En @France24_es publicaron una entrevista exclusiva a un ex trabajador de la Fundación Humanitaria de Gaza, organización de EEUU que desde mayo centraliza el reparto de ayuda en el enclave. Dice que la FHG es «cómplice de crímenes de guerra». La GHF es un brazo de la ocupación israelí, no una entidad humanitaria: responsable de la muerte de más de 130 civiles hambrientos y de herir a 1.000 en dos semanas, mientras difunde mentiras baratas.
La imagen era tan elocuente como calculada: el presidente estadounidense y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sellando su acuerdo comercial en el campo de golf de propiedad de Donal Trump en Escocia. La escena, digna de un spot publicitario para exaltar el poder unilateral, mostraba más que una negociación entre iguales, parecía el tributo de un vasallo a su señor feudal. Detrás de la cordialidad fotográfica, sin embargo, se esconde un terremoto económico cuyas réplicas afectarán a mercados, industrias y equilibrios geopolíticos durante años.
Hugo Presman ejemplifica, con tres casos de nuestra historia, los procesos de obstruccionismo – y resistencia – al desarrollo de una Argentina con futuro, soberanía política e independencia económica, sintetizados en la idea de “Patria o Colonia”. Desde su nacimiento, dos modelos en pugna dirimen su supremacía. De ahí surgen sus referentes encarnando la voluntad de constituir una patria o forjar una colonia. De constituir una Nación Latinoamericana o repúblicas balcanizadas. Como sostenía el ensayista, historiador y político Jorge Abelardo Ramos: “Somos un país, porque no pudimos integrar una nación, y fuimos argentinos porque fracasamos en ser latinoamericanos”.