Hace un año que el autoproclamado «anarcocapitalista» Javier Milei asumió la presidencia de Argentina. Asumió el poder en un país donde la inflación anual era del 160%, más de cuatro de cada diez personas estaban por debajo de la línea de pobreza y el déficit comercial se situaba en 43.000 millones de dólares. Además, existía una enorme deuda con el Fondo Monetario Internacional de 45.000 millones de dólares, de los cuales 10.600 millones debían ser pagados al prestamista multilateral y a los acreedores privados.
El miedo es un excelente disciplinador. Milei lo sabe, hacia adentro de su gobierno y hacia la sociedad toda. Le temen hasta los integrantes del poder económico que lo sostienen y piensan:“Si no es ahora, cuando”. El gobierno con apenas un cuchillo de madera legislativo, aprovechó la cobardía de muchos y la complicidad de la Corte Suprema para en un año hacer un reseteo del país, una demolición de una velocidad sin precedentes.
Se cumple un año de gobierno de Javier Milei y según las encuestas el gobierno goza de una aprobación de su gestión de casi el 50% de los argentinos, pero también casi el mismo porcentaje lo rechaza. Veamos el estudio de Proyección Consultores.