La crisis europea concierne directamente a La Argentina. La Unión Europea es uno de los tres socios comerciales más grandes de nuestro país –después de Brasil y China– y su inestabilidad será un frente de tormenta más para un plan socioeconómico delirante y de por sí insostenible en el tiempo. Respecto a la crisis de la eurozona, Estados Unidos parece haber decidido abandonar el «orden mundial liberal basado en reglas» que una vez contribuyó a crear. Ya vimos el reordenamiento internacional que supone la disputa por la nueva hegemonía que tiene en la eurozona su convidado de piedra. En efecto, n la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, llamó a los europeos a seguir el ejemplo de Trump y amenazó con quitarles la garantía de seguridad transatlántica si no lo hacen. Europa, sin embargo, no parece entender las claves del nuevo mundo. El «viejo continente» se lamenta, y parece hoy con «principio de autopsia». Veremos como sigue.
La esperanza es una pasión triste es una afirmación del filósofo neerlandés Baruch Spinoza. La esperanza es un sentimiento que se dirige hacia un objeto que no está presente. Es un aliento que sostiene a las personas cuando algo está casi perdido o lastima profundamente.
Ucrania es un potencial proveedor clave de metales de tierras raras, incluyendo titanio, litio, uranio y grafito, con importantes reservas en varias regiones del país. Sin embargo, la explotación de estos recursos enfrenta desafíos significativos, como la falta de infraestructura adecuada y el impacto de la guerra. En total, Ucrania cuenta con 21 elementos de tierras raras que son considerados críticos por la Unión Europea, lo que resalta su importancia en la producción de tecnologías verdes. Además, hay un interés geopolítico en estos recursos, especialmente por parte de Estados Unidos.