En un artículo de 2013 se advertía que pronto el método oficial, lógicamente incorrecto, conduciría a afirmaciones falsas de pobreza cero, y así ha sido. ¿Qué puede ser más ilógico y absurdo que tomar una canasta de consumo de hace 50 años, llegar a «líneas de pobreza» actuales tan bajas que la gente ya no puede sobrevivir físicamente en esos niveles, y luego interpretar la ausencia de observaciones, porque no hay supervivientes, triunfalmente como el logro de la «pobreza cero»? Es necesario desmantelar la compleja estructura de falsas afirmaciones estadísticas en todos los países. Solo entonces podrá haber un intento honesto de trazar un camino para erradicar la pobreza. En La Argentina las cosas marchan por el mismo sendero, una estructura de gastos del hogar correspondiente al año 2005 es la referencia para establecer niveles de pobreza dos décadas después. Muy obvio todo y un cachivache las explicaciones de los «analistas».
Los días 15 y 16 de julio, delegados de treinta países de todo el mundo se reunieron en Bogotá, Colombia, para celebrar una conferencia convocada con el propósito de poner fin al genocidio perpetrado por Israel contra los palestinos en Gaza, que ya dura veintiún meses. En su discurso ante la conferencia, el día 15 de julio, Francesca Albanese, Relatora Especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados —a quien, la semana pasada, el gobierno de Trump sancionara en represalia por sus firmes posturas en favor de Palestina— explicó por qué los Estados debían suspender todas sus relaciones con Israel. La victima ejemplar, cuyo genocidio dio origen hace tan poco a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio (1948) se transformó por obra y gracias del secuestro identitario por parte del Estado de Israel, en el victimario ejemplar.
El Financial Times reveló este mes que un grupo de inversores israelíes, uno de los grupos de consultoría empresarial más importantes del mundo y un grupo de expertos encabezado por el ex primer ministro británico Tony Blair habían estado trabajando en secreto en planes para explotar las ruinas de Gaza como bienes raíces de primera calidad.
Las corporaciones y los planificadores militares estadounidenses dan la bienvenida al «espacio de maniobra legal» que Israel ha abierto para que se beneficien de una guerra que masacra y mata de hambre a civiles. El consorcio secreto parece haber estado buscando formas prácticas de hacer realidad la “visión” del presidente estadounidense Donald Trump de Gaza como la “Riviera del Medio Oriente”: transformar el pequeño enclave costero en un patio de recreo para los ricos y una atractiva oportunidad de inversión, una vez que pueda ser limpiado étnicamente de su población palestina.