Es un hecho: el neoliberalismo ha fracasado. Los principales ejes de las políticas aplicadas desde los años 80 -globalización, financiarización y represión social- han mostrado sus límites sociales, ecológicos y políticos. Pero este fracaso no significa el fin de la contrarrevolución a favor del capital que comenzó con el neoliberalismo. Al contrario, lo que está surgiendo parece más bien una aceleración de este fenómeno, con la aparición de una alternativa libertaria.