En los últimos dos años, la mayoría de los periodistas occidentales han fracasado estrepitosamente al no informar adecuadamente sobre lo que constituye un genocidio indiscutible en Gaza. Esto ha supuesto un punto crítico incluso para los ya de por sí lamentables estándares de nuestra profesión, y es una razón más por la que el público desconfía cada vez más de nosotros. Existe un argumento reconfortante —sobre todo para aquellos periodistas que han fracasado estrepitosamente durante este período— que pretende explicar y justificar este fracaso. Según este argumento, la exclusión de los reporteros occidentales por parte de Israel ha imposibilitado determinar con exactitud lo que ocurre sobre el terreno en Gaza. Existen varias réplicas obvias a esto. Veamos…
«Estuve ayer (14-11-25) con Julio, detenido en el HPD (Hospital de Ezeiza) desde el jueves 13/11 a la tarde. La situación es gravísima: No había tenido acceso a sus pertenencias. Estaba con una camiseta térmica y hacía 30 grados. Todavía no le habían entregado su bolso que estaba en revisión …»
Hay silencio travestido de hipocresía respecto al genocidio en GAZA. Un político sin embargo, se ha atrevido a usar la palabra y ha sido elegido. El nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha sido muy claro: sí, ha habido un genocidio en Gaza. Añadió que si Netanyahu viniera a Nueva York, la policía aplicaría la orden de detención emitida contra él por la Corte Penal Internacional. Y cuando se le hizo la pregunta que se hace a todos los candidatos «¿Vas a visitar Israel?», respondió que era el alcalde de los neoyorquinos y que su trabajo era mejorar sus condiciones de vida. Y para los que sacrifican la dignidad a «las encuestas», sepan también que un buena parte del flujo electoral juvenil que lo llevó a la victoria, responde a su empatía sincera con el sufrimiento del pueblo estadounidense silvestre, el que camina por el lado salvaje de la gran manzana, y entonces también el martirio del pueblo palestino.