A fuerza de admisión social el show del freak actual ha llegado a ocupar nada menos que el aparato de Estado y su poderosa máquina represiva.
La orientación política más amplia de Trump es la de un nacionalismo estadounidense pragmático y conservador, a veces proteccionista y a veces pro libre mercado. Básicamente aspira a defender y promover los intereses nacionales y de sostenimiento de la hegemonía de Estados Unidos, con especial protección y preferencia para empresarios industriales en la política doméstica y predominio geopolítico de matriz imperial en su política exterior, modelada básicamente por y en la disputa, primero comercial y ahora tecnológica – pero también militar – con China, conflicto que escaló notablemente en el último lustro, aunque lleva ya más de dos décadas. La mirada de Adam Tooze.
El aviso de Trump de que aplicará una brusca suba de aranceles a bienes importados desde los tres mayores socios comerciales de EEUU disparó una respuesta anticipada de China, señal de otra escalada en la larga disputa estratégica de las dos potencias.