Categoría Geopolítica

FMI: El encargado

El artículo de Emilia Trabucco plantea que la visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, no fue una simple misión técnica vinculada a la tercera revisión del programa, sino un episodio de mayor alcance político e institucional. La tesis central es que el Fondo aparece como un actor que acompaña y condiciona transformaciones estructurales del Estado argentino, más allá de la supervisión macroeconómica habitual. Quizá el aspecto más relevante del artículo no sea la revisión técnica del acuerdo, sino la hipótesis de que la visita de Georgieva simboliza un momento de consolidación institucional del programa económico de Milei.
En ese marco, la reforma del Banco Central aparece presentada como un cambio de reglas de largo plazo destinado a limitar la direccionalidad futura de la política económica, mientras, en rigor una cesión adicional de autonomía frente a los condicionamientos del FMI y de los mercados financieros internacionales. Esa tensión entre supuesta estabilidad macroeconómica tutelada e independencia de las decisiones democráticas constituye el núcleo del debate político que el artículo busca poner en primer plano.

Plan de miseria planificada

En esta nota se compara el servicio anual de deuda en moneda extranjera entre las obligaciones con el FMI y los bonos Globales en dólares bajo ley de Nueva York para el período 2026-2035. La conclusión principal es contundente: el acuerdo con el FMI concentra un "muro de vencimientos" mucho más exigente que el perfil de pagos de los bonos reestructurados en 2020.

Entre 2028 y 2031 aparece el denominado "Muro FMI", con pagos anuales que oscilan entre US$ 9.262 millones y US$ 11.212 millones.
El pico se registra en 2030, cuando los pagos al Fondo alcanzarían US$ 11.212 millones, casi el doble del servicio correspondiente a los Globales ese mismo año (US$ 6.039 millones).
Incluso en 2031, cuando los Globales aumentan hasta US$ 7.779 millones, el FMI continúa exigiendo US$ 10.638 millones.
A partir de 2032, las obligaciones con el Fondo comienzan a descender rápidamente, mientras que los bonos mantienen un cronograma relativamente estable entre US$ 6.500 y 7.500 millones anuales.

Desde una perspectiva macroeconómica, el gráfico evidencia que el verdadero problema financiero de la Argentina durante los próximos años no proviene principalmente de la reestructuración de la deuda privada realizada en 2020, sino del calendario de repagos asociado al préstamo extraordinario otorgado por el FMI en 2018 y posteriormente refinanciado.

El préstamo con el Fondo posee dos características que lo diferencian de los bonos:

concentra fuertes amortizaciones en pocos años;
exige revisiones periódicas y el cumplimiento de condicionalidades de política económica.

En consecuencia, el peso del FMI no se limita al volumen de dólares a pagar sino que también condiciona la política económica mediante metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas.

El gráfico también permite observar una paradoja importante.

Durante años, buena parte del debate público argentino se concentró en la reestructuración de los bonos privados realizada en 2020. Sin embargo, el cronograma muestra que esos bonos presentan un perfil de pagos relativamente más distribuido y previsible que el correspondiente al FMI.

En otras palabras, el principal cuello de botella externo entre 2028 y 2031 está explicado por el Fondo Monetario Internacional.

Para la administración de Javier Milei esto supone un desafío estructural. Si el programa económico no logra:

incrementar significativamente las exportaciones,
acumular reservas internacionales,
recuperar el acceso pleno al financiamiento voluntario,

El país enfrentará la necesidad de una nueva renegociación con el FMI o de obtener nuevos desembolsos que permitan refinanciar esos vencimientos.

Por ello, el "muro FMI" constituye no solo un problema financiero, sino también un factor de condicionamiento político: la capacidad del gobierno para sostener su programa económico dependerá en buena medida de cómo resuelva ese calendario de pagos extraordinariamente concentrado, y para lograrlo o reestructura o el país seguirá desplegando este plan de miseria planificada que planteara Rodolfo Walsh. Lamentablemente la respuesta ya la conocemos. En otras palabras, reestrucutamos la deuda o morimos y como lo advirtó

