David Hogg, uno de los fundadores del grupo de control de armas March for Our Lives [“Marcha por nuestras vidas”], tuiteó a principios de septiembre: «Espero equivocarme, pero si perdemos en noviembre creo que la razón principal será el número de hombres jóvenes de todas las razas que ya no son demócratas.» No sé si eso es cierto, pero la deriva de los hombres jóvenes hacia la derecha no es sólo peligrosa para los demócratas en estas elecciones. Las grandes poblaciones de jóvenes airados son una receta para la inestabilidad política y la violencia a largo plazo. Los ignoramos a expensas de los riesgos que ello conlleva.