aporte —apenas un 7 a 8% de la matriz energética nacional— con fuentes renovables más limpias y baratas.

La paradoja es evidente: mientras se impulsa un nuevo reactor en Ezeiza, se recortan fondos y se despide personal altamente capacitado en otros centros. El futuro de la energía nuclear en Argentina aparece así atravesado por contradicciones: entre su valor estratégico y científico, y la fragilidad que impone el ajuste económico.

Presa fácil (sometidos al amanse)

El artículo de Jacobin, "The Case Against Centrism" (julio de 2026), parte de una pregunta estratégica para la izquierda estadounidense y más allá ¿puede -en este caso- el Partido Demócrata derrotar en -nuevamente este caso- al trumpismo desplazándose hacia el centro o, por el contrario, necesita profundizar un programa de transformación social? El autor responde que el centrismo no sólo ha fracasado electoralmente sino que ha debilitado la capacidad de construir una mayoría popular duradera.

El texto sostiene cinco ideas principales para la izquierda estadounidense, que están también en el debate de la oposición popular democrática en La Argentina:

El centrismo no garantiza victorias electorales. La experiencia reciente del Partido Demócrata demostraría que moderar el programa para conquistar al votante medio no impidió el regreso de Donald Trump ni frenó el avance de la derecha.

La izquierda gana cuando organiza. El crecimiento de candidatos identificados con el socialismo democrático no sería producto de campañas digitales o fenómenos culturales, sino del trabajo territorial, la militancia voluntaria y la organización comunitaria.

El pragmatismo tiene límites. El artículo cuestiona la idea de que gobernar consiste únicamente en administrar lo existente. Afirma que aceptar de antemano las restricciones impuestas por el mercado termina reduciendo cualquier proyecto reformista a una gestión tecnocrática.

La desigualdad exige respuestas estructurales. Frente al aumento de la concentración de la riqueza, la precarización laboral y la crisis habitacional, el autor sostiene que sólo reformas de gran alcance —fortalecimiento sindical, ampliación de derechos sociales, política industrial y mayor intervención pública— pueden reconstruir la base social de una mayoría progresista.

El socialismo democrático aparece como alternativa. El texto presenta al socialismo democrático no como una ruptura inmediata con el capitalismo sino como una estrategia para redistribuir poder económico y político mediante mecanismos plenamente democráticos.

Más allá de la discusión electoral, el artículo puede interpretarse como una crítica a la lógica de acumulación del capitalismo contemporáneo. Su tesis implícita es que el centrismo administra los efectos sociales del neoliberalismo, mientras que una izquierda democrática debería modificar las relaciones de poder entre capital y trabajo.
Desde esa perspectiva, el problema no sería únicamente Donald Trump, sino la incapacidad del centrismo para ofrecer mejoras materiales sostenidas a las mayorías populares. Esa frustración social habría creado las condiciones para el avance del populismo de derecha, Trump en USA, Milei en La Argentina.

El texto de Jacobin concluye que la principal disyuntiva para la izquierda estadounidense no es entre radicalismo y moderación, sino entre administrar un modelo económico que produce desigualdad o construir una alternativa capaz de redistribuir riqueza y poder. La apuesta estratégica consiste en combinar un programa económico de transformación con una intensa organización política de base, rechazando la idea de que el centro político sea, por definición, el camino más eficaz para ganar elecciones. Una discusión muy pertinente también en La Argentina, obviamente con otros actores.

Sobre el mito de La Argentina europea

Durante el Mundial de 2026, la selección argentina volvió a quedar en el centro de una discusión que excede el fútbol. Las redes sociales y numerosos medios extranjeros instalaron la idea de una "Argentina blanca" a partir de la composición del plantel campeón, reabriendo un debate sobre la identidad nacional y el peso de un relato construido desde fines del siglo XIX.

El artículo publicado por Sin Permiso sostiene que esa imagen responde menos a una realidad histórica que a un proyecto político impulsado por las élites liberales de la llamada Generación del '80. Bajo el ideal de "civilizar" el país mediante la inmigración europea, el Estado promovió un relato nacional que invisibilizó deliberadamente a los pueblos originarios, a la población afroargentina y a las múltiples formas de mestizaje que atravesaron la historia del país.

Desde esa perspectiva, la escasa diversidad étnica visible en la selección nacional no constituye una prueba de una Argentina homogéneamente blanca, sino la expresión de procesos históricos, sociales y regionales mucho más complejos. El texto cuestiona además la tendencia a interpretar la realidad argentina mediante categorías raciales propias de Estados Unidos, donde la clasificación étnica tiene un desarrollo institucional muy distinto.

