El título parece escrito a medida para describir a los líderes del FMI y el Banco Mundial durante las últimas décadas. Pero más allá de los escándalos personales, el foco se desplaza hoy a algo aún más determinante, la creciente subordinación de estas instituciones a los intereses de la administración estadounidense, especialmente bajo el segundo mandato de Donald Trump.
Cada uno de los 266 papas que tuvo hasta ayer la Iglesia católica expresó un tiempo y un contexto histórico; el estadounidense-peruano Robert Francis Prevost no será la excepción. El pontífice designado ayer fue uno de los hombres más cercanos a Francisco, al punto que este le confió el Dicasterio para los Obispos, que se encarga nada menos que de nombrar, formar y seguir la conducta de esos prelados en todo el mundo. Si el papa Bergoglio intentó comenzar a moldear la Iglesia del presente, su sucesor agustino, de 69 años, podría consolidar esa tarea si la salud y las circunstancias se lo permitieran.
«El único récord que hizo este imbécil de Milei es los 490 mil millones de dólares que tenemos de deuda a abril. Esa deuda devenga por mes, 4.700 millones de dólares, unos 5 billones de pesos. El gasto en todo lo que hace el Estado, es de 10,1 billones de pesos. Si pagara los intereses, tendría que pagar 5 billones. Es la mitad. El Gobierno está quebrado, lo que pasa es que nadie se lo dice, pero la connivencia de los grandes medios, de las provincias y los gobernadores, hace callar esta verdad «