La democracia está en crisis en todo el mundo industrializado porque su desempeño no ha cumplido con lo prometido. Los partidos de extrema derecha y extremistas se están beneficiando del hecho de que el centro izquierda y el centro derecha ahora están asociados con el estancamiento salarial, el aumento de la desigualdad y otras tendencias desfavorables. Los partidos de centro han fracasado en cumplir sus promesa y así están, en bancarrota global.
¿Son los «países sin destino» un nuevo modelo para las formaciones económico- sociales periféricas? ¿Qué sostiene en el poder a Dina Boluarte?, ¿por qué se debilitaron las protestas?, ¿cuál es el papel del Parlamento? Estas y otras preguntas son abordadas en esta entrevista, cuando la democracia peruana agoniza.
El paso vertiginoso de los acontecimientos políticos de los últimos largos años, tan inclinado a la barbarie, deja siempre en el aire la pregunta por una política de izquierda. No se trata sólo de que con la pérdida de la gramática política de la palabra “revolución” la política de la izquierda se ha corrido irremisiblemente a la derecha, asumiendo como todo su horizonte gestionar de la mejor manera la desposesión capitalista, no se trata sólo de que la palabra “revolución” ha quedado asociada a otra gramática que ya no es política, la de una “ética” de la militancia, valiosa y respetable, pero que no acierta a configurar un horizonte político, condenándose a ser una oposición eterna y sin destino a la desposesión capitalista, sino que se trata, sobre todo, de que los esperpentos de la nueva derecha nacen de las entrañas de aquella izquierda corrida hacia el centro.