“Mi misión, y la de mi organización Sons of Liberty Internacional (SOLI), es derrocar regímenes autoritarios. Ayudamos utilizando diversos métodos como entrenamiento, asesoramiento militar hasta acciones más directas, que incluyen operaciones encubiertas. Así que venezolanos manténganse fuertes. Algunas de las mejores personas que he conocido están luchando por ti en las sombras para que puedas caminar por la luz”, escribió, en sus redes, Matthew VanDyke, presidente de SOLI, el mismo día de la asunción de Nicolás Maduro.
Siempre que suceden hechos de violencia, brutalidad y desprecio de clase sobre las infancias, recordamos este cuento que Osvaldo Lamborghini escribió en 1973. En principio era una crítica notable a la cosmovisión de la izquierda sesentista, hoy deviene en alegato ineludible contra la ideología neoliberal del envaselinamiento infantil.
En las dos últimas décadas se han multiplicado las pruebas empíricas sobre la desigualdad económica. Me refiero aquí a la desigualdad económica (ingresos y riqueza) en contraposición a la desigualdad social (esperanza de vida, acceso a la salud y la educación, niveles de contaminación, etc.), porque la primera impulsa las desigualdades en la segunda.