El genocidio en GAZA ha roto la opacidad perceptiva de un sector amplio de la opinión pública. Los planes de «Alto el fuego» y en particular el ‘plan de paz’ de Trump nunca se realizarán de manera significativa —y nunca se pretendió que así fuera. Es simplemente una forma de justificar y prolongar el infierno viviente de Gaza atendiendo a la torsión en la percepción de buena parte de la opinión pública sobre lo que efectivamente está ocurriendo. Una ruptura de la ventana de Overton, una fisura en la espiral de silencio o simplemente el paulatino colapso de una falacia secular, donde al decir de Charly, «los inocentes son los culpables»
Las segundas vueltas siempre fueron negativas para el peronismo, asuman el formato que asuman. Nunca el peronismo ganó una segunda vuelta desde que está instititucionalizada, ni en los años 2015, 2023 o 2025.
Diseñada bajo el formato de balotaje por el dictador Lanusse a fin de impedir el acceso de Héctor Cámpora al gobierno en 1973, fue ratificado en la reforma constitucional de 1994, a la luz del paradigma neoliberal de época, los deseos de obstrucción del radical Alfonsín al peronismo y el afán reeleccionista del peronista Menem. Sin embargo, tanto el aumento de la participación, la BUP o «el desdoblamiento» la nueva narrativa que asumió el viejo balotaje promovido de hecho, no bastan, por sí solos, para explicar la derrota del peronismo en Buenos Aires. Veamos.
Sabemos que Donald Trump tenía una relación muy estrecha con Jeffrey Epstein, un prolífico abusador sexual de menores. Pero las recientes revelaciones plantean otra pregunta: ¿Utilizó Israel la relación de Trump con Epstein para obtener influencia política y condicionar la política estadounidense?