El que irrumpe tras el atentado ya no es ya el Milei “panelista disruptivo”, es ahora un emergente de una coyuntura donde el asesinato político vuelve a tener legitimidad para el bloque en el poder, la justicia, los medios hegemónicos, legitimado incluso por un segmento amplio de una “sociedad rota”. Es en esta perspectiva de análisis que la alianza Caputo-Milei excede largamente el “plano económico” y merece ser observada.
“Que (la oligarquía) esté temporalmente inclinada al asesinato es una connotación importante, que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella… No para duplicar sus hazañas sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos.” -Rodolfo Walsh, Prólogo a «Operación Masacre» –
La inducción de Ucrania en la OTAN después de obligar a Rusia a volver a sus fronteras anteriores a 2014 ha sido el único objetivo estratégico que los líderes de la UE se han permitido contemplar desde la invasión de Rusia hace tres años. Por desgracia, mucho antes de la reelección del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, este objetivo se deslizó hacia la inviabilidad. Y era evidente hace tiempo.