IA: La guerra por la regulación

El cofundador de Anthropic, Chris Olah, participó junto al Papa León XIV en el Vaticano el 25 de mayo de 2026 para la presentación de la encíclica sobre inteligencia artificial titulada Magnifica humanitas, esta presencia no fue de cortesía obviamente. En el artículo de Axios describe una deriva inocultable de aquella posición, como una paradoja creciente: mientras Anthropic se consolida como una de las compañías más influyentes de la IA, su posición política y regulatoria la está dejando cada vez más aislada frente al resto de la industria.
Anthropic quedó sola frente a sus competidores. La empresa decidió no firmar una carta impulsada por el CEO de NVIDIA que rechaza la posibilidad de prohibir los modelos abiertos ("open-weight") desarrollados en China. Mientras gigantes como OpenAI, Microsoft, Google y Meta respaldaron una postura más abierta, Anthropic prefirió mantener distancia.
No apoya una prohibición absoluta. El CEO, Dario Amodei, aclaró que la empresa no propone vetar completamente los modelos chinos, aunque sí sostiene que representan riesgos importantes en materia de seguridad nacional, espionaje tecnológico y robo de propiedad intelectual.
El debate excede lo tecnológico. En Washington se discute si Estados Unidos debe restringir la circulación de modelos abiertos chinos como Kimi K3 o DeepSeek. Anthropic y OpenAI vienen alertando sobre esos riesgos, mientras NVIDIA y gran parte de la industria argumentan que una prohibición terminaría debilitando la competitividad estadounidense y favorecería el desarrollo autónomo de China.
La discusión refleja dos estrategias diferentes dentro del capital tecnológico estadounidense:
El bloque de las plataformas abiertas (NVIDIA, Microsoft, Meta y otros) considera que mantener abiertos los modelos fortalece el ecosistema occidental, genera mayor innovación y dificulta que China desarrolle un estándar alternativo.
El bloque de los laboratorios de frontera, encabezado por Anthropic y, en menor medida, OpenAI, prioriza controles regulatorios más estrictos porque entiende que los modelos más avanzados constituyen una tecnología estratégica comparable a los semiconductores o incluso al material nuclear.
El conflicto no enfrenta simplemente a Estados Unidos y China. También expresa una disputa intra-capitalista por quién controlará la infraestructura de la inteligencia artificial.
Las empresas de hardware y de infraestructura obtienen beneficios cuanto mayor sea la difusión de modelos abiertos.
Los desarrolladores de modelos cerrados tienen incentivos para promover mayores barreras regulatorias que eleven el costo de entrada para futuros competidores.

En ese sentido, la controversia sobre los modelos abiertos chinos funciona también como una disputa por la configuración del futuro mercado mundial de la IA: si prevalecerá un ecosistema relativamente abierto y competitivo o un oligopolio dominado por un puñado de laboratorios estadounidenses con fuerte respaldo estatal.

En síntesis, el artículo de Axios muestra que Anthropic está cada vez más aislada porque intenta combinar una agenda de seguridad nacional con una regulación más estricta de la IA, mientras buena parte de Silicon Valley teme que esas restricciones terminen consolidando un mercado menos competitivo y más concentrado.

Jamás me doblegaré

Cristina Fernández de Kirchner anunció en una carta abierta su presentación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para impugnar la condena por la causa "Vialidad", calificando la inhabilitación como una proscripción motivada por el "lawfare". El documento denuncia un sesgo de género en la justicia argentina, vincula la persecución judicial con el atentado sufrido en 2022, y suma a juristas internacionales para su defensa. La visión política del kirchnerismo y su conductora califica a los tribunales de Comodoro Py como el epicentro del "lawfare" y la persecución política en Argentina. Esta postura argumenta que un sector del Poder Judicial funciona como un instrumento de disputa de poder en lugar de impartir justicia. Ejes de la crítica a Comodoro Py Mecanismo de Proscripción: Sostiene que las causas judiciales y las condenas (como en la causa "Vialidad") no buscan castigar delitos, sino neutralizar y proscribir a dirigentes populares de la vida pública. Farsa y Show Mediático: Denuncia que las citaciones e indagatorias (por ejemplo, en la causa "Cuadernos") se configuran como "farsas procesales" montadas para el espectáculo mediático. Su objetivo sería desviar la atención social de los problemas económicos vigentes. Guerra Judicial o Lawfare: Describe al fuero federal como un esquema articulado entre jueces, fiscales, medios de comunicación hegemónicos y servicios de inteligencia. Según esta perspectiva, se utilizan "prácticas mafiosas", armado de pruebas y presiones para disciplinar a la oposición. Sustitución de las Fuerzas Armadas: Compara el accionar actual de ciertos sectores judiciales con los métodos de los golpes militares del siglo XX. Plantea que hoy la intervención en la vida institucional y la desestabilización democrática se ejecutan desde los escritorios de Retiro. Politización de la Justicia: Cuestiona las reformas estructurales del pasado, señalando que la dinámica interna actual (como la elección de autoridades en el Consejo de la Magistratura) ha llevado a que los magistrados actúen más como militantes políticos enfocados en armar listas que en dictar fallos independientes.

