El Gran Debate económico cubano, que se desarrolló entre 1962 y 1965, y dividió aguas entre los sectores pro-Moscú y las posiciones defendidas por el Che Guevara y Ernest Mandel, constituyó un punto de inflexión ineludible para entender la historia de Cuba en particular y el imaginario de transformación social en general.
No basta con pensar que en un futuro —ojalá próximo— nos avergonzaremos como sociedad de todo lo sucedido y cedido en este período funesto. La regresión política es hiperbólica, desmesurada, vertiginosa, pero no por ello irreversible. La historia, nuestra historia pletórica de luchas y resistencias justas, nos lo ha demostrado con creces
Inversión, crecimiento y consumo en baja. Desempleo, pobreza, indigencia y concentración del ingreso en alza. El futuro premio Nobel nos esta matando.