
El periodista británico Jonathan Cook sostiene que el Reino Unido ya vive bajo un modelo de control estatal que recuerda al universo de 1984 de George Orwell, aunque la mayoría de la población aún no lo perciba. Según el autor, el cambio no se produjo mediante un golpe institucional, sino a través de una sucesión de reformas legales y prácticas administrativas que fueron ampliando paulatinamente las capacidades coercitivas del Estado.
Cook argumenta que la atención pública ha sido desviada hacia enemigos internos —inmigrantes, musulmanes, activistas de izquierda o defensores de Palestina— mientras el aparato estatal fortalece mecanismos de vigilancia, censura y criminalización de la protesta. El resultado sería una ciudadanía que acepta crecientes restricciones en nombre de la seguridad nacional.
Uno de los ejes centrales del artículo es la utilización del conflicto en Gaza y de la legislación antiterrorista como justificación para limitar derechos fundamentales. El autor sostiene que la persecución de organizaciones de solidaridad con Palestina constituye un precedente peligroso que podría extenderse a cualquier forma de disidencia política.
Asimismo, Cook afirma que el deterioro democrático no responde únicamente a decisiones de un gobierno determinado, sino a una convergencia entre el Estado, los grandes medios de comunicación y poderosos intereses económicos. En ese marco, considera que el sistema político británico prioriza la preservación del orden establecido frente al ejercicio efectivo de las libertades públicas.
El artículo concluye con una advertencia: el verdadero riesgo del autoritarismo contemporáneo reside en que avanza de forma incremental y normalizada. Cuando la sociedad advierta plenamente la pérdida de derechos, sostiene Cook, gran parte de los mecanismos democráticos para revertir esa situación podrían haberse debilitado o desaparecido.

El artículo sostiene que la inteligencia artificial podría llevar al capitalismo a un límite que tanto la economía marxista como la neoclásica anticipan, por razones distintas, aunque reconoce que es partucularmente dificultoso extender los límites en el caso de España y los españoles. Rari.
Según Marx, el trabajo humano es la fuente del valor y de la plusvalía (la base de las ganancias). Si la IA reemplazara a casi todos los trabajadores, dejaría de generarse nueva plusvalía. En consecuencia, las ganancias tenderían a desaparecer, lo que pondría en crisis al propio capitalismo.
Desde la economía neoclásica, el problema no es la creación de valor sino la demanda. Si la IA concentra la riqueza en los propietarios de las máquinas y la mayoría de las personas pierde sus ingresos laborales, habrá muy pocos consumidores con capacidad de compra. Las empresas podrán producir mucho, pero no venderlo de forma rentable.
El autor, Branko Milanovic, destaca que ambas teorías llegan así a una conclusión similar: un capitalismo completamente automatizado sería difícil de sostener.
Sin embargo, no afirma que ese escenario sea inevitable. Recuerda que, en el pasado, cada gran ola de automatización destruyó algunos empleos pero también creó otros nuevos. La gran incógnita es si la IA será diferente porque puede reemplazar no solo tareas manuales, sino también una parte importante del trabajo intelectual y profesional.
En definitiva, el artículo plantea que el verdadero desafío no es que la IA produzca más bienes, sino cómo se distribuirán los ingresos y quién tendrá poder de compra en una economía donde el trabajo humano sea cada vez menos necesario. Esa cuestión, sostiene Milanovic, podría convertirse en la principal contradicción del capitalismo en la era de la inteligencia artificial.

Sergio Levinzky analiza la notable victoria Argentina sobre Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026. Por qué este partido quedará como uno de los más grandes de la historia del fútbol argentino. Un triunfo con huevos y con juego. Los aciertos de Scaloni con los cambios. Los errores de Tuchel. Previsión para la final. Los puntajes.

Un examen crítico al sesgo pragmático de la diplomacia israelí frente a la Cuestión Malvinas. Los límites de una analogía discursiva que confronta el principio de integridad territorial con los marcos antitéticos de las Naciones Unidas, en un escenario donde las alianzas estratégicas coexisten con la explotación petrolera privada.

El Gobierno nacional dispuso ayer, mediante el Decreto 590/2026, la convocatoria a un concurso público internacional para otorgar un permiso de exploración de hidrocarburos en el área CAN_200 de la plataforma continental argentina, luego de una manifestación de interés presentada por la empresa británica Challenger Energy Group.
Desde el punto de vista jurídico, el decreto supone el inicio de un procedimiento para adjudicar un permiso de exploración bajo jurisdicción nacional. Sin embargo, la decisión resulta políticamente controvertida por varios motivos.
En primer lugar, la elección de una empresa de origen británico despierta cuestionamientos inevitables en un país que mantiene un histórico conflicto de soberanía con el Reino Unido por las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes. Aunque la empresa opere bajo la legislación argentina y deba cumplir las normas nacionales, dada la trayectoria del gobierno libertario, la señal política resulta respudiable.
En segundo término, el avance sobre la explotación offshore profundiza un modelo basado en la atracción de capitales extranjeros para desarrollar recursos estratégicos. Esta orientación reduce la capacidad del Estado para conducir la política energética y aumentar la dependencia tecnológica y financiera de empresas internacionales.
También genera interrogantes la oportunidad política de la medida. La publicación del decreto coincidió con una jornada de fuerte atención pública por el partido de la selección argentina, lo que alimentó sospechas de que el Gobierno buscó minimizar el impacto de una decisión muy polémica, por decir lo menos.
En definitiva, el decreto expresa una estrategia de política energética que privilegia la participación de empresas privadas internacionales en la exploración de recursos hidrocarburíferos. Esa orientación es legítimamente discutible desde una perspectiva económica, ambiental y geopolítica, especialmente cuando involucra a una empresa británica en un contexto marcado por la persistencia del conflicto por Malvinas. El debate de fondo, más que sobre una supuesta cesión territorial, gira en torno a quién controla, explota y se apropia de la renta de los recursos naturales estratégicos de la Argentina, una política pública que resulta de hecho en una nueva cesión de soberanía por parte del gobierno nacional.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, intensificó su presencia en medios y podcasts de gran audiencia, incluyendo espacios donde enfrenta preguntas incómodas. La estrategia replica el camino que utilizó durante la campaña de 2024 para ganar la confianza de Donald Trump y convertirse en su compañero de fórmula.
Su participación de casi tres horas en el podcast de Joe Rogan fue el episodio más visible de una gira mediática en la que busca exhibir capacidad de debate y defender las políticas de la Casa Blanca. Aunque Rogan cuestionó a Vance sobre la guerra con Irán y el caso Jeffrey Epstein, el tono general fue menos confrontativo de lo esperado. Durante la entrevista, Vance reconoció que la administración Trump manejó mal la comunicación sobre la publicación de los archivos Epstein, una admisión poco habitual dentro del gobierno.
Axios interpreta que esta ofensiva comunicacional tiene un doble objetivo: fortalecer la posición del gobierno frente a las críticas y, al mismo tiempo, construir la imagen de Vance como heredero político del trumpismo. Aunque el vicepresidente niega estar pensando en la elección presidencial de 2028, sus apariciones públicas y la intensidad de su agenda alimentan esa lectura entre dirigentes republicanos.
La ausencia más llamativa es la de Tucker Carlson. El distanciamiento entre Carlson y Trump, profundizado por las diferencias sobre la política hacia Irán, convirtió al influyente comunicador en un interlocutor incómodo incluso para figuras del oficialismo.
Desde una perspectiva estratégica, la nota muestra que el oficialismo republicano intenta adaptarse a un ecosistema comunicacional donde los grandes podcasts y las plataformas digitales tienen una influencia comparable —e incluso superior— a la televisión tradicional. Vance apuesta a consolidarse como el principal vocero intelectual del trumpismo, procurando ampliar su legitimidad tanto entre la base conservadora como entre audiencias independientes sin romper con Donald Trump, cuya gravitación sigue siendo decisiva dentro del Partido Republicano.

Desde una óptica marxista, Roberts sostiene que la desaceleración refleja las contradicciones propias de una economía donde conviven mecanismos de mercado con una fuerte planificación estatal.
A diferencia de las economías capitalistas occidentales, argumenta, el Estado chino conserva herramientas para orientar el crédito, sostener la inversión estratégica y evitar que las crisis financieras deriven en colapsos generalizados del empleo o del sistema bancario.
El desafío central pasa por elevar los ingresos de los hogares y fortalecer la demanda interna sin abandonar la inversión pública ni la estrategia de desarrollo tecnológico.
Para Roberts, la desaceleración china constituye un reacomodamiento estructural, no el inicio de una crisis terminal. El crecimiento probablemente continúe siendo menor que el de décadas anteriores, pero China seguiría expandiéndose por encima de la mayoría de las grandes economías mientras consolida un patrón de desarrollo basado en innovación, industria de alta tecnología y planificación estatal. La discusión, concluye, no es si China "colapsa", sino cómo gestiona las tensiones propias de su nueva etapa de desarrollo.

La guerra entre Estados Unidos e Irán reconfiguró el escenario estratégico en Medio Oriente. Según un análisis de Jacobin, el eje del conflicto ya no pasa exclusivamente por el programa nuclear iraní, sino por la capacidad de Teherán para amenazar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
El artículo sostiene que la ofensiva impulsada por Donald Trump no logró imponer una derrota decisiva a Irán y terminó fortaleciendo la importancia geopolítica de Ormuz como instrumento de presión. La posibilidad de interrumpir el flujo energético mundial otorga a Teherán una herramienta de negociación con impacto directo sobre la economía global.
Desde esta perspectiva, la estrategia estadounidense enfrenta una contradicción: cualquier escalada militar destinada a neutralizar a Irán incrementa el riesgo de una crisis energética internacional y eleva los costos políticos y económicos para Washington y sus aliados.
Para Jacobin, el conflicto demuestra los límites del poder militar estadounidense para resolver disputas regionales y anticipa una etapa de mayor inestabilidad en Medio Oriente, donde el control de las rutas comerciales y energéticas adquiere una relevancia estratégica incluso superior a la cuestión nuclear. En el cierre en una reveladora entrevista para Canal Abierto, la filósofa Silvana Rabinovich, autora del libro La Biblia y el dron, desarmó los discursos teológicos que sostienen el actual conflicto en Medio Oriente y cuestionó con dureza la asimilación forzada entre judaísmo y sionismo.

El verdadero trasfondo de la feroz pelea entre la FIFA y la UEFA no es deportivo sino una guerra geopolítica total por el control del poder y las multimillonarias ganancias del fútbol mundial. Mientras la FIFA expande sus fronteras aliándose fuertemente con Estados Unidos al punto de violar sus propios reglamentos por presiones directas de Donald Trump para perdonar sanciones a su figura Folarin Balogun, la UEFA y la Unión Europea estallan denunciando que se cruzó una línea roja. En el cierre una pregunta notable ¿Por qué no hay negros en la selección de La Argentina? ...

Sergio Levinsky cuenta la historia del clásico entre Argentina e Inglaterra desde los primeros enfrentamientos hasta la actualidad. El León de Wembley y el gol de Ernesto Grillo. La primera vez en Rancagua en 1962. La expulsión de Rattín y el contubernio de 1966. Los partidos que no fueron por poco en 1982 y 1990. La gloria de Maradona en el Azteca en 1986. Los penales de Roa y la expulsión de Beckham en 1998. La derrota de Sapporo y la venganza de Beckham en 2002. El partido que Messi pudo haber jugado. En el cierre la historia del partido de México 86 contada por técnico y jugadores.

Jonathan Cook sostiene que las sanciones anunciadas por gobiernos occidentales contra algunos colonos israelíes violentos no modifican el problema de fondo: la expansión de los asentamientos en los territorios palestinos ocupados. Según el periodista, la violencia de determinados colonos es presentada como un exceso individual, mientras se evita cuestionar una política de Estado que, desde hace décadas, promueve la ocupación y fragmentación de Cisjordania.
Para Cook, los asentamientos constituyen el verdadero núcleo del conflicto porque consolidan el control territorial israelí e impiden la viabilidad de un futuro Estado palestino. En ese contexto, las sanciones selectivas tienen un alcance meramente simbólico: no afectan la financiación, la protección militar ni el respaldo diplomático que sostienen el proceso de colonización.
El autor concluye que Estados Unidos y las principales potencias europeas difícilmente adopten medidas contra el sistema de asentamientos, ya que ello implicaría revisar una política que han tolerado y, en distintos grados, respaldado durante décadas. Desde esa perspectiva, las sanciones a individuos buscan preservar la credibilidad internacional de Occidente sin alterar las condiciones estructurales de la ocupación. En síntesis, el artículo sostiene que se condenan algunos episodios de violencia, pero no el proyecto político que los hace posibles.

El texto entrevista al ingeniero civil venezolano Gabriel Hernández, quien cuestiona la interpretación de que el colapso de cerca de 200 edificios durante los terremotos en Venezuela se explique principalmente por corrupción o falta de controles estatales. Su tesis es que el desastre respondió, sobre todo, a un fenómeno sísmico excepcional que excedió ampliamente los parámetros para los cuales habían sido diseñadas las edificaciones.
Hernández explica que las normas venezolanas de construcción antisísmica (COVENIN 1756) se elaboran a partir de registros históricos y probabilidades estadísticas. El doble terremoto, con apenas 39 segundos de diferencia entre ambos eventos, no estaba contemplado en esos modelos. En La Guaira las edificaciones fueron diseñadas para aceleraciones sísmicas de 0,3 g, pero el terremoto alcanzó aproximadamente 0,5 g, casi el doble de lo previsto, lo que provocó el colapso de numerosas estructuras.
También señala que las características geológicas de La Guaira —suelos sedimentarios, arenosos y con un alto nivel freático— amplificaron los efectos del sismo. Sin embargo, sostiene que esas condiciones pueden compensarse mediante fundaciones adecuadas, por lo que el problema principal fue que el evento superó las hipótesis de diseño aceptadas hasta ese momento.
A partir de esta experiencia, el ingeniero considera imprescindible reformar la normativa de construcción: revisar la zonificación sísmica, reducir las alturas permitidas, imponer fundaciones más robustas y reevaluar todas las edificaciones existentes para determinar cuáles pueden repararse y cuáles deben demolerse.
Respecto de las acusaciones de corrupción, Hernández pide cautela. Explica que los proyectos estructurales deben ser realizados por ingenieros especializados, quienes asumen responsabilidad legal e incluso penal por sus cálculos. Afirma que solo los peritajes técnicos podrán establecer si hubo fallas de construcción en casos particulares y considera irresponsable atribuir el colapso generalizado a la corrupción sin evidencia técnica. Añade que en Venezuela los derrumbes de grandes edificios por defectos constructivos son muy poco frecuentes, aunque sí existen construcciones informales de pequeña escala sin supervisión profesional.

Sergio Levinzky analiza al equipo inglés, a propósito del gran partido de semifinales en Atlanta ante Inglaterra. Puntos fuertes y débiles. Jugadores clave. Características de juego. Qué le fue ocurriendo en este Mundial. El conocimiento de varios jugadores argentinos de la Premier League. Cómo debería plantear el partido la selección argentina. Qué jugadores deberían entrar, cuáles deberían salir y qué posiciones en la cancha son las más decisivas.

La tesis central del artículo es que la "interdependencia confiable" constituye una respuesta geopolítica al ascenso de China, pero difícilmente pueda reemplazar la profunda interdependencia creada por décadas de globalización. Intentar separar las cadenas tecnológicas según criterios políticos genera mayores costos, nuevas vulnerabilidades y acelera la fragmentación del sistema económico internacional. Desde esta perspectiva, Pax Silica expresa la transición hacia un orden internacional caracterizado por la competencia entre bloques tecnológicos y por una creciente subordinación de la economía a los objetivos de seguridad nacional y de hegemonía estratégica de Estados Unidos

Fernando Signorini sostiene que el fútbol actual ha sido absorbido por la lógica del mercado y convertido en una industria donde los jugadores son tratados como activos económicos antes que como personas. Explica que decidió no seguir el Mundial 2026 en Estados Unidos por considerar que la FIFA aplica un doble estándar al sancionar a algunos países por razones políticas y no a otros.
Su crítica central apunta a que el sistema necesita futbolistas "egoístas y estúpidos": deportistas concentrados únicamente en el rendimiento y el éxito económico, sin formación crítica ni compromiso social. En contraposición, reivindica la figura de Diego Maradona como un jugador que asumía posiciones políticas y defendía la solidaridad.
Para Signorini, el fútbol refleja un problema más amplio: el avance del individualismo y la mercantilización de la sociedad, donde el negocio desplaza la educación, el pensamiento crítico y los valores colectivos.

El artículo refleja un cambio de paradigma en la integración europea. Durante décadas, la seguridad continental descansó sobre dos pilares: la OTAN y el liderazgo militar estadounidense. Hoy ambos aparecen sometidos a tensiones crecientes.
Este proceso también expresa la disputa por el control de un sector estratégico de alta tecnología. El rearme europeo implica movilizar cientos de miles de millones de euros, generando una competencia entre las industrias militares europeas y el complejo militar-industrial estadounidense. De allí que la discusión sobre "autonomía estratégica" no sea solamente militar, sino también industrial, tecnológica y económica.
Al mismo tiempo, existe una tensión de fondo: mientras la Unión Europea busca mayor autonomía, continúa profundamente integrada en la estructura política y militar de la OTAN. El desafío consiste en desarrollar capacidades propias sin romper el vínculo transatlántico, una combinación cuya viabilidad aún está abierta.
En suma, este artículo interpreta que Europa está ingresando en una nueva etapa en la que la defensa deja de ser un asunto delegado en Washington para convertirse en un componente central del proyecto político europeo.
Sin embargo, el éxito de esa estrategia dependerá de que logre contener la caída en la calidad de vida de los ciudadanos, superar la fragmentación entre los Estados miembros y construir una verdadera política común de defensa e industria militar. Demasiado para ser verdad. En la apertura "Meloni y El caballo loco": La primera ministra italiana habla español con acento canario. ¿Por qué?

Los consultores describen un escenario competitivo en el que La Libertad Avanza conserva el liderazgo, aunque con signos de desgaste, mientras el peronismo mantiene capacidad de disputar el poder si logra ordenar su oferta política. Sin embargo, todas esas mediciones están condicionadas por un hecho central: la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner. La exclusión de la principal dirigente opositora restringe la oferta electoral y obliga a interpretar los sondeos como la fotografía de una competencia institucionalmente limitada, donde la ausencia de una candidata con alta representatividad incide tanto en la dinámica del peronismo como en la calidad democrática del proceso electoral, transformandola en una farsa.

La guerra en Irán reordenó el escenario abierto por el levantamiento de 2022: fortaleció a la República Islámica, dio nuevo impulso a las derechas monárquicas en la diáspora y estrechó el margen para una política feminista autónoma. En esta entrevista, la investigadora iraní Firoozeh Farvardin analiza cómo oponerse al régimen sin apoyar la intervención extranjera y cómo sostener, desde abajo, redes de cuidado, resistencia e internacionalismo.

Las homilías pronunciadas por Jorge García Cuerva en los Tedeum del 25 de Mayo y del 9 de Julio de 2026 tienen continuidad política y conceptual y constituyen probablemente la intervención pública más significativa de la Iglesia argentina desde el inicio del gobierno de Javier Milei. Sin mencionar al presidente ni polemizar directamente con el oficialismo, el arzobispo construye una crítica que opera simultáneamente en dos niveles: interpela al gobierno por sus prácticas políticas y sus consecuencias sociales, y cuestiona los fundamentos filosóficos del proyecto libertario que orienta su acción, un cuestionamiento de la Iglesia Católica, cuyos fundamentos filosóficos y teológicos confrontan con el liberalismo en cualquiera de sus variantes históricas incluida la variante "libertaria" que hoy dice orientar el gobierno de La Argentina.

La imposibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner compita electoralmente vuelve a instalar un debate que trasciende su situación personal. El centro de la discusión no es jurídico, sino político: qué ocurre con la calidad de una democracia cuando una dirigente que representa a un amplio sector del electorado queda fuera de la competencia.
Desde esta perspectiva, una elección puede desarrollarse dentro de la legalidad y, sin embargo, ofrecer una representación política incompleta. Autores como Robert Dahl sostuvieron que la democracia requiere no solo elecciones periódicas, sino también competencia efectiva entre alternativas reales. Guillermo O’Donnell y Norberto Bobbio agregaron que la legitimidad democrática depende de que los derechos políticos puedan ejercerse en igualdad de condiciones y de que los ciudadanos dispongan de opciones genuinas entre las cuales elegir.
La discusión, por lo tanto, excede a Cristina Fernández de Kirchner. Remite a una pregunta más amplia: ¿puede alcanzar plena legitimidad un gobierno surgido de una elección en la que una parte significativa de la sociedad considera que su principal referencia política no pudo participar?
La historia argentina ofrece antecedentes que alimentan ese interrogante. Durante la proscripción del peronismo, los gobiernos de Arturo Frondizi y Arturo Illia no lograron completar un ciclo institucional estable. También en 1973, aunque el Partido Justicialista volvió a competir, Juan Domingo Perón permanecía impedido de ser candidato, lo que derivó en una salida transitoria con la candidatura de Héctor Cámpora antes del regreso definitivo del líder justicialista.
Las diferencias históricas son evidentes, pero la enseñanza resulta pertinente: cuando amplios sectores perciben que la competencia electoral está limitada, la legitimidad del sistema político tiende a resentirse.
En un contexto de fuerte deterioro económico y social, el próximo gobierno argentino enfrentará desafíos extraordinarios. Si, además, una parte importante del electorado considera que la competencia fue restringida, la gobernabilidad podría comenzar condicionada desde el primer día. Ese es, en definitiva, el núcleo del debate sobre la proscripción: no solo el destino de un liderazgo popular, sino la calidad de la democracia argentina.
Cierra, una consecuencia del régimen de democracia tutelada, objetivo largamente buscado por facciones del poder económico de La Argentina: ¿Caramelos o aviones? se preguntaba Martrinez de Hoz a mediado de los años 70, sobre la capacidad productiva de nuestro país , veamos la respuesta que da el actual gobierno: La reprimarización de la economía, ¿Dulce de leche o el Carem?