¿A qué vino el FMI?

Horacio Rovelli interpreta la visita de Kristalina Georgieva como un gesto político y financiero clave: apoyo explícito al gobierno de Javier Milei, garantía de capacidad de pago vía Vaca Muerta y un mensaje de flexibilidad del FMI respecto al destino de los fondos.

Psycho Killer carioca

Una sombra planea hoy sobre la relación bilateral más estratégica de la Argentina: la que mantiene con Brasil. El canciller Mauro Vieira llamó a consultas a su embajador en Argentina luego de que Milei calificara al presidente brasilero de «convicto» y «ladrón».

El silencio de los culpables

El análisis de Artemio López sostiene que el silencio opositor y la omisión de Cristina Kirchner, denominando a esta estrategia como "La Innombrable", fragmentan al peronismo y fortalecen el relato oficialista, facilitando la hegemonía oficialista. Esta dinámica, derivada de la impunidad tras el atentado de 2022, conlleva a la desmovilización popular y a la normalización de la violencia política. Sin duda el atentado y la persecución judicial contra Cristina Kirchner buscan su proscripción definitiva para retirar del escenario político la única alternativa real al modelo actual. Claves del análisis sobre el silencio interno: Disciplinamiento político: El ataque físico y judicial funciona como una amenaza mafiosa para disciplinar a toda la dirigencia opositora. Complicidad por omisión: El silencio de los propios sectores del peronismo fragmenta la resistencia y debilita la respuesta social frente al avance oficialista. Falta de reacción popular: Al no militar de forma unánime la consigna "Cristina Libre", la oposición convalida el cerco judicial y mediático que la aísla.Vía libre al mercado: Sin una conducción fuerte que polarice, el gobierno desarticula los derechos laborales y sociales sin encontrar resistencia institucional sólida.La columna concluye que callar el nombre de Cristina Kirchner no es una estrategia de moderación, sino una capitulación política que deja al campo popular sin su principal referencia de poder.
La proscripción y el intento de eliminación simbólica o física de líderes populares en Argentina tiene antecedentes históricos claros, donde el silencio o la moderación interna de sus propios movimientos funcionó como un factor de debilitamiento. Procesos históricos de proscripción y reacción interna: La proscripción del Peronismo (1955-1973): Tras el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Peronismo, el decreto 4161 prohibió nombrarlo a él, a Evita y a los símbolos del partido. A nivel interno, surgieron sectores conocidos como el "neoperonismo" (liderados por figuras como Augusto Vandor) que intentaron construir un "peronismo sin Perón", apostando al silencio sobre el líder exiliado para negociar con las dictaduras y gobiernos civiles de turno. El derrocamiento e inhabilitación de Hipólito Yrigoyen (1930): El primer golpe de Estado moderno en Argentina derrocó al líder de la Unión Cívica Radical (UCR). Yrigoyen fue encarcelado en la isla Martín García bajo un fuerte cerco mediático y judicial que buscaba su muerte política. Sectores internos de la propia UCR (los "antipersonalistas") optaron por el silencio y la distancia con su figura histórica, facilitando el período de fraude patriótico conocido como la Década Infame. El fusilamiento y persecución a Manuel Dorrego (1828): El gobernador de Buenos Aires y líder del partido popular/federal fue derrocado por un golpe militar unitario liderado por Juan Lavalle. Dorrego fue fusilado sin juicio previo con el objetivo de cortar de raíz la representación de las clases populares. Gran parte de la élite política de la época rodeó el hecho de un silencio cómplice o justificativo, lo que derivó en años de guerra civil ante la falta de una salida política institucional. Elementos comunes con el análisis actual. La Ilusión de la moderación: En todos los casos, los sectores internos que optaron por no nombrar al líder perseguido creían que la moderación los salvaría de la persecución. El relevo fallido: Los intentos de la dirigencia "propia" por reemplazar al líder proscrito mediante el pacto o el silencio terminaron debilitando la base electoral y social del movimiento. Facilitación del modelo rival: La falta de una defensa unánime de la conducción perseguida permitió a los gobiernos de turno consolidar reformas económicas y políticas profundas sin resistencia. Un apéndice especial sobre la supuesta "pelotudez" de la consigna "CristinaLibre" y su comparación con "LulaLibre".

