Jair Bolsonaro está ahora a la espera de juicio acusado de planear un golpe de Estado, privando al bloque de extrema derecha de Brasil de su cabeza visible. Sin embargo, con las elecciones presidenciales previstas para el año que viene, la izquierda brasileña aún no encontró un candidato que pueda igualar el atractivo popular de Lula. México parece la excepción, al menos por ahora. Pero esta excepción tuvo reglas no escritas aunque muy precisas: La sucesión encarnada en Claudia Sheinbaum Pardo, requirió primero «la ruptura del tradicional PRI» y, tras la conformación de Morena, una gestión adecuada de AMLO. Sin romper lo viejo parece no emerger lo nuevo, sostener el criterio de unidad anterior esteriliza la construcción de una nueva alternativa y aún rompiendo, sin una gestión anterior adecuada la transición hubiera sido difícil de lograr. Como en otras experiencias en el continente – lo mismo sucede en Colombia con Petro – y como regla, la sucesión de liderazgos populares históricos, manteniendo la vieja «unidad», tiene como punto de llegada el dominio de la aleatoriedad y sin garantías.
Un retrato impactante que ofrece nuevas perspectivas sobre casi todos los aspectos de la torturada existencia de Gramsci: una infancia marcada por graves problemas de salud; su comprensión de la cultura de los trabajadores y campesinos; su creciente comprensión de la economía política; su amistad con el economista Piero Sraffa; su frustración tratando de comunicarse y ser padre para el hijo que nunca vio; su generosidad y amabilidad. Sobre todo, Merrifield ilumina cómo Gramsci mantuvo su humanidad, sufriendo horriblemente en prisión mientras escribía un clásico revolucionario, «Los cuadernos de la cárcel».
Nation First explica por qué los aranceles de Trump son exactamente lo que el mundo libre necesita. Reiteramos, «El mundo libre» …