La crítica apunta también al sentido político del mito de la "Argentina europea". Durante más de un siglo esa narrativa sirvió para legitimar un modelo de nación que identificó el progreso con Europa y relegó a un lugar marginal a quienes no encajaban en ese ideal. Los censos, la escuela y buena parte de la historiografía oficial contribuyeron a consolidar esa representación, cuyos efectos culturales aún perduran.

En ese marco, la polémica mundialista funciona como una oportunidad para revisar una identidad nacional construida sobre numerosas omisiones. Más que una anomalía explicada por la composición de un equipo de fútbol, el debate revela las limitaciones de un relato que durante décadas negó la diversidad constitutiva de la sociedad argentina y cuya persistencia continúa alimentando simplificaciones tanto dentro como fuera del país.

El sistema iraní es resistente y está diseñado para soportar golpes como este

El artículo "¿Quién gobierna Irán?" de Embajada Abierta explica la arquitectura institucional de la República Islámica, un sistema híbrido donde conviven órganos electivos con instituciones religiosas que concentran el poder decisivo. Su tesis central es que, aunque Irán celebra elecciones y posee un presidente, el centro efectivo del poder reside en el Líder Supremo y en un entramado de organismos que supervisan y limitan la competencia política.

Irán no es una democracia liberal ni una dictadura militar clásica. Es una república islámica donde las instituciones electivas funcionan bajo la tutela de una compleja estructura religiosa y revolucionaria que concentra las decisiones estratégicas del Estado. Comprender quién gobierna realmente el país exige mirar más allá de la figura presidencial. El sistema iraní puede entenderse como un régimen híbrido: incorpora procedimientos electorales reales, pero el pluralismo está fuertemente restringido por mecanismos institucionales que garantizan la continuidad del proyecto político surgido de la Revolución Islámica de 1979. La competencia existe, aunque entre actores previamente aceptados por el núcleo dirigente del régimen, lo que diferencia al sistema tanto de una democracia liberal como de una autocracia puramente personalista que tanto preocupa a occidente cuyas prácticas democráticas sujetas al Estado de derecho nadie puede discutir. ¿O se puede?

Don Carlos …

El artículo de Roberto Baschetti en la revista Kranear analiza el epistolario entre el líder revolucionario Mario Roberto Santucho y el filósofo Carlos Astrada durante la década de 1960. Las cartas, fechadas entre el gobierno de Illia y la dictadura de Onganía, revelan la coordinación logística, los proyectos editoriales y el debate sobre conceptos del materialismo dialéctico utilizado en la formación militante.

Extractivismo: Un modelador del caos geopolítico y del régimen de guerra en expansión

El artículo de Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate ofrece una lectura de la minería metálica que trasciende la dimensión estrictamente económica y la sitúa como uno de los ejes centrales de la disputa geopolítica contemporánea. Su tesis principal es que la transición energética, la digitalización y el rearme militar están impulsando una nueva carrera global por el control de los minerales críticos, en un contexto de creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
Litio, cobre, tierras raras y cobalto ya no son simplemente commodities: se han convertido en recursos estratégicos cuya disputa redefine el mapa del poder mundial. Un análisis de Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate examina cómo la minería metálica pasó a ocupar un lugar central en la competencia entre las grandes potencias, mientras profundiza el extractivismo y las tensiones sociales en los países proveedores.

Argentina-España

Las vueltas del fútbol determinaron que la Finalissima que no se jugó en marzo sea ahora la final del Mundial. Por qué España cierra un ciclo pero antes abrió otro en la selección argentina. El único antecedentes mundialista entre ambos. Los amistosos lejanos en el tiempo. Los puntos fuertes y débiles de España. Messi y Lamine Yamal, en suma, la previa en la visión de Sergio Levinsky.

La otra batalla del poder: cómo Milei remodela la Justicia desde adentro

La periodista y politóloga Luciana Bertoia analizó el funcionamiento del Poder Judicial argentino y advirtió sobre la consolidación de una estructura corporativa que trasciende a los gobiernos de turno. En diálogo con Pablo Caruso en Gente Que Dice, sostuvo que el acelerado proceso de designación de jueces durante la gestión de Javier Milei, la persistencia de la denominada "familia judicial", la selectividad en los tiempos de la Justicia y el peso de los operadores informales reflejan un sistema de poder con lógica propia, capaz de condicionar la vida política e institucional del país.

