La mayoría de los especialistas consultados por Página/12 sostiene que lo que se viene es una unificación del peronismo (después del fallido FDT, algunos somos más cautos) y que el eje de la campaña será el modelo de Milei. El oficialismo, reforzó el liderazgo de Cristina al proscribirla y pierde a su principal oponente en la arena electoral, pero no política y deberá desechar la estrategia de polarizar con CFK, aunque no parezca posible con Cristina «balconeando». Ahora corren el riesgo que se debata la crisis socioeconómica, el endeudamiento y una crisis que, como es obvio, todos ven imparable.
Tal vez estaba esperando a que sonaran las campanas de alarma, o a que el portavoz del ejército israelí emitiera un anuncio oficial. Pero la expulsión masiva de palestinos de Gaza, conocida durante mucho tiempo en el lenguaje israelí como «transferencia», ya está en marcha. No en un futuro lejano. Ahora mismo.
¿De qué están hablando los líderes del G7? Naturalmente, se trata de la creciente crisis en Oriente Medio tras el ataque israelí a Irán; la continuación de la guerra en Ucrania y la necesidad de más sanciones contra Rusia y armas para Ucrania; qué hacer con los aranceles comerciales de Trump; cómo imponer diversos recortes en la ayuda internacional a los países pobres por parte de la mayoría de los gobiernos del G7 para dar cabida a un mayor gasto en armamento; y la necesidad de una política común contra China. Una desaceleración económica significativa que lleva al estancamiento, junto con una inflación todavía relativamente alta; una carga de deuda agobiante para la mayoría de la población mundial que apenas logra sobrevivir; y una crisis climática que se acelera: ninguno de estos temas se discutirá en las Montañas Rocosas ni en el Grand Hotel de Estocolmo.