El poder de la imagen y la palabra es un tema fascinante que ha sido objeto de estudio y reflexión a lo largo de la historia. Ambas formas de comunicación tienen el poder de transmitir emociones, contar historias y comunicar ideas de manera efectiva. El poder de la palabra y la imagen reside en su capacidad para influir, comunicar y moldear la realidad. La imagen, con su impacto visual, puede transmitir información de manera rápida y efectiva, mientras que la palabra, con su riqueza semántica, puede construir significado, evocar emociones y generar cambios profundos. Ambas son herramientas poderosas que, a menudo, se complementan y potencian mutuamente. Veamos actuar la combinación de imagen y palabra en el caso de Cristina Kirchner, combinación que señalara en su alegato el Dr. José Manuel Ubeira en el marco del juicio por el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner.
En las últimas semanas, el inesperado anuncio de la ex diputada laborista Zarah Sultana de un nuevo partido a la izquierda del Laborismo fue recibido con exultación por millones de personas en toda Gran Bretaña, desesperadas por apoyar una fuerza política que se oponga al apoyo de Keir Starmer al genocidio y la austeridad. Al momento de escribir este artículo, más de 650.000 personas se han inscrito para potencialmente afiliarse al partido. Y más allá de la opinión mediática, generalmente poco perceptiva, el anuncio también ha generado un florecimiento de debates en una izquierda británica muy consciente de su obligada ausencia del debate político general desde 2022.
En Octubre el electorado argentino votará en elecciones nacionales. A partir de la cercanía con los comicios, la pregunta por la baja participación va encontrando a las organizaciones y representantes políticos convocando a emitir su voto. En la Ciudad de Buenos Aires, las elecciones legislativas del pasado 18 de mayo dejaron una postal inquietante: En la Comuna 1 —donde se encuentra el barrio popular de la Villa 31— la participación apenas superó el 37 %; en la Comuna 8 —que abarca otros barrios obreros del sur como Villa Lugano y Soldati— fue del 40,1 %. En barrios más adinerados del norte, como Palermo, en cambio, los niveles de votación superaron el 68 %.». La participación política parece ensanchar sus distancias al ritmo de la desigualdad.