En la visión colonial del mundo –y, en su extraña forma, la visión de Donald Trump no podría ser más colonial–, los colonizadores blancos europeos eran faros en apuros de la civilización, la racionalidad y el progreso, ya que se enfrentaban a peligrosas hordas bárbaras más allá (e incluso, a veces, dentro) de sus propias fronteras.
En su libro We Are Free to Change the World, la ensayista Lyndsey Stonebridge se introduce en facetas poco exploradas del pensamiento de Hannah Arendt (desde el amor hasta la feminidad y la raza) y muestra las diversas resonancias que la obra de la pensadora alemana tienen en la actualidad.
La decisión de la Universidad de Nueva York de retener el título de Logan Rozos por denunciar el genocidio en Gaza en su discurso de graduación es el ejemplo más reciente de la cultura de la cancelación de la derecha. Tras criticarla desde la izquierda, los conservadores han aprendido a movilizar a sus propias turbas progresistas.