A través de ejemplos que van desde la Roma antigua hasta la Argentina actual, Carbone sostiene que la corrupción implica la captura del Estado por intereses privados y una ruptura del bien común. El caso Adorni aparece como una pregunta abierta sobre quiénes se benefician realmente cuando los bienes comunes quedan subordinados a negocios particulares.
Ni Estados Unidos ni sus aliados están preparados para afrontar las consecuencias de una escalada en su guerra con Irán. Sin embargo, Donald Trump se ha metido en un callejón sin salida, y no está claro si tiene una forma de salir airoso. Inicialmente su estrategia fue altamente transaccional y de máxima presión. Una tácticas de confrontación extrema y ultimátums severos para forzar condiciones más favorables antes de sentarse a negociar, pero los resultados no son los esperados, al menos no lo son durante el tiempo transcurrido. Cualquiera que sea la causa de la intransigencia de Estados Unidos, sus efectos son claros: más de 3.400 muertos en Irán, 3.000 muertos en el Líbano y quizás 75.000 muertos en Gaza, aunque la negativa de Israel a cooperar con las organizaciones de derechos humanos ha hecho que estas cifras no sean fiables.
Tanto Donald Trump como Javier Milei utilizan liderazgos personalistas que gestionan las crisis y desafíos internos desde el choque y la confrontación directa en lugar de la negociación tradicional. Ambos comparten una dinámica política en la que el debate público y el fuego amigo se resuelven centralizando el poder en su figura y su entorno de mayor confianza. Similitudes en el liderazgo frente a desafíos internos: Personalización del poder: Ambos presidentes delegan la gestión de las crisis en núcleos muy reducidos de su máxima confianza. Así como Trump utiliza su movimiento MAGA, Milei ha respaldado férreamente a funcionarios como Santiago Caputo o Martín Menem frente a acusaciones de operaciones y disputas en el ecosistema digital. El conflicto como herramienta: Lejos de apaciguar el ruido interno, ambos líderes utilizan la tensión como un método de supervivencia política. Milei, por ejemplo, ha restado gravedad a las disputas en La Libertad Avanza (LLA) afirmando que “si todos pensáramos igual, significa que no está pensando nadie” y que el disenso es síntoma de pensamiento crítico. Desplazamiento del foco hacia afuera: Ante las presiones de facciones internas o problemas de gestión, tanto Trump como Milei optan por endurecer su discurso contra los enemigos externos (la «casta», los organismos internacionales, la prensa opositora) y lanzar nuevos paquetes de medidas para retomar la iniciativa. El principal punto de divergencia radica en la base de sustentación partidaria. Mientras que Trump logró colonizar y reconfigurar un partido tradicional como el Republicano a su imagen y semejanza, Milei enfrenta el desafío de consolidar una fuerza política nueva, La Libertad Avanza, que aún se encuentra en pleno armado y sujeta a fricciones entre sus propios legisladores, el PRO y el ecosistema libertario. Veremos como les va… En la apertura Tucker Carlson insiste en que el lobby israelí eliminó a Thomas Massie y, de paso, acabó con MAGA. La buena noticia sostiene «es que ahora hemos confirmado cómo funciona el sistema». En el final Rich Baris el director de BIG DATA POLL y autor del nuevo libro «Burn It Down: What the Polls Show Young Americans Really Want» (Quémalo todo: lo que las encuestas muestran qué realmente quieren los jóvenes estadounidenses).