Cuando la Casa Blanca aprobó discretamente la renovación de las exportaciones de los aceleradores de IA H200 de Nvidia a China —con una comisión del 25%—, fue más que un simple ajuste de política. Marcó el colapso efectivo de la estrategia de contención de semiconductores de Washington.
Tras años de controles de exportación crecientes, sanciones y presión de la alianza, Estados Unidos ahora está cediendo lo que la guerra de los chips dejó claro: China no puede ser congelada tecnológicamente, y el monopolio estadounidense sobre tecnología avanzada ya no es aplicable.
La derrota de la socialdemocracia chilena abrió paso a una nueva experiencia de ultraderecha regional, y despliegue de la nueva fase de neoliberalismo extremo.
Lo que comenzó en un ascenso de luchas ciudadanas que permitió la llegada del Frente Amplio Chileno al gobierno en 2021, cuatro años después terminó como lo hicieron casi sin excepción las experiencias socialdemócratas en occidente: Parteras de gobiernos de ultraderecha, incluida la experiencia local reciente del Frente de Todos. Este texto analiza cómo las experiencias de coaliciones progresistas en América Latina y Europa terminaron debilitadas al adoptar políticas neoliberales. Se observa un patrón: cuando las fuerzas progresistas entregan la conducción económica al FMI o a sectores financieros, se fracturan internamente, pierden apoyo popular y abren el camino a la derecha y la ultraderecha. Casos como Syriza en Grecia, el PS en Portugal, el PSOE-Podemos en España, el PT en Brasil y el Frente de Todos en Argentina muestran que la búsqueda del “centro político” conduce a la pérdida de identidad y a derrotas electorales. En contraste, la experiencia de Gustavo Petro en Colombia marca una ruptura con la socialdemocracia tradicional, al desplazar ministros moderados y reafirmar un programa de emergencia popular. La conclusión central es que la unidad progresista sólo puede sostenerse si se aparta del rumbo económico fijado por el FMI y se afirma en sus propios valores, evitando la “trampa del centro”.
En mayo de 2024, el gobierno de Javier Milei dispuso una medida contra la pluralidad de voces. Se estableció el cese de actividades en los portales webs y redes sociales de los medios integrados por Radio y Televisión Argentina. Apagón digital que supuso suspender todos los contenidos publicados a través de los medios digitales hasta que se establezca un cambio en los criterios de publicación de información. Obviamente mereció el repudio por parte de las organizaciones de periodistas FATPREN y CISPREN.
En el Reino Unido bajo el gobierno socialdemócrata, una ley no escrita regula la información de manera férrea y el silencio de medios respecto a todo tipo de reacción frente al genocidio en GAZA es norma. Seis presos políticos en cárceles británicas vinculados al grupo prohibido Palestine Action llevan ya en huelga de hambre hasta un mes. Exigen ser puestos en libertad bajo fianza, el derecho a un juicio justo y el fin inmediato de lo que consideran su persecución por parte del gobierno británico.