Mes agosto 2026

Etiquetado frontal: No existen argumentos sanitarios para derogar la ley

La nota de Chequeado analiza el proyecto del Gobierno para derogar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable (conocida como ley de etiquetado frontal) y refuta cinco argumentos utilizados para justificar esa decisión.

Más allá de la verificación de datos, el conflicto expresa una disputa entre dos enfoques de política pública:

El enfoque desregulador sostiene que el Estado debe intervenir lo menos posible y que la información nutricional tradicional alcanza para que el consumidor decida libremente.
El enfoque de salud pública considera que existe una fuerte asimetría de información y de poder entre grandes empresas alimenticias y consumidores, especialmente niños y adolescentes, por lo que los sistemas de advertencia constituyen una herramienta para reducir enfermedades asociadas al consumo de ultraprocesados.

La experiencia regional, especialmente en Chile, ha mostrado que los sellos frontales pueden modificar decisiones de compra e incentivar la reformulación de productos por parte de la industria, aunque el impacto sobre obesidad y enfermedades crónicas depende también de otras políticas complementarias.

En la apertura la edición de Carpe Diem la Dra. María Teresa Enrico, médica diabetóloga y especialista en Nutrición, analiza los cambios que impulsa el Gobierno a la Ley de Etiquetado Frontal. Durante la entrevista abordamos el impacto que estas modificaciones podrían tener en la salud pública y las razones por las que numerosas sociedades científicas expresaron su preocupación frente a esta iniciativa.

Un diálogo imprescindible para comprender un debate que involucra el derecho a una alimentación saludable y al acceso a información clara para los consumidores.

Para volver a capturar el espíritu del kirchnerismo, por favor …

¿Puede el peronismo ganar y gobernar con un liderazgo proscripto o desplazado de la candidatura presidencial? La historia argentina ofrece una secuencia de experiencias que parecen responder negativamente. Desde Frondizi hasta Alberto Fernández, pasando por Illia y Cámpora, las fórmulas construidas para reemplazar o compensar la ausencia del liderazgo central terminaron enfrentando problemas de legitimidad política, conflictos de conducción o gobiernos truncos. Este artículo sostiene que las llamadas "candidaturas delegadas" constituyen una constante históricamente fallida del peronismo y que la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner vuelve a colocar ese dilema en el centro de la escena política argentina.

La productividad aumenta

El artículo "Turnos nocturnos, mataderos y niños" de Bruno Sgarzini propone una reflexión sobre un aspecto poco visible de la transformación del capitalismo contemporáneo: cómo la organización del trabajo termina reconfigurando la vida familiar, el cuidado infantil y la reproducción cotidiana de la fuerza de trabajo.

Lejos de presentar el trabajo nocturno como una simple modalidad laboral, el texto lo interpreta como el síntoma de un modelo económico que extiende la lógica de la producción durante las veinticuatro horas del día. Cuando la economía funciona sin pausas, también exige trabajadores disponibles permanentemente, trasladando los costos de esa disponibilidad a las familias.

El artículo recupera la imagen histórica de los mataderos y de los turnos industriales para mostrar que, aunque las tecnologías hayan cambiado, persiste un problema estructural: el tiempo del capital y el tiempo de la vida no coinciden. Mientras las empresas buscan maximizar la utilización de instalaciones y equipos mediante turnos continuos, las necesidades de cuidado de niños, descanso, educación y sociabilidad quedan subordinadas a esa lógica.

Desde esa perspectiva, la ausencia de jardines maternales nocturnos o de políticas públicas de cuidado deja de ser una simple deficiencia administrativa para convertirse en una manifestación de una contradicción más profunda. La economía necesita trabajadores disponibles de noche, pero no garantiza las condiciones sociales que permitan sostener esa disponibilidad. El resultado es que las familias —y especialmente las mujeres— absorben gratuitamente ese costo mediante redes informales de cuidado, sobrecarga doméstica