Realismo geopolítico

El respaldo de Donald Trump al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas no puede entenderse como un gesto aislado. Responde a una reconfiguración geopolítica en la que convergen el alineamiento estratégico con Javier Milei, las tensiones con el Reino Unido, el papel de Israel en la política exterior republicana y la creciente disputa por la legitimidad del orden internacional basado en reglas. Este artículo analiza cómo la cuestión Malvinas ha dejado de ser un diferendo exclusivamente bilateral para convertirse en una pieza de la competencia entre las grandes potencias y de la disputa por la aplicación del derecho internacional. Al mismo tiempo permite comprender algunas posiciones parroquiales, como el giro de 180 grados que muchos integrantes del gobierno nacional han tenido respecto a la causa Malvinas, de la que siempre abjuraron. No es soberanismo, es servidumbre.

Perseverar

En entrevista con Tucker Carlson, Roger Waters respalda una nueva ofensiva judicial sobre el 11-S. El fundador de Pink Floyd apoya a la familia británica de Geoff Campbell, una de las víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas, en su pedido de una nueva investigación judicial. En la entrevista, Waters convoca a respaldar la campaña de financiamiento del caso y sostiene que aún quedan interrogantes pendientes sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001. En el cierre Atentado a la AMIA: 32 años de impunidad. Un informe de @InfoNodal (2025), donde detallan los hechos y encubridores.

Sí, wuana

El Pentágono salió a cuestionar públicamente la estrategia impulsada por varios aliados de Washington de fortalecer una cooperación entre "potencias medias" como Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia y varios países europeos. El objetivo de esa estrategia es reducir la dependencia militar, tecnológica e industrial respecto de Estados Unidos sin romper la alianza atlántica.

El documento atribuido a Elbridge Colby sostiene que esa iniciativa parte de un diagnóstico equivocado: las potencias medias no constituirían un bloque con intereses estratégicos homogéneos y, por lo tanto, carecerían de bases reales para una acción coordinada. Desde la perspectiva del Pentágono, intentar construir ese espacio autónomo implicaría distraer recursos políticos y militares que deberían seguir orientados hacia la arquitectura de seguridad liderada por Washington.

Sin embargo, Le Grand Continent responde que precisamente el comportamiento cada vez más imprevisible de Estados Unidos constituye el principal incentivo para que estos países diversifiquen proveedores de armamento, desarrollen capacidades industriales propias y reduzcan vulnerabilidades derivadas de una dependencia excesiva de Washington. El artículo señala que el problema ya no sería únicamente una administración particular, sino tendencias estructurales que cuestionan la capacidad de Estados Unidos para sostener el orden internacional construido tras la Guerra Fría.

El texto refleja una discusión interna en Washington acerca de cómo preservar el liderazgo estratégico frente a aliados que buscan mayor autonomía.
Autonomía estratégica europea. La controversia se inscribe en el creciente debate europeo sobre desarrollar capacidades militares e industriales propias, reduciendo la dependencia tecnológica y militar respecto de EE.UU.
Para el Pentágono, una red de cooperación entre potencias medias podría fragmentar el sistema de alianzas construido bajo liderazgo estadounidense.
Colby adopta una visión clásica del realismo: los Estados se alinean según intereses nacionales y balances de poder, no por categorías como "potencias medias". El artículo de Le Grand Continent replica que justamente el interés compartido consiste hoy en limitar la vulnerabilidad frente al poder estadounidense.

Aunque América Latina apenas aparece mencionada, el debate resulta relevante. Si las potencias intermedias comienzan a diversificar sus relaciones estratégicas, podrían abrirse mayores márgenes de maniobra para países como Brasil, México o Argentina. En cambio, si prevalece la visión defendida por el Pentágono, la presión para que los aliados mantengan una alineación estrecha con Washington tenderá a intensificarse.

En términos geopolíticos, el documento constituye una señal de que parte del establishment estadounidense percibe los proyectos de autonomía estratégica de sus propios aliados no como un complemento, sino como un desafío potencial al liderazgo global de Estados Unidos.

Lo hayan querido, o no …

La victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra trascendió lo deportivo. En este artículo, Bruno Sgarzini analiza cómo un partido de fútbol logró reactivar un sentimiento colectivo de pertenencia, orgullo y esperanza en un contexto de fragmentación social, mostrando que el fútbol, además de espectáculo, puede convertirse en un poderoso catalizador político y cultural en especial en un país donde el presidente de la nación reivindica a la criminal de guerra Margaret Thatcher y entrega sistemáticamente la soberanía territorial en nobre de "la libertad".

USA: El panóptico II

La proliferación de cámaras inteligentes capaces de registrar cada movimiento de millones de vehículos reabre en Estados Unidos un debate crucial sobre los límites de la vigilancia estatal. Mientras sus defensores las presentan como herramientas para combatir el delito, sus críticos advierten que la recopilación masiva de datos sin sospecha previa erosiona la privacidad, favorece el control social y pone en tensión principios fundamentales de las democracias liberales tradicionales.