Las tensiones internas en el peronismo, lejos de ser destructivas, deben ser canalizadas en un debate programático profundo que impulse la democratización de las organizaciones libres del Pueblo. De lo contrario, el riesgo es seguir perdiendo legitimidad frente a un gobierno que promueve la desintegración social, la ruptura de los lazos comunitarios y la dispersión de las organizaciones que históricamente defendieron los derechos de las clases populares.
En la foto de Isabel Perón con Victoria Villarruel, Isabelita hace de ella misma, pero Villarruel está allí porque es coherente con su historia: representa a los defensores del terrorismo de Estado y forma parte de un gobierno que aplicó una devaluación similar a la del Rodrigazo.
¿Qué tiene el capitalismo que hace del keynesianismo un horizonte que incluso a los aspirantes a revolucionarios les cuesta traspasar?