Reforma laboral: La IA corre los límites entre empleos

El artículo de Axios del 27 de julio de 2026 analiza cómo OpenAI está posicionando a ChatGPT como una herramienta para “especialistas del trabajo”, es decir, profesionales que requieren asistencia en tareas complejas y específicas. El foco está en cómo la IA se integra en entornos laborales, más allá de usos generales o recreativos. En el contexto argentino, donde la digitalización laboral avanza pero enfrenta limitaciones de infraestructura, la idea de un ChatGPT especializado podría ser útil en sectores como educación pública, asesoría legal y gestión financiera. Sin embargo, la falta de regulación clara y la necesidad de supervisión humana son desafíos inmediatos.

¿A qué viene el FMI?

El FMI bajo la administración Trump ha sido percibido como un instrumento de control regional, alineando sus prioridades con la Casa Blanca: menos énfasis en políticas sociales y climáticas, más presión sobre disciplina fiscal y apertura de mercados en América Latina. En el cierre informe CEPA

Ahora Nicaragua, una mirada

"El imperativo de derrocar ahora a los Ortega Murillo" es un artículo de opinión escrito por el politólogo nicaragüense Julio López Campos, publicado en julio de 2026 en el medio independiente Viento Sur. El texto surge de inmediato tras el anuncio del mandatario Daniel Ortega de abolir definitivamente las elecciones en Nicaragua, cerrando cualquier vía legal para la alternancia política.

La paradoja: ¿Menos autenticidad, mayor masividad?

El Mundial 2026 marcó un antes y un después en Estados Unidos: la final España–Argentina fue vista por 62,8 millones de personas (38,9M en Fox y 23,9M en Telemundo/Peacock), récord histórico para un partido de fútbol en ese país y para una transmisión deportiva en español. El torneo, celebrado en EE. UU., Canadá y México, se benefició del auge del streaming, la buena campaña de la selección anfitriona y la presencia de figuras como Lionel Messi. El resultado fue un fuerte impacto económico: crecimiento de audiencias digitales, millones de nuevos suscriptores en plataformas como Peacock y un posicionamiento renovado de la FIFA para negociar derechos futuros. Más allá de lo deportivo, el evento consolidó al fútbol como un producto central del mercado audiovisual estadounidense, capaz de competir con finales de la NBA o la Serie Mundial. El fenómeno refleja la paradoja contemporánea del deporte: críticas a su mercantilización conviven con un crecimiento sin precedentes en asistencia, consumo y rentabilidad, similar al auge comercial observado en la Fórmula 1.

La apuesta por la IA se basa en dos (muy) grandes suposiciones

El artículo "AI and productivity", de Michael Roberts, analiza críticamente la promesa de que la inteligencia artificial desatará un fuerte aumento de la productividad y, con ello, una nueva etapa de crecimiento capitalista. Su tesis es que, pese a las enormes inversiones y la euforia bursátil, todavía no existen evidencias sólidas de un salto significativo en la productividad agregada.

¿La IA revolucionará la productividad o estamos ante otra burbuja tecnológica?

Mientras las grandes empresas tecnológicas y los mercados financieros celebran la inteligencia artificial como el motor de una nueva revolución económica, la evidencia empírica sigue siendo mucho más modesta. Esa es la principal conclusión del economista marxista Michael Roberts.

El autor sostiene que la IA ya produce mejoras de eficiencia en tareas específicas —programación, redacción, atención al cliente o procesamiento de datos—, pero esos avances todavía no se traducen en un incremento apreciable de la productividad del conjunto de la economía. La historia económica muestra que las grandes innovaciones tecnológicas suelen requerir décadas para difundirse y reorganizar los procesos productivos antes de reflejarse en las estadísticas nacionales.

Roberts destaca además una contradicción propia del capitalismo contemporáneo: las empresas invierten cientos de miles de millones de dólares en infraestructura para IA con la expectativa de reducir costos laborales y aumentar ganancias, pero esa misma carrera tecnológica puede profundizar la sobrecapacidad instalada y reducir la rentabilidad media del capital.

