¿Qué nos deparará el futuro? Una postura razonable podría ser intentar mirar a la especie humana desde fuera. Imagínese que es usted un observador extraterrestre que intenta averiguar qué está pasando aquí o, para el caso, imagínese que es usted un historiador dentro de 100 años -suponiendo que haya historiadores dentro de 100 años, lo cual no es obvio- y que mira hacia atrás para ver qué está pasando hoy. Verías algo bastante notable.
La comprensión convencional del marxismo como obstinadamente antirreligioso es errónea. De hecho, como argumentó el filósofo Alasdair MacIntyre, el cristianismo y el marxismo a veces han inspirado en la humanidad un sentido radical de esperanza para construir un mundo más justo.
Cuando Máximo Kirchner sostuvo recientemente en Mar del Plata que el principal logro de Néstor Kirchner fue recuperar la autoestima, el deseo tan golpeado tras casi 25 años de neoliberalismo, acertó. Dijo Máximo Kirchner: «Yo me acuerdo que cuando Néstor volvía a 2003, 2004, las recorridas donde iba, a él lo que más lo impresionaba era que lo veía quebrado al pueblo, que la veía mal a la gente, que no quería, que no empujaba. Y poquito a poquito fue recuperando eso. Yo creo que lo más grande que hizo esos 12 años no fue ni la Asignatura Universal por Hijo, no fueron las computadoras, no fue el desendeudamiento, fue que logró que nuestra gente volviera a creer en ella misma».