El reconocimiento renuente de la condición de Estado palestino por parte de Gran Bretaña, Francia, Australia y Canadá esta semana es una estafa: es el mismo cambio y cebo que ha estado bloqueando la creación de un Estado palestino durante tres décadas.
Imaginemos que estos cuatro principales países occidentales hubieran reconocido a Palestina no a finales de 2025, cuando Palestina está en las etapas finales de su erradicación, sino a finales de la década de 1990, durante un período de supuesta construcción del Estado palestino.
El raid de «la baja de pobreza» sigue su curso y cumple ya dos décadas, aunque con diferencias. Así como durante la década ganada 2003-2015 el firulete impactaba sobre una realidad estructural de mejoras crecientes en las condiciones de vida del conjunto, hoy, los llamados «sesgos metodológicos» en la medición de pobreza e indigencia son aún más notables, pues se imprimen sobre el deterioro acelerado y creciente de las condiciones materiales de existencia de un conjunto mayoritario de la ciudadanía por lo cual el artefacto final resulta menos atractivo para su compra.
Veamos algunos de los ya muy transitados «sesgos metodológicos», no sin reconocer que el neoliberalismo sabe «nominar para dominar»: el default es «reperfilamiento», la transferencia de ingresos «equilibrio fiscal», la fuga «formación de activos externos y todo así …
La expresión monocausal se refiere, según cualquier diccionario que se consulte, a una situación en la que una sola causa es responsable de un efecto o resultado particular. En general, reducir fenómenos complejos a una sola causa tiene como origen un fuerte dogmatismo, la comodidad que la simplificación extrema permita acercar a una presunta verdad indubitable, al tiempo que exhibe una manifiesta pereza intelectual