Otro aspecto central es el impacto sobre el empleo. Diversos estudios citados muestran que los trabajadores jóvenes son quienes comienzan a sufrir con mayor intensidad el reemplazo de tareas rutinarias. En ocupaciones altamente expuestas a la IA, el empleo de trabajadores de entre 22 y 25 años estaría disminuyendo a un ritmo superior al 4% anual, mientras las empresas privilegian perfiles con mayor experiencia capaces de supervisar y complementar los sistemas inteligentes.

Desde una perspectiva marxista, Roberts sostiene que la IA no modifica las leyes fundamentales del capitalismo. Puede aumentar la productividad del trabajo y reducir la necesidad de mano de obra, pero ello no garantiza un crecimiento sostenido si la rentabilidad continúa deteriorándose y si la demanda permanece limitada por salarios estancados.

En consecuencia, la inteligencia artificial aparece como una tecnología potencialmente transformadora, aunque subordinada a las contradicciones propias del sistema económico. El problema no sería la capacidad técnica de la IA, sino la forma en que el capital organiza su utilización.

Un ataque «inmoral»

Tucker Carlson declaró que Estados Unidos “perdió su soberanía hace muchos años” al subordinar su política exterior a Israel, acusando a Donald Trump de traicionar a sus votantes con un ataque contra Irán en febrero de 2026. Según Carlson, la fusión entre la CIA y el Mossad ha convertido a EE.UU. en un país que actúa en beneficio de otro, lo que él considera una “traición” nacional.

📌 Puntos principales de la entrevista
Fecha y contexto: Publicada el 23 de julio de 2026 en RT, tras el ataque estadounidense contra Irán en coordinación con Israel.

Crítica a Trump: Carlson afirmó que Trump hizo “lo que dijo que nunca haría” y lo hizo “por mandato de Israel”, lo que lo llevó a romper con el Partido Republicano.

CIA y Mossad: Señaló que ambas agencias han operado como una sola entidad durante más de 60 años, alimentando a EE.UU. con desinformación.

Ejemplos de desinformación:

La acusación de que Irak tenía armas de destrucción masiva.

La teoría de que eliminar al ayatolá Jameneí provocaría el colapso del gobierno iraní.

Soberanía perdida: Carlson sostuvo que EE.UU. ya no decide por sí mismo y que esta situación es “humillante” para sus ciudadanos.

Consecuencias: Advirtió que esta guerra podría marcar el fin del “imperio estadounidense” y causar una gran disrupción económica en EE.UU. y Europa.

🔎 Interpretación y contexto
Carlson como figura mediática: Tucker Carlson es un periodista y comentarista conservador con gran influencia en sectores críticos de la política exterior estadounidense.

Narrativa de subordinación: Su argumento se centra en la idea de que EE.UU. actúa como brazo militar de Israel, lo que cuestiona la independencia de su política exterior.

Impacto político: Estas declaraciones refuerzan el debate interno en EE.UU. sobre el rol de Israel en las decisiones estratégicas y sobre la legitimidad de las acciones militares en Medio Oriente.

Relevancia internacional: Para países como Argentina y otros "aliados incondicionales" el análisis de un ex MAGA como Carlson, puntualiza el declive del poder estadounidense y el surgimiento de un orden multipolar.

Una arquitectura algorítmica que premia la polarización

El artículo de Bruno Sgarzini parte de una pregunta que se volvió central durante el Mundial 2026: ¿existió realmente una campaña coordinada contra la Argentina o fue un fenómeno espontáneo amplificado por los algoritmos?

Su respuesta es matizada. No sostiene una teoría conspirativa, pero tampoco acepta que todo haya sido casual.Las redes sociales se inundaron durante el Mundial 2026 de mensajes que acusaban a la Argentina de racismo, supremacismo blanco, corrupción arbitral ("ArgenFIFA") y privilegios deportivos. Para Sgarzini, el fenómeno no puede reducirse a una simple conspiración, pero tampoco explicarse únicamente por el comportamiento espontáneo de millones de usuarios.

El autor sostiene que confluyeron varios factores.

