La crisis de las democracias latinoamericanas no se debe solamente a razones de tipo político-institucionales –ni a fenómenos como los populismos o la polarización–, sino también a factores mucho más profundos, entre ellos el crimen organizado. Este no afecta únicamente a Estados débiles: en países como Chile y Uruguay, además de Argentina, tiñe la agenda política y electoral. En el podcast de apertura John Gibler, autor de “El salvador de Bukele”, conversó con Pablo Caruso y el equipo de #QueVuelvanLasIdeas sobre el proceso de militarización y securitizacion en la región.
Figuras de cerámica de Sophie Woodrow, inspiran para mostrarnos la zona gris. La ideal para el mileísmo y sus dueños: no detiene ninguno de sus grandes proyectos destructivos. La cárcel y proscripción de Cristina Kirchner profundiza la ausencia de una oposición nacional clara y es el aire que oxigena y da vida al gobierno.
Cuando, hace unos días, llegó a El Caribe, el portaaviones Gerald Ford, el más grande del arsenal estadounidense, Cancian, por ejemplo, escribió; “la potencia de fuego de largo alcance de la que dispone Estados Unidos en el Caribe es ahora comparable a los niveles utilizados en campañas anteriores de alcance y duración limitados. Hay dos posibles objetivos para tales ataques: las instalaciones del cártel de Los Soles y las del régimen de Maduro. Los portaaviones son un recurso escaso, con solo un tercio de la flota en alta mar. Otros comandantes regionales querrán el Ford para la respuesta a crisis, ejercicios con aliados y demostraciones de fuerza ante competidores de nivel similar. Para el Comando Sur de los Estados Unidos, el comando regional para el Caribe, el portaaviones es un activo que se usa o se pierde”.