El peronismo atraviesa una etapa de desconcierto. No es solo el desconcierto propio de una derrota electoral, sino también el que provoca el encarcelamiento de su conductora, Cristina Fernández de Kirchner. Como en esos partidos de fútbol donde el equipo que va perdiendo por goleada, en vez de ordenarse para jugar mejor, se descompone en reproches mutuos —»¡Esa era tuya!», «¡Burro, la tiraste afuera!»—, el movimiento se encuentra hoy más preocupado por dirimir culpas internas que por construir una estrategia de futuro.
La ofensiva estadounidense contra Irán no busca ocupar el país ni provocar un colapso del régimen, sino forzar un cambio de comportamiento mediante presión militar y golpes selectivos contra su cúpula. Washington apuesta a que el debilitamiento de los sectores duros fortalezca a los pragmáticos del régimen y abra la puerta a una recomposición estratégica con Estados Unidos. En la apertura de la nota Tucker Carlson el línea con la hipótesis de Jiang Xueqin – da su mirada sobre la dimensión religiosa de esta guerra y Saagar Enjeti, un MAGA aislacionista, habla sobre cómo esta guerra cambiará la política estadounidense para siempre y pone en evidencia las contradicciones internas de la Coalición MAGA, crecientes y en apriencia irreconciliables.
“La hoja de ruta es continuar con las reformas estructurales dentro de Venezuela: en las leyes de hidrocarburos, en las leyes laborales, en el sistema judicial, en el sistema bancario, y asegurar el flujo de fondos para que la calidad de vida de los venezolanos mejore lo más rápido posible. Dentro de un plan para una estabilización, una recuperación económica y una transición política de Venezuela ”, declaró Chris Wright , secretario de Energía de Estados Unidos, en su visita a Venezuela hace unas semanas.