La seguidilla de atentados y el asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay dieron paso a un viraje en la estrategia del presidente Gustavo Petro. En un año preelectoral, rumbo a las elecciones de 2026, la seguridad vuelve a ocupar el centro de la agenda, con el riesgo de que los grupos armados incrementen la violencia a la espera del nuevo gobierno, mientras se enfrentan entre sí por el control territorial.