El concepto de colonialismo de asentamiento siempre ha sido un elemento clave en la teoría marxista del imperialismo, cuyo significado ha ido evolucionando gradualmente a lo largo de un siglo y medio. Hoy, el resurgimiento de poderosos movimientos indígenas en las luchas por la supervivencia cultural, la tierra, la soberanía y el reconocimiento, además de la resistencia al genocidio infligido por el Estado israelí al pueblo palestino en los territorios ocupados, han llevado la noción de colonialismo de asentamiento al primer plano del debate mundial.
En agosto, el portavoz de las FDI insistió ante +972 y Local Call en que “la información clasificada de las FDI no se transmite a proveedores civiles y permanece en las redes segregadas de las FDI”, pese a que nuestra investigación revelaba a la sazón que el ejército israelí de hecho había almacenado cierta información de inteligencia obtenida a través de los sistemas de vigilancia masiva de la población de Gaza en servidores gestionados por el AWS de Amazon. Esta vez, el ejército y el Ministerio de Defensa de Israel declinaron todo comentario.
El Trump que se perfila en su plan para Gaza, es más desequilibrado que lo que podíamos suponer. La idea de «tomar posesión de la Franja», desplazar a 1,8 millón de habitantes a países árabes vecinos, a fin de terminar de destrozar lo que queda en pie para luego construir “la Riviera de Oriente Medio” es tan absurda, delirante y ridícula, que no sabría si reír o llorar.