En primer lugar, existieron núcleos organizados de producción de contenido que instalaron determinadas narrativas. Sin embargo, la verdadera potencia no provino de esos grupos sino de los algoritmos de plataformas como X, TikTok e Instagram, que privilegian el contenido emocional, polarizante y conflictivo.

En segundo término, la selección argentina llegaba al Mundial como uno de los equipos más exitosos de la última década. Esa condición de favorito multiplicó el incentivo para generar contenido crítico, ya que "odiar al campeón" genera muchas más interacciones que apoyarlo.

También analiza cómo la discusión sobre la composición étnica de la selección argentina fue utilizada para presentar al país como excepcionalmente racista, ignorando procesos históricos, migratorios y demográficos mucho más complejos. El autor advierte que muchas críticas mezclaron hechos ciertos con generalizaciones falsas, una combinación especialmente eficaz para viralizarse.

Otro aspecto central del análisis es que la economía de la atención recompensa mucho más la indignación que la información. Cada publicación que denunciaba a Argentina encontraba miles de respuestas, réplicas y discusiones, alimentando un círculo de retroalimentación que hacía crecer todavía más el alcance del tema.

El artículo concluye que probablemente no existió un "comando central" dirigiendo una operación mundial, pero sí una convergencia entre actores interesados, comunidades digitales ya predispuestas y algoritmos diseñados para maximizar la confrontación. En ese contexto, una narrativa inicialmente marginal terminó convirtiéndose en una conversación global.

Un debate que sigue abierto

Otros análisis publicados durante julio llegan a conclusiones parcialmente coincidentes. Investigaciones periodísticas y de consultoras digitales registraron millones de menciones negativas sobre Argentina durante el Mundial, aunque aclaran que esos datos no demuestran por sí solos la existencia de una operación centralizada. También destacan el papel decisivo de los algoritmos y de la lógica de las plataformas para convertir algunos temas en fenómenos globales.

En ese sentido, la tesis de Sgarzini puede resumirse así: más que una conspiración perfectamente organizada, existió una convergencia entre campañas parciales, incentivos económicos de las plataformas y una arquitectura algorítmica que premia la polarización, transformando un conjunto de narrativas dispersas en una percepción internacional de gran alcance.

Nos matan la memoria

Estos apuntes describen muy brevemente la génesis, evolución y reactivación del concepto de «campaña antiargentina» como un dispositivo retórico y tecnológico estructural de los modelos económicos de derecha neoliberal en la Argentina. Se sostiene que este constructo funciona como un mecanismo de cohesión ideológica abstracta en el plano de la superestructura discursiva y digital. Su objetivo es edificar una unificación imaginaria de la población de manera concomitante con un proceso material de desarticulación, extranjerización y fragmentación estructural del Estado-Nación, aquí caracterizado bajo la categoría analítica de tupacamarización. A través de un abordaje histórico-comparativo, se demuestra la línea de continuidad entre el programa fundacional de la última dictadura cívico-militar (1976-1983) conducido por José Alfredo Martínez de Hoz y su capítulo contemporáneo bajo la gestión libertaria y el denominado «Plan Caputo».

IA y la competencia China: ¿Fortaleza o riesgo?

La aceleración del desarrollo de la inteligencia artificial en China abrió una nueva grieta dentro del poder económico y político de Estados Unidos. El CEO de Nvidia, Jensen Huang, cuestionó a la administración de Donald Trump por impulsar regulaciones basadas en temores sobre los riesgos futuros de la IA y advirtió que una estrategia excesivamente restrictiva puede terminar debilitando la competitividad estadounidense frente a Pekín.

El detonante de la polémica fue la irrupción de Kimi K3, un modelo de inteligencia artificial desarrollado por la empresa china Moonshot AI, cuyo rendimiento y bajo costo sorprendieron a la industria tecnológica. Su aparición reavivó en Washington el debate sobre la conveniencia de limitar el acceso a modelos abiertos provenientes de China por razones de seguridad nacional.

Huang sostuvo que la regulación no debe quedar en manos de un reducido grupo de empresas que buscan preservar sus posiciones dominantes. En ese punto, marcó diferencias con compañías como OpenAI y Anthropic, que impulsan mayores controles sobre el desarrollo y la difusión de modelos avanzados de IA.

Detrás de la discusión técnica se esconde una disputa económica de enorme magnitud. Mientras Nvidia necesita un mercado global abierto para expandir la venta de sus procesadores, otros gigantes de la inteligencia artificial consideran que endurecer las regulaciones y restringir la competencia china es clave para mantener su liderazgo.

La controversia refleja uno de los principales dilemas de la estrategia estadounidense: cómo contener el avance tecnológico de China sin frenar la capacidad de innovación de sus propias empresas. La aparición de modelos chinos cada vez más competitivos demuestra que la carrera por la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los escenarios centrales de la competencia geopolítica entre las dos mayores potencias del mundo.

Rechazar un orden que acaba de otorgar a doce hombres, más riqueza que la que poseen cuatro mil millones de personas

El artículo ¿Qué quiere realmente el comunismo? de Lavinia Marchetti, presenta un recorrido histórico y teórico de las ideas comunistas, distinguiendo sus metas originales de las interpretaciones propagandísticas o las deformaciones de los regímenes autodenominados comunistas. Plantea que la teoría comunista busca eliminar la explotación económica inherente al capitalismo, reemplazando la propiedad privada de los medios de producción por una gestión colectiva democrática. Desarrolla diez puntos clave: comienza con la plusvalía como base de la explotación, aclara que el comunismo no pretende abolir los bienes personales, y sitúa como meta última recuperar la “alienación” del trabajador (remitir a los Manuscritos de 1844) para lograr que “el libre desarrollo de cada uno sea condición del desarrollo de todos”. Introduce el materialismo histórico como herramienta de análisis, critica el Estado como garante del orden de propiedad, y emplea conceptos marxistas posteriores (hegemonía de Gramsci, aparatos ideológicos de Althusser, igualdad-libertad de Balibar, entre otros) para explicar por qué la dominación parece aceptable. Reconoce los abusos de regímenes pasados (Stalin, Mao, Pol Pot) y el efecto de la Guerra Fría en estigmatizar al comunismo. Finalmente enumera demandas contemporáneas (“democracia económica”, “retirar de mercado salud y vivienda”, reducción de la jornada) ilustrando que los fines comunistas traducidos hoy pueden parecer razonables ante la creciente desigualdad global.
En el inicio un breve recorrido por el pensamiento tardío de Alhusser , sobre el materialismo aleatorio que omite el artículo de Lavinia Marchetti

Golpe a la nostalgia: Mercantilización masiva, la paradoja del mundo del espectáculo

El Mundial 2026 no solo batió récords deportivos y de asistencia. También confirmó un cambio estructural en el mercado audiovisual estadounidense: el fútbol dejó de ser un producto de nicho y pasó a ocupar un lugar central en la industria del entretenimiento.

Según Axios, la final entre España y Argentina fue vista por 62,8 millones de personas en Estados Unidos, convirtiéndose en el partido de fútbol más visto de la historia del país y en la final de un Mundial con mayor audiencia registrada en territorio estadounidense.

Los datos más relevantes son:

62,8 millones de espectadores entre las transmisiones en inglés (Fox) y español (Telemundo/Peacock).
38,9 millones siguieron el encuentro por Fox.
23,9 millones lo hicieron por Telemundo y Peacock, estableciendo además un récord histórico para una transmisión deportiva en español en Estados Unidos.

El fenómeno responde a varios factores:

La organización del torneo en Estados Unidos, Canadá y México acercó el evento al público norteamericano.
La buena actuación de la selección estadounidense incrementó el interés durante toda la competencia.
La expansión del streaming amplió considerablemente el alcance de las transmisiones.
La presencia de figuras como Lionel Messi, en lo que podría haber sido su último Mundial, aportó un atractivo adicional.

Desde el punto de vista económico, el impacto fue inmediato. Fox registró un fuerte crecimiento de sus plataformas digitales, mientras que Peacock sumó millones de nuevos suscriptores gracias al torneo. El éxito de audiencia fortalece además la posición de la FIFA de cara a la negociación de los derechos televisivos del Mundial 2030, cuyo valor se proyecta significativamente superior al de los ciclos anteriores.

En perspectiva, el Mundial 2026 consolidó el ingreso definitivo del fútbol al mercado deportivo de masas en Estados Unidos. Durante décadas, las ligas profesionales estadounidenses dominaron el consumo televisivo; ahora, la Copa del Mundo demostró que un gran evento futbolístico puede competir e incluso superar, en audiencia, a las finales de la NBA, la Serie Mundial de béisbol y otros espectáculos tradicionales del deporte estadounidense.

La gran paradoja del deporte contemporáneo es que cuanto más se denuncia la mercantilización del espectáculo, más masivo se vuelve ese mismo espectáculo. Nunca hubo tantas críticas al negocio del fútbol —calendarios interminables, clubes-empresa, fondos de inversión, marketing global, precios prohibitivos de las entradas— y, sin embargo, nunca tanta gente lo consumió.

El Mundial 2026 parece confirmar esa contradicción. La final entre España y Argentina reunió casi 63 millones de espectadores solo en Estados Unidos, una cifra impensable apenas una década atrás. El fútbol ya no es únicamente el deporte más popular del planeta: se está convirtiendo también en uno de los principales productos culturales de la economía digital.

Existe una analogía reveladora con la Fórmula 1. Los aficionados de larga data sostienen que la categoría perdió parte de su mística: desaparecieron muchos circuitos históricos, los autos son cada vez más estandarizados, la estrategia informática pesa tanto como el piloto y el negocio domina sobre la épica deportiva. Sin embargo, los datos muestran el fenómeno inverso: la F1 vive el mayor auge comercial de su historia. Los autódromos registran récords de asistencia, las audiencias televisivas y por streaming multiplican las de décadas anteriores y la serie Drive to Survive transformó un deporte tradicionalmente europeo en un fenómeno global, especialmente entre públicos jóvenes y estadounidenses.

La lógica es similar a la del fútbol. Lo que muchos perciben como una pérdida de autenticidad es, al mismo tiempo, el mecanismo que permitió ampliar exponencialmente la escala del espectáculo. La digitalización, las plataformas de streaming, las redes sociales y la internacionalización de los calendarios convirtieron competencias antes esencialmente nacionales o regionales en productos globales consumidos en tiempo real por cientos de millones de personas.

Desde una perspectiva de economía política, no hay contradicción. El capitalismo contemporáneo tiende a industrializar la emoción. El deporte deja de ser solamente una competencia para convertirse en una plataforma de producción de audiencias, datos, publicidad, apuestas, contenidos audiovisuales y consumo asociado. La nostalgia por un deporte "más puro" convive con una demanda que no deja de crecer porque el propio capital ha logrado expandir extraordinariamente el mercado del entretenimiento deportivo.

En ese sentido, el Mundial 2026 y la nueva Fórmula 1 ilustran una misma tendencia histórica: la espectacularización no necesariamente erosiona la masividad; muchas veces la potencia. El espectáculo puede perder parte de su aura romántica para quienes lo conocieron en otras épocas, pero gana una escala inédita como mercancía cultural global. La paradoja es que el deporte parece menos auténtico para muchos de sus seguidores históricos y, al mismo tiempo, nunca fue tan exitoso, rentable y universal.

Profunda agitación geopolítica

El artículo "U.S. Imperialism Resurgent", de Costas Lapavitsas, publicado en el número de julio-agosto de 2026 de Monthly Review, sostiene que el imperialismo estadounidense atraviesa una fase de reconfiguración y fortalecimiento bajo la segunda presidencia de Donald Trump. El autor rechaza la idea de un declive lineal de Estados Unidos y argumenta que Washington está reconstruyendo su capacidad de dominación combinando coerción financiera, poder militar y proteccionismo económico. Aunque Argentina no ocupa un lugar central en el texto, el marco analítico resulta especialmente pertinente para interpretar la inserción internacional del gobierno de Javier Milei.

Desde esta perspectiva, el fuerte alineamiento político, diplomático y económico con Washington puede entenderse no sólo como una decisión ideológica sino como una inserción subordinada dentro de una estrategia estadounidense más amplia de reorganización de su esfera de influencia en el hemisferio occidental. La importancia creciente del litio, el gas de Vaca Muerta, los minerales críticos y el Atlántico Sur convierte a Argentina en un espacio de interés estratégico en la competencia entre Estados Unidos y China.

En consecuencia, la discusión sobre inversiones extranjeras, acuerdos comerciales, el RIGI o la política exterior excede el plano económico y pasa a formar parte de una disputa geopolítica por recursos, tecnología y control territorial, característica de esta nueva etapa del imperialismo descrita por Lapavitsas, donde la región en general y La Argentina en particular, ocupan un lugar estratégico para el imperialismo norteamericano y su disputa por mantener o ralentizar la la caída de su hegemonía mundial.