Con el triunfo de Nicolás Maduro frente a la opción de ultraderecha , una gran noticia para el pueblo venezolano y los gobiernos y movimientos popular democráticos en la región, se abre en Venezuela un nueva etapa de la revolución Bolivariana. En un marco de restricciones sociales y económicas, fuertemente tributarias del condicionamiento que impuso el bloqueo norteamericano sobre una economía primaria, el PSUV parece dispuesto a profundizar la democracia política y la diversificación productiva para volver a ser fieles al mandato de Hugo Chávez del que ayer se cumplieron 70 años de su nacimiento: «Nos proponemos crear una verdadera democracia económica donde sea el hombre, y no los indicadores macroeconómicos, el verdadero centro de atención del gobierno y su razón de ser. En el fondo, sólo una verdadera revolución nacional y democrática, que nos devuelva a los venezolanos la dignidad y el orgullo, puede hacer de Venezuela una morada para todos. Ese es nuestro empeño y nuestro objetivo». Esperemos que cumplan y que la revolución no vuelva a ser televisada.
En este artículo Eduardo Rinesi reflexiona acerca de lo que denomina el “fetichismo del presente”, una forma de pensar el tiempo político que vivimos sin tener en cuenta que nunca somos sólo presente sino también historia, memoria y esperanza, y lo que con ellas sepamos hacer colectivamente.
Internet es la vida misma. Con esta frase [en inglés, “The internet is real life”] comenzaba un artículo publicado en The Atlantic la mañana después del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 en Washington. “Internet es la vida misma” fue probablemente la mayor enseñanza de la década de 2010. La Primavera Árabe de 2011 fue nuestra primera lección. La juventud de toda África del Norte y Oriente Medio protagonizó manifestaciones para protestar contra el coste de la vida, el desempleo endémico y los regímenes autoritarios a que estaba sometida, organizándose en gran medida a través de